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4 OPINIÓN SÁBADO 4 s 8 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro OSCUROS ACUERDOS CON LIBIA AS circunstancias que rodearon la liberación de las enfermeras búlgaras y el médico palestino de las mazmorras libias aún se encuentran oscurecidas por cierto número de interrogantes sobre las posibles negociaciones, entrega de contrapartidas o pago de rescate. Puesto que se trata de una cuestión humanitaria, normalmente se acepta que esas gestiones queden cubiertas por ese velo de informaciones opacas y no del todo aclaradas. Sin embargo, lo que ha sucedido con la intervención de Francia empieza a ser algo más preocupante, al constatarse que una parte del trato podría haber sido la venta inesperada de una nada desdeñable cantidad de material militar al régimen del coronel Gadafi. La primera lección- -visto que quien ha revelado la operación con todos sus detalles ha sido el hijo del dictador libio- -es que hay personajes con los que no se pueden hacer tratos en secreto, y mucho menos si se trata de gobernantes que no tienen una sociedad libre a sus espaldas a la que rendir cuentas. La discreción en determinados acuerdos puede ser conveniente, e incluso necesaria, pero cuando se trata con dictadores, más vale tener mucho cuidado. Por lo demás, es cierto que no hay un embargo formal de la Unión Europea ni de la ONU sobre la venta de armas a Libia y que, en ese sentido, el presidente Sarkozy no ha hecho nada que se pueda considerar ilegal. Las relaciones entre Libia y la comunidad internacional habían quedado prácticamente resueltas tras el caso del atentado de Lockerbie y el empeoramiento posterior se saldó con la liberación de las enfermeras. Italia, por ejemplo, tiene una política abiertamente prolibia y otros países, como España, tratan de mejorar las relaciones con este importante socio energético. Otra cosa es la contribución a la proliferación de armamentos en el mundo árabe, en unas circunstancias especialmente delicadas. En los próximos meses vamos a asistir a un aumento de las tensiones en toda la zona a causa del pulso que Irán sigue dispuesto a mantener para construir armas nucleares. Arabia Saudí, por ejemplo, va a empezar muy probablemente una política de rearme de grandes dimensiones, lo que a su vez empujará a otros países a seguirle. Por el momento, la prudencia debería ser el interés principal de un país como Francia, cuyas grandes responsabilidades en la estabilidad del planeta son bien conocidas. Después del caso de Libia puede venir, además, otro más sensible aún como el de China, este sí, sometido al embargo por parte de la Unión Europea. Si París pretende actuar en este caso con políticas unilaterales como las que ha utilizado en este oscuro caso del régimen libio, sencillamente no sería aceptable, aunque la figura de Sarkozy crezca día a día ante los ojos de los franceses, seducidos por un político brillante y capaz que en apenas unos meses ha infundido a su nación nuevas y renovadas energías. L NAVARRA: AHORA, LEALTAD IENTRAS el PSOE resolvía cuál iba a ser el futuro político de la Comunidad foral de Navarra, en jaque desde hace dos meses por culpa de los socialistas navarros, su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, se paseaba por la localidad madrileña de Parla para promocionar al nuevo líder de los socialistas de Madrid. Sin duda, el compromiso era importante para esta ciudad, pero la escasa distancia que media entre Parla y Ferraz habría permitido un pequeño reajuste, sólo cuestión de horas, de la apretada agenda presidencial. Probablemente, todo era una decisión táctica de Zapatero para rebajar el perfil del problema que se le había planteado con el envite de los socialistas navarros a favor del pacto con los nacionalistas de Nafarroa Bai. Pero, ayer, el lugar del presidente del Gobierno, después del Consejo de Ministros, era la sede de su partido, donde tenía que haber afrontado una crisis que tiene su origen y desarrollo en su política de concertación con los nacionalismos. Es insólito que el máximo dirigente del PSOE se escabulla del debate en el que su partido debía fijar la posición definitiva del Gobierno de la Comunidad foral, como si de esta manera, Zapatero quisiera desentenderse de sus propias responsabilidades. Lo que ayer decidía la ejecutiva socialista no era una pequeña insubordinación de una agrupación local, sino la discrepancia absoluta, al menos aparente, entre la dirección nacional del PSOE y el PSN acerca de una cuestión de Estado, como es la estabilidad política del régimen foral navarro, establecido por la Constitución. Zapatero ha querido tratar este asunto como una cuestión interna de partido, pero era mucho más que este simple intento reduccionista y por eso ha evitado la imagen de su participación en el veto final a la propuesta unánime de los socialistas navarros de pactar con los nacionalistas. Zapatero no ha estado a la altura de las circunstancias, y es demasiado frecuente que huya de ellas cuando lo incomodan y pretenda comportarse con una superioridad que no se corresponde con sus responsabilidades políticas. Además no le resulta útil, porque la crisis interna M del PSOE a cuenta de su trayectoria errática en Navarra es el reflejo de la inconsistente actitud de Zapatero con los nacionalismos. En el debate sobre el estado de la Nación, Zapatero apostó, con su ambigüedad habitual, por un gobierno alternativo al de Unión del Pueblo Navarro. Ayer, la ejecutiva de su partido vetó ese pacto con los nacionalistas utilizando el argumento, expuesto por José Blanco, de que hoy no se dan las condiciones suficientes para gobernar con Nafarroa Bai Falta coherencia a raudales en el PSOE. Al margen del inexplicable papel que ha jugado Zapatero en el desenlace de este episodio socialista, la decisión de no gobernar con los nacionalistas panvasquistas es acertada y conveniente. UPN la ha recibido con lógica satisfacción, al igual que el PP. Los motivos son evidentes. Haber facilitado el acceso de los nacionalistas al Gobierno foral de Navarra habría sido un disparate político, porque hubiera sumado esta comunidad al mapa nacionalista dibujado por el PNV y el resto del arco abertzale, hasta llegar a la propia ETA. Ahora bien, que hoy no se den las condiciones para ese pacto no debe significar un simple aplazamiento hasta que, a juicio de los socialistas, sí se den tales condiciones, cualesquiera que éstas sean. Es seguro que UPN tendrá muy en cuenta el gesto del PSOE de vetar el acuerdo con los nacionalistas y que procurará crear un ambiente de entendimiento con los socialistas navarros, a pesar de que éstos han mostrado una hostilidad hacia Miguel Sanz y su partido que parece irreversible. Pero lo que sería un fraude es que el sentido de la responsabilidad que ayer invocó José Blanco- -y que, en principio, debe contar con el beneficio de la duda- -no sería tal si sólo dura hasta que pase el compromiso de las elecciones generales de 2008. No sería políticamente leal hacer la vida imposible al nuevo gobierno de UPN ni esperar al cierre de las urnas para reactivar el acuerdo rechazado ayer por la ejecutiva federal del PSOE. Si el problema del pacto con Nafarroa Bai es de principios, no habrá condiciones ni hoy ni dentro de un año. Si es sólo de oportunismo electoral, el PSOE estaría cometiendo un engaño imperdonable. FOMENTO SE CRUZA DE BRAZOS ONTINÚAN los retrasos en el funcionamiento del AVE por causa de una huelga encubierta ante la que el Gobierno ha preferido desde el primer día mirar hacia otro lado. La ministra de Fomento no da la cara y los responsables de Renfe anuncian que todo está resuelto, a pesar de que los hechos demuestran lo contrario. Como es natural, los grandes perjudicados son los consumidores, que ven alterados sus planes de viaje sin que nadie tome las medidas oportunas. Una vez salvado el cargo en la última crisis ministerial, Magdalena Álvarez persiste en el empeño de hacer oídos sordos a las críticas. Por su parte, Renfe falta a la verdad asegurando que los trabajadores han acudido ya a sus puestos y generando así expectativas que luego no se cumplen. De hecho, ayer volvieron a repetirse las irregularidades, en especial en las líneas Madrid- Toledo y Madrid- Puertollano. En algunos casos, fue preciso habilitar autobuses para desplazar a los viajeros, fusionar trenes con horarios diferentes y hacer frente a las protestas por nuevos y reiterados retrasos. Más de 7.000 pasajeros afectados es una cifra muy notable por mucho que las autoridades se empeñen en hablar de normalidad Si a la ineficacia en la gestión se suma la pretensión de engañar, no es extraño que mucha gente empiece a cambiar de actitud, pasando de la paciencia a la indignación. En plenas vacaciones de verano, el funcionamiento de C los servicios públicos de transporte es una exigencia ineludible para el normal desarrollo de la vida ciudadana. Los problemas laborales del personal de Renfe deben ser abordados con rigor, anticipándose a las consecuencias de un conflicto que, una vez que estalla, convierte a miles de personas en rehenes de las diferencias entre empresa y trabajadores. El AVE es una pieza emblemática del sistema ferroviario español. Al Gobierno se le llena la boca ofreciendo nuevas infraestructuras, aunque luego los plazos nunca se cumplen. No obstante, debería tener en cuenta que es imprescindible rentabilizar la inversión a través de un funcionamiento impecable del servicio. Si el conflicto se plantea hay que aplicar la normativa vigente, que ofrece garantías y salvaguarda los derechos de las partes y de los afectados, aunque- -como es notorio- -la ausencia de una ley orgánica reguladora del derecho de huelga complica el enfoque correcto del problema. En todo caso, es inaceptable la pasividad de Fomento y la falta de información a los usuarios o, peor todavía, la información equívoca y sesgada. El tren se ha convertido por méritos propios en una de las mejores alternativas para el transporte de pasajeros en España. Si las autoridades son incapaces de actuar con responsabilidad en el terreno de la gestión, se pondrá en peligro un éxito colectivo que sitúa a nuestro país en la vanguardia europea.