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92 40 MUY PERSONAL VIERNES 3- -8- -2007 ABC Ángel Rivera naipes que con un soplidito puede venirse abajo. Jefe de Predicción del Instituto Nacional de Meteorología Los huracanes ya están en nuestra agenda de trabajo POR MANUEL DE LA FUENTE FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO n un rincón de la Ciudad Universitaria madrileña, un nutrido y paciente puñado de científicos escruta el horizonte (más bien, en pleno siglo XXI, atienden a radares, ordenadores y satélites) para que la llamada (qué cursi) climatología adversa no nos agüe la fiesta. Entre ellos (ocupa el mismo despacho del mítico Mariano Medina, un gran meteorólogo, del que aprendimos mucho Ángel Rivera, jefe de Predicción del Instituto Nacional de Meteorología. Con quien se puede (y se debe) hablar de casi todo. Pero, por supuesto, hablamos del tiempo. E ¿El tiempo está tan loco como se dice, o sólo un poco tenso? el Instituto que no sólo trabaja en la Meteorología, sino que también es aficionada a todo lo que tiene que ver con ella. Aunque, hoy en día, no es estrictamente necesario, con toda la cobertura de satélites y de radares. Pero no crea, incluso hay compañeros que suben a fotografiar tormentas. -No hay duda de que desde los años setenta existe un calentamiento. Pero el debate consiste en determinar cuáles son las causas del calentamiento, si sólo es un ciclo natural o está inducido por la acción humana. afinar el medio grado de más o menos para mañana, y tendrán que ser muy expertos para llegar donde no lleguen los modelos previstos, lo que suele ocurrir en los fenómenos muy violentos y muy adversos. -La gente pide una predicción categórica del tipo: mañana va a llover. Pero eso no lo puedo decir, ni es verdad ni lo puedo saber. Pero si hablo de probabilidades sí que me estoy acercando a la verdad. Nosotros normalmente trabajamos con tres niveles de probabilidad. Del 10 al 40 por ciento lo llamamos posible, y es que seguramente es más facil que no ocurra; del 40 al 70 por ciento lo llamamos probable, es decir lo más facil es que ocurra; y a partir del setenta es casi seguro que ocurra. La gente no quiere hablar de probabilidad pero es imprescindible. La meteorología no es una ciencia exacta. -La información es un tesoro, pero algunos parecen pensar que la información meteorológica es una mina. -Hoy en día muchas veces se quiere rentabilizar mucho los servicios meteorológicos, con mucha comercialización y muchos organismos de consulting, pero estos servicios son indispensables y hay que financiarlos, porque son los que mantienen las redes básicas de observación, y si no hay observación, no puede haber una buena predicción, ni con la empresa pública ni con la privada. Los servicios meteorológicos son básicos, y el hombre de la calle sabe que en los últimos diez años se ha dado una mejora sustancial y sabe también que cada vez fallamos menos. -Existen cosas curiosas y nada conocidas. Por ejemplo, el hecho de que dentro de dos días haga un tiempo terrible o un sol estupendo en el Mediterráneo depende de un dato de Groenlandia de ahora mismo. Simplemente con que un chorro de viento circule a 60 nudos en lugar de 70 depende que se vaya a encurvar de una manera u otra y eso va a decidir que nazca una borrasca sobre la Península o no. ¿Ya se apostarán el bigote? ¿Aparte de las bajas presiones y de los niveles altos de la atmósfera, de qué vivirá el meteorólogo del futuro? -El meteorólogo moderno es como un piloto de Jumbo, el avión lo hace todo menos en situaciones de crisis. Los meteorólogos del futuro, ya casi de ahora, se ocuparán menos de ¿Suben a la terraza para inspirarse cuando el Anticiclón de las Azores se pone tonto? -Sí, sí, claro que subimos a esta terraza, porque hay gente en -El tiempo parece un castillo de -Incluso colaboran con la NBA de la Meteorología, el Centro de Huracanes de Miami. -Sí, el Delta fue un aviso muy serio. Fue la primera vez que documentamos por satélite (no digo que no se hubiese dado antes sino que no podía haber sido documentado) que una perturbación tropical se haya acercado a zonas españolas como las Canarias. Lo que no sabemos es si con los satélites constatamos algo que siempre ha ocurrido o si realmente estamos ante un fenómeno nuevo ligado al calentamiento global. -Y encima ahora, en el ojo del huracán. Ángel Rivera, vigilando las nubes en la terraza de la sede del Instituto Nacional de Meteorología, en la Ciudad Universitaria de Madrid -Tras las experiencias del Delta y del Vince supimos que hay que estar preparados. Estos episodios fueron una llamada de atención, por lo que decidimos reunirnos con la gente de Miami y establecimos una relación operativa muy intensa. Aunque ellos son los responsables de todo el Atlántico, nosotros, en cuanto veamos un fenómeno de este tipo a 1.000 kilómetros de la zona española, generaremos los avisos pertinentes. Estamos muy metidos en este asunto, incluso se ha creado una pequeña unidad de meteorología tropical para trabajar en estos temas. En nuestra agenda diaria de trabajo ya entra vigilar los huracanes, no quitarles ojo.