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4 OPINIÓN VIERNES 3 s 8 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro CONSTRUCCIÓN QUE ENGORDA EL PARO EL SOCIALISMO JUEGA CON NAVARRA A rebelión de los socialistas navarros, cuya dirección acordó por unanimidad, el pasado miércoles, pactar un gobierno de coalición con los nacionalistas panvasquistas de Nafarroa Bai, pone en un compromiso a Rodríguez Zapatero, obligado a decidir entre la negativa del PSOE a esta alianza contraproducente para sus intereses electorales y la determinación del PSN de echar del poder, como sea, a Unión del Pueblo Navarro. Cabrá hablar de rebelión u órdago a la dirección del PSOE siempre que la decisión de los socialistas navarros no responda a un medido reparto de papeles o a una táctica de despiste pactada entre aquélla y éstos, cuyo desenlace sea la irrupción de Zapatero como pacificador de esta aparente crisis interna del socialismo en la que Moncloa y Ferraz se arrogan el papel de buenos frente a los díscolos del PSN. No es la primera, porque lo que está sucediendo en Navarra recuerda con bastante fidelidad el pulso que planteó el Partido de los Socialistas Catalanes al reeditar el nefando tripartito y dejar fuera del Gobierno de la Generalidad a Convergencia i Unió, pese que la coalición nacionalista había vuelto a ganar las elecciones autonómicas y había ayudado a Zapatero a sacar adelante el nuevo Estatuto catalán. Sin embargo, el antecedente del PSC avalaría la teoría del baile de máscaras que estarían interpretando los socialistas en Navarra. Visto con perspectiva, al apoyar un acuerdo de gobierno con los nacionalistas anexionistas de NaBai e Izquierda Unida, el PSN no hace otra cosa que llevar hasta sus últimas consecuencias la política de Zapatero de aliarse con los nacionalistas y de abandonar en el País Vasco y Navarra las posiciones constitucionalistas anteriores. Ya en 2003, tras las elecciones municipales, el propio Zapatero respaldó los acuerdos alcanzados en varios municipios entre el PSN y el PNV pese a que vulneraban el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Por otro lado, las revelaciones periodísticas de las negociaciones del Partido Socialista de Euskadi con PNV y Batasuna, anticipadas por ABC en octubre del pasado año, demuestran que los socialistas estaban dispuestos a llevar a Navarra un programa de inmersión de esta comunidad en la estrategia general de pactos con los nacionalistas y con ETA. Lo que decida Rodríguez Zapatero sobre la propuesta de L los socialistas navarros dependerá de cuál sea su prioridad: no crearse un problema con costes electorales o dar la satisfacción al PSN desacar a MiguelSanz y a UPN del Gobierno foral de Navarra. El problema es que, con el acuerdo de coalición con los nacionalistas panvasquistas de NaBai, el PSN pone a Navarra en un callejón sin salida. Si finalmente UPN mantiene el Gobierno dela comunidad, será en unas condiciones de precariedad parlamentaria insostenibles que abocarían, antes o después, a unas elecciones anticipadas. Si es el PSN el que accede al Gobierno navarro, la comunidad foral vivirá tensiones difícilmente soportables y el PSOE quedará al descubierto porque se harán ciertos todos los temores sobre la negociación del futuro de Navarra en el marco del llamado proceso de paz Con Nafarroa Bai en el Gobierno navarro empezará otro proceso, el de la absorción de Navarra por el discurso y la dinámica que quieren los nacionalistas, y será para éstos un éxito histórico. El PSN ha demostrado no tener entidad política suficiente para actuar como un factor de contención de las demandas nacionalistas. Los socialistas no han cumplido este papel en Cataluña ni en Galicia. Tampoco en el País Vasco, donde, además de haber hecho propio un lenguaje y unas ideas claramente nacionalistas, han permitido que el PNV más débil electoralmente tenga ahora más poder institucional que en los últimos ocho años, al conseguir el Gobierno de Álava. Los socialistas navarros están aprisionados- -y, al mismo tiempo, debilitados- -por su obsesión contra UPN y Miguel Sanz y ésta es la gran baza de los nacionalistas de NaBai. Si unos y otros forman gobierno, será irrelevante que ahora los nacionalistas renuncien formalmente a propuestas anexionistas, porque las mantienen escondidas bajo fórmulas blandas de cooperación cultural, social, económica o lingüística con el País Vasco. Antes o después, el anexionismo acabará planteándose y los socialistas, que ya aceptó discutirlo en el Santuario de Loyola mientras negociaban con el PNV y ETA Batasuna, no tendrán fortaleza política para oponerse a las demandas de un partido que, además, tiene más votos que ellos. Si algo han aprendido los nacionalismos de todo tipo es que los pactos con el PSOE les son muy rentables. ZAPATERO DEBE HACER CUMPLIR LA LEY N un Estado de Derecho, el cumplimiento de las sentencias judiciales es un deber inexcusable para los ciudadanos y para los poderes públicos. La sentencia del Tribunal Supremo sobre la obligatoriedad de que la bandera de España esté presente en la sede de la Policía Autonómica vasca en Arcaute (Álava) contiene un mandato claro y preciso que no puede ser eludido por sus destinatarios. Es intolerable, por tanto, que el Ejecutivo de Vitoria mire para otro lado y no esté dispuesto a especificar cuándo se izará la enseña nacional en la Academia de la Ertzaintza. Sin embargo, los nacionalistas no parecen preocupados por las consecuencias de su desobediencia y cuentan, una vez más, con la actitud complaciente de Rodríguez Zapatero, que prefiere dejar las cosas como están en un flagrante incumplimiento de su obligación de hacer cumplir la ley. Calificar la sentencia de sorprendente, inoportuna o extemporánea, como se ha dicho estos días, es la mejor prueba de que el oportunismo político predomina sobre la ineludible exigencia de que los poderes públicos sometan su actividad a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico. No es una cuestión puramente formal, ni mucho menos una anécdota menor, como algunos pretenden para pasar el mal trago cuanto antes. La bandera de E España es símbolo de unidad nacional y su presencia expresa que las autoridades autonómicas deben su condición a una norma constitucional cuyo fundamento es la soberanía nacional, que pertenece al pueblo español. Estamos en presencia, ni más ni menos, de la piedra angular de nuestro sistema político, que choca con la pretensión inaceptable de que el País Vasco o cualquier otra comunidad autónoma sean titulares de un poder propio y originario. De ahí a la proclama en favor de laautodeterminación hay apenas un pequeño paso que algunos se muestran muy dispuestos a dar en cualquier momento. El nacionalismo vasco reitera así una desobediencia mil veces repetida. Tampoco es nueva la postura pasiva y abstencionista del Gobierno. Sin embargo, la opinión pública tiene muy claro que el aparente giro del PSOE hacia posiciones de firmeza constitucional, una vez fracasado el proceso vasco, se pone a prueba en cuestiones como ésta. Ibarretxe tiene que cumplir de inmediato la sentencia si no quiereincurrir en una grave responsabilidad jurídica y política. A su vez, Zapatero está obligado a exigir que la razonable decisión jurisdiccional se transforme en una realidad efectiva. No sirvebuscar pretextos legales ni oponer trabas burocráticas ante la contundencia del fallo emitido por el Supremo. L mercado de trabajo empieza a dar síntomas de agotamiento. Tanto los datos de inscripción de parados en las oficinas de empleo como los de afiliación a la Seguridad Social indican que se está tocando techo. En las oficinas de empleo se ha registrado en julio un aumento de casi cinco mil personas, a lo que contribuyen especialmente los 12.000 nuevos parados del sector de la construcción. Una actividad que ha sido durante estos años el motor del crecimiento económico. El riesgo de derrumbe de ese mercado podría poner fin al período de crecimiento sostenido de los últimos trece años. Pero son las afiliaciones a la Seguridad Social- -uno de los registros más fiables e interesantes para valorar la coyuntura laboral- -las que reflejan un posible cambio de signo en el empleo. Los datos de julio verifican una caída de afiliación en la construcción de 37.000 titulares, y aunque los datos medios del mes reflejan un crecimiento de más de 100.000 afiliados, hasta 19,5 millones, las cifras de fin de mes son negativas por primera vez en muchos meses. El último día de julio los empleadores dieron de baja a más de 170.000 afiliados, que es una cifra preocupante. Previsiblemente, agosto será un mes con descenso en la afiliación, ya que las altas de la temporada turística no compensan las bajas en otros sectores de actividad, especialmente en la construcción, que a la caída estacional tendrá que añadir la provocada por el cambio de sesgo en el sector. Habrá que esperar a septiembre para verificar si se produce una normalización en las actividades productivas o si, por el contrario, los empleadores han perdido confianza en el futuro y prefieren ser cautos a la hora de contratar. Los datos reflejados en la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre fueron favorables, muy positivos, pero eso ya es historia y lo importante ahora es el comportamiento del empleo en septiembre, concluidas las vacaciones estivales. El Gobierno estima que el segundo semestre del año cursará con un ritmo de actividad menor que el primero, y cifra el objetivo de crecimiento en el 3,8 por ciento, tras un primer semestre al 4 por ciento. Cómo se va a producir la desaceleración, si mediante un suave o un brusco aterrizaje, es difícil todavía de prever, porque dependerá del resultado de la suma de las decisiones de muchos agentes económicos, en especial de los empresarios. Las decisiones que muchos de ellos tomaron el 31 de julio son, cuando menos, alarmantes, pero hasta principios de octubre no podremos verificar si estamos en un cambio de tendencia y con qué intensidad se produce. Lo cierto es que el idílico paisaje en materia económica vendido por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero presenta zonas sombrías, puntos negros que- -dentro de un escenario positivo en líneas generales- -pueden echar por tierra el desbordante optimismo del Ejecutivo en la recta final de la legislatura. E