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80 40 FOTOBLOG VIERNES 3- -8- -2007 ABC ASÍ NOS VEN Camilo Andrés Quintero Coordinador ONG Karibú Aquí hay gente que no sabe que en Colombia se habla castellano Al llegar recibió una de cal y otra de arena, pero no se arrepiente de venir I. S. R. MADRID. Las enormes diferencias sociales existentes en Colombia forzaron a Camilo a emigrar a España, buscando la oportunidad de recibir una educación superior que en su país es asequible sólo para unos pocos. La educación universitaria en Colombia está reservada para las capas minoritarias pero más ricas y poderosas dice con pesadumbre. En España encontré igualdad de oportunidades en cuanto al acceso a estudios universitarios. Por eso vine a Madrid Paradójicamente, Camilo se encontró con que nuestro mejor sistema educativo no tiene reflejo en el nivel cultural medio. Los españoles tienen mucho desconocimiento sobre otras culturas, creo que deberían viajar más. He llegado a encontrarme gente que no sabía que en Colombia se habla castellano asegura. Una de las cosas que han sorprendido a este joven bogotano es el civismo que demuestra casi todo el mundo algo que no extraña si se tiene en cuenta el altísimo nivel de violencia que reina en las calles de la capital colombiana. Aquí se respetan los pasos de peatones dice, como si todavía no se hubiera acostumbrado a ello. Eso sí, siempre hay excepciones. A la semana de llegar me atracó un grupo de jóvenes, algo que nunca me había ocurrido. Además, la gente de a pie es un poco brusca. No te dan las cosas en la mano, te las tiran, y todo el mundo va a su bola. Sois demasiado fríos Pero cuando de verdad echó de menos la hospitalidad colombiana fue cuando tuvo que arreglar sus papeles. Aunque la cosa ha mejorado, en las oficinas de extranjería hace pocos años me trataban como a un delincuente, cuando a lo que vine fue a estudiar EPA No es París... es la ciudad china de Hangzhou La creciente ocidentalización en China no transita sólo por derroteros económicos. En un alarde de buen gusto- -y sin duda, de excentricidad- la localidad de Hangzhou ha planificado la construcción de un barrio a imagen y semejanza de la capital francesa, que contará, cómo no, con su propia Torre Eiffel. La ciudad- réplica contará, una vez terminada, con edificios de estilo parisino y reproducciones de los principales monumentos de la Ciudad de la Luz El proyecto ha sido diseñado por el Instituto de Planificación de Hangzhou, en cooperación con el estudio británico de arquitectura Atkins Fernando Castro Flórez La inutilidad de los mapas o preparo, desde hace años, los viajes. Da igual si se trata de ir a Segovia a comer, hasta reventar, cochinillo o de agarrar un vuelo a Tailandia. Otros planifican, se ponen nerviosos, reconfirman todo, mientras yo sigo mi régimen intensivo de siestas. Carece de sentido que me ponga nervioso cuando soy, más por necesidad que vocación, un viajero profesional. Aquella historia del arte sedentaria y rigurosa es, por emplear una expresión hegeliana, cosa del pasado la vida del curator es un andar de acá para allá, de bienal en bienal y N tiro porque me toca. La ideología de la globalización es, en realidad, el barniz de la movilización turística, de un delirio colectivo que lleva a multitudes a desplazarse a sitios donde, con toda seguridad, lo pasarán peor y estarán más incómodos que en su casa. Tal vez lo que sucede es que comparten con David Lynch la idea de que una casa es un sitio donde todo puede ir mal y, finalmente, temerosos de que lo cotidiano les sepulte buscan, sin éxito, experiencias excitantes Fantasean durante la mayor parte del año con el destino elegido, compran mil cho- rradas para afrontar el reto y la ruta, encontrando a la postre la lógica respuesta: el rostro sombrío de la decepción. Salgo de casa, como diría Machado, ligero de equipaje (antes metía en la maleta todos los libros que tenía al alcance de la mano para no leerlos nunca y ropa que no pensaba ponerme ni por asomo) y sobre todo pensando en volver cuanto antes. Caparrós, mi compañero de la travesía americana, está hecho de otra pasta. Lleva semanas trajinando con infinitos mapas de carreteras, baja, frenéticamente, toda clase de documentación de internet, revisa fotografías de la travesía de los desiertos que realizara hace años. Además está armado con una serie de cámaras de distinto calibre que, en verdad, meten miedo. Los hombres sabios- -escribió Blake- -ven contornos y por eso los trazan Mi mente, roma donde las haya, intuye que lo que va del territorio al mapa son diferencias y nada más. Y, además, la vivencia monótona del arte contemporáneo me ha llevado a concluir que salvo en el claroscuro nada hay dentro de los contornos excepto uniformidad. Es normal que Borges, para el que el mapa no coincide de ningún modo con el territorio, llegara a señalar que en la ruinas del Imperio no queda rastro de las viejas disciplinas geográficas. He utilizado estos confusos razonamientos para evitar, hasta ahora, compartir los desvelos estudiosos de la Route 66 con Caparrós. Para ser menos retórico: he actuado como un caradura dejando que él cargue con todo y así la culpa, en caso de extravío, sea también de su propiedad. El otro día me contó que una vez preguntó en Springfield por Homer Simpson y los interpelados pusieron perfecta cara de póquer. En ese momento, tanto estudio de mapas resulta inútil.