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30 INTERNACIONAL VIERNES 3 s 8 s 2007 ABC Un anciano y un bebé resucitan en la morgue de dos hospitales argentinos CARMEN DE CARLOS CORRESPONSAL BUENOS AIRES. Milagros Brisa nació el miércoles con seis meses de gestación y un peso de apenas 650 gramos. Los médicos del hospital Monte Grande de Esteban Echeverría, en la provincia de Buenos Aires, intentaron la reanimación durante horas, sin éxito, de la niña. Sin signos vitales después de realizar todas las maniobras de rutina para salvar a la criatura, según declaró el director del centro, Mario Polzella, la recién nacida fue trasladada a una cámara frigorífica del depósito de cadáveres. En esta sala la descubrió un empleado del hospital cuya rápida intervención, sumado a que la cámara no enfriaba de forma correcta, logró salvarle la vida. El hombre, que ha preferido mantener su identidad en el anonimato, declaró que se disponía a introducir otro cadáver en la sala, cuando oyó un quejido como el de un gato que provenía del interior de una de las cámaras. Después- -declaró- -escuché como un llanto y me encontré con que la nena estaba moviendo las manos. Instintivamente soplé y cuando la nena se puso a llorar más fuerte salí corriendo a avisar a mis compañeras y a los médicos La niña fue traslada de inmediato a una incubadora donde permanece y, según los propios facultativos, evoluciona positivamente. En el hospital dijeron que la cámara frigorífica no funcionaba bien y estaba en proceso de reparación. Según el director del centro, no hay explicación de lo sucedido porque la niña- -en el momento de su nacimiento- -no tenía signos vitales Es asombroso que haya tenido fuerza para llorar Los padres de la criatura, que ya tenía expedido el certificado de defunción, lamentaron: nadie nos dio una explicación, nadie nos pidió disculpas El hecho se produjo al día siguiente de que un hombre también fuera dado por muerto y enviado a la morgue del Sanatorio Urquiza, en la localidad bonaerense de Quilmes. El sujeto, de 71 años y con un cáncer terminal, fue rescatado de la sala por un camillero al apreciar éste que la bolsa en la que se encontraba se movía. Juan Llador, nombre del paciente, fue trasladado a la UVI de urgencia donde, donde finalmente, fallecía a las pocas horas. La familia se ha querellado por negligencia médica contra el hospital. Resignado retorno a la tradición La vuelta a una política clásica de contención en Oriente Medio por parte de la Administración Bush es la resignada confirmación del fracaso estadounidense en su intento de cambiar radicalmente el perfil político y social de la zona de la situación real en la región y de premisas falsas aunque con seguridad no de tantas como se le achacarán ahora. Muchos lo calificaron una locura desde un principio, otros creyeron que valía la pena intentarlo, pero ahora su principal valedor lo da por liquidado. Después de una intervención contundente en Irak, se dieron grandes pasos como convocatorias electorales con participación mucho más alta que las hoy existentes en la mayor parte de democracias occidentales. Se eligió una asamblea constituyente, se hizo una constitución que fue ratificada y se lograron en muchos momentos consensos que hacían pensar en que el proyecto sería viable. Pero una política de ocupación plagada de errores y tibieza, la falta de cooperación de muchos aliados cuando no el sabotaje por parte de algunos, la explotación política por parte de Rusia y China de la creciente soledad de Washington han llevado al fracaso esta política. Es inútil especular sobre cuáles habrían sido sus posibilidades en otras condiciones. Con un secretario de Defensa, Robert Gates, ajeno a las aventuras neocon, EEUU vuelve a la política de Bush padre y tantos otros, centrada en la cooperación y el equilibrio entre estados y considera que no son de su incumbencia las realidades sociales existentes en los países aliados o enemigos mientras no afecten a la cooperación misma. Gaza, Líbano, Irak, el terrorismo islamista en general y la mano constante de Irán en todas estas crisis han impuesto de nuevo la noción clásica de apoyar a quien quiera ser aliado, independientemente de su catadura. Y la vuelta a la noción de la contención. Los 30.000 millones de dólares en armas que recibirá Arabia Saudí, los 20.000 que recibirá Israel en ayuda adicional militar y los 23.000 para Egipto tienen como objeto afrontar la máxima prioridad ya que es la neutralización de la amenaza de Irán. En Irak no habrá bajo este presidente una retirada total que supondría una inmensa catástrofe para el pueblo iraquí y la seguridad occidental. Pero ahora la política se centra en Irán y se mantiene la opción diplomática pero cada vez más reforzada con argumentos militares. Pese a todo, Teherán sigue con su programa armamentista y nuclear. Ahora se trata de que los mullahs y Ahmadineyad comprendan que cualquier agresión por su parte tendría un costo inaceptable. A corto plazo ya hay para ello en el Golfo una presencia naval considerable. A largo plazo son los países del entorno rearmados la advertencia a Irán. Nadie se rasgue las vestiduras. Los saudíes se habrían ido de compras a Rusia o a China si no reciben las armas de EEUU. O a Francia, que también parece ya decidida armar a amigos aunque sean tan recientes e impredecibles como la Libia de Gadafi. Hermann El gran plan de rearme de Oriente Medio anunciado por la Administración norteamericana esta semana generará, nadie lo dude, virulentas críticas en Europa. Se volverá a hablar de la perversa afición de Washington a fomentar escaladas armamentistas en la región, de la peligrosa contradicción que supone suministrar armamento sofisticado a teocracias del Golfo, dictaduras como Egipto o dar más alas a un posible aventurerismo de Israel. En realidad, lo que han anunciado el presidente George Bush y después Condoleezza Rice en su gira por Oriente Medio, es el retorno a una política clásica de contención. Es decir, la resignada confirmación por parte de Bush de que considera fracasada la aventura de los neoconservadores y sus trotskistas del Pentágono de cambiar radicalmente y por la fuerza el perfil político y social de Oriente Medio. Bush relanzará una política que es la contraria a la que ha mantenido durante su presidencia. Y que será criticada con la misma vehemencia que la anterior. Al final de su segundo mandato, Bush da por cerrado el intento de generar una democracia amiga de EE. UU. en el corazón de Oriente Medio que pudiera expandir el prestigio del sistema y la prosperidad, y acabar así con el círculo vicioso de la retroalimentación entre Estados fallidos y el fanatismo. Así podría EE. UU. y todo Occidente liberarse de su dependencia de los Estados antidemocráticos de la región- -especialmente de la Arabia Saudí que vuelve ahora al protagonismo absoluto- -e incrementar por ello la presión hacia las reformas democráticas y el respeto a los derechos humanos con lo que las sociedades abiertas podrían realmente adoptar una actitud ofensiva y no defensiva frente al avance del islamismo radical y el terrorismo. No ha podido ser. El concepto mismo partía probablemente de mucho desconocimiento La política se centrará en Irán y se mantiene la opción diplomática pero reforzada con argumentos militares El Rey saudí Abdulá recibe al ministro de Defensa de EE. UU. Gates, el pasado 31 de julio en Riad REUTERS