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ABC SÁBADO 4- -8- -2007 La selección de fútbol iraquí regresa a su país bajo fuertes medidas de seguridad Nuri al- Maliki, primer ministro de Irak 27 Juan Pedro Quiñonero EL CINISMO TIENE PRECIO uizá sea ilusorio esperar que la venta a Libia de armas y tecnología nuclear civil permita incrementar las libertades, prosperidad y seguridad del Magreb, donde Washington, París y Madrid sostienen a unos regímenes poco sensibles a la modernización, amenazados por la corrupción e ineficacia, víctimas potenciales de imprevisibles revoluciones islámicas. Según las piadosas estadísticas sobre desarrollo humano de Naciones Unidas, el Gran Magreb -de Libia a Mauritania- -continúa hundido en un desierto de miseria e incultura, propiciada por regímenes autoritarios, campo abonado para el mesianismo religioso y revolucionario. Entre 1963 y 2003, Muhamar el Gadafi intentó dotarse de armas de destrucción masiva químicas y nucleares, y orquestó numerosos crímenes terroristas. Washington y la UE aceptan hoy el trato con un personaje hasta ayer considerado como una amenaza peligrosa. Tras la firma de acuerdos de asociación con Túnez (1995) Marruecos (1996) y Argelia (2002) la UE trabaja desde hace un par de años en un posible acuerdo semejante con Libia. En ese marco, ¿qué más natural que favorecer el comercio y la penetración empresarial? Cuestión de matices. ¿Contra qué enemigo piensa defenderse Gadafi con los misiles anticarro Milán que le venderá Francia, con participación empresarial española? ¿Es imprescindible callar las vejaciones y torturas sufridas por las enfermeras búlgaras, en Libia, para no entorpecer la re integración de Gadafi en la comunidad internacional? Hasta hoy, la complicidad de Washington, París y Madrid con los militares y autócratas argelinos, marroquíes y tunecinos, no ha dado resultados espectaculares ni irreversibles. Las armas vendidas a Argelia, Libia y Marruecos podrían apuntalar razones de Estado hasta ahora poco o nada eficaces para favorecer la libertad, la prosperidad y la seguridad de los pueblos del Magreb. Q Las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino, a su llegada al aeropuerto de Sofía el 24 de julio EPA Las enfermeras búlgaras pedirán asilo político a París por acoso psicológico Los detenidos durante ocho años acusados Bulgaria desvía la de infectar el sida se habrían deuda de Libia a un comprometido a no denunciar a las fondo humanitario autoridades libias por tortura ABC PARÍS. Las enfermeras búlgaras liberadas la semana pasada tras haber permanecido ocho años y medio encarceladas en Libia bajo la acusación de haber infectado de sida a más de 400 niños buscan ahora el asilo político en Francia, según Stéphane Zerbib, uno de sus abogados. Tras su liberación, las enfermeras son víctimas de un estado psicológico de fragilidad tal que algunas de ellas han solicitado iniciar los trámites para pedir el asilo político en Francia declaró Zerbib a la radio France- Info. El abogado señaló el choque psicológico de su repatriación de urgencia como la principal causa del interés de las enfermeras en abandonar Bulgaria, pero también hizo hincapié en la nada satisfactoria situación en la que se encuentran en Sofía. Están totalmente aisladas, porque viven en una residencia situada muy lejos del centro urbano de Sofía y no pueden salir sin el permiso de las autoridades añadió Zerbib. Según este abogado, que visitó a sus defendidas recientemente, éstas no pueden acabar las sesiones de trabajo con sus abogados porque están bajo la presión del Estado, que hace todo lo posible para disuadirlas de que soliciten compensaciones según France- Info. Zerbib subrayó que el estado en el que se encuentran las enfermeras es el de personas cuyos lazos familiares han sido casi totalmente destruidos tras ocho años y medio de detención precisando que en Libia algunas llegaron a intentar suicidarse Las cinco enfermeras y el médico se habrían comprometido a no denunciar a las autoridades de Trípoli por malos tratos y torturas, informaba Le Monde Según el rotativo francés, para facilitar su liberación una de las exigencias fue que los seis firmaran un documento en el que renunciaban a perSOFIA. El Gobierno búlgaro decidió transferir los 57 millones de dólares a los que asciende la deuda de Libia a Bulgaria al fondo humanitario internacional creado para ayudar a los niños contagiados de sida en el hospital de Benghazi, condonando así la deuda de Trípoli. Con estos fondos Bulgaria busca ayudar a Libia en sus esfuerzos por modernizar su infraestructura médica, contribuir al tratamiento de los niños contagiados de VIH y pagar la ayuda financiera a sus familias indicó la oficina de prensa del Gobierno. El ministro de Exteriores búlgaro, Ivailo Kalfin, reconoció que en los últimos 18 años Libia no había hecho ningún pago de la deuda, cuyos intereses acumulados eran ya de 36 millones de dólares. No hay un acuerdo claro con Libia sobre el total exacto de la deuda, particularmente en los intereses. Ésta es, sin embargo, nuestra percepción del monto de la deuda dijo Kalfin. seguir judicialmente a Libia por esas torturas, que todos ellos han asegurado con posterioridad haber sufrido. Las enfermeras y el médico se han declarado inocentes y han asegurado que su confesión de responsabilidad en el caso se debió a las torturas infligidas por las autoridades libias. Ahora Le Monde informa de que los seis tuvieron que firmar ese documento que exime a Libia de posibles denuncias y agrega que fue suscrito en presencia de diplomáticos de la Unión Europea. Por su parte, la portavoz de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea, Christiane Hohmann, admitió no tener conocimiento de toda la intensa correspondencia que intercambiaron durante los dos días y medio de negociación en Libia la comisaria Benita FerreroWaldner y el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Franz Walter Steinmeier, con el Gobierno de Trípoli, y si en las misivas pudo mencionarse un eventual compromiso europeo para que Libia no sea denunciada por supuesto maltrato del personal sanitario. Sobre si las enfermeras han firmado un papel o algo así es algo que no puedo decir, no hablo en su nombre ni en el del Estado libio reconoció Hohmann. Bajo presión