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76 40 CULTURA Y ESPECTÁCULOS JUEVES 2- -8- -2007 ABC Grandes Óperas Pasión en estado puro COSME MARINA a ópera Manon Lescaut fue el primer éxito rotundo de Puccini que con 35 años acabó por asentarse como el gran nombre de la lírica italiana de su tiempo. La elección del tema de la ópera no fue fácil porque desde 1884 Manon de Massenet mantenía su éxito en los principales teatros. Estos precedentes llevaron a que varios de los amigos del compositor italiano, con Ricordi a la cabeza, intentaran disuadirlo de su empeño. Sin embargo él sentía que aún podía dar a la obra una vuelta de tuerca, ofrecer una nueva perspectiva de la desgarradora historia de amor y desolación. Sobre Manon quería, en definitiva, poner toda la carne en el asador, Massenet la sentía como francés que era, con los polvos de tocador y los minuetos; yo la siento como italiano, víctima de una pasión desesperada sentenció para zanjar los consejos que trataron de quitarle el título de la cabeza. Tres años de trabajo precedieron al estreno el 1 de febrero de 1893 en le teatro Regio de Turín, después de constantes problemas con los libretistas que trabajaron sobre la novela La historia del caballero Des Grieux y L Consiga mañana y a lo largo de todo el fin de semana, con ABC, una nueva entrega de la colección Grandes Óperas, Manon Lescaut de Giacomo Puccini, por tan sólo 9,95 euros Manon Lescaut de Prevost. La narración cuenta la escandalosa historia de amor entre dos jóvenes que obvian los condicionantes sociales y viven su pasión con libertad, Manon con 15 años, Des Grieux con 17. Sus destinos en principio eran otros, el de ella el noviciado en Amiens, el de él, ingresar en la Orden de Malta. La huida a París como única solución anteel atolladero sentimental precipita un vértigo vital que los arrastra a una progresiva degradación que lleva a la prostitución de Manonyasudeportación a Nueva Orleáns, donde ella acaba muriendo en los brazos desu amado. La historia, sin salida, es lúgubre, encorsetada por una sociedad opresiva que no da tregua. El éxito fue monumental y en el estreno compositor y artistas tuvieron que salir a saludar treinta veces al escenario y en los tres siguientes años ya se había estrenado en 15 países. Puccini buscó en su Manon Lescaut garra italiana aunque, de hecho, la influencia francesa es patente y nítida en la partitura sobre todo en la búsqueda de una estilización que caracteriza las diferentes escenas. Y de esa fusión Puccini comienza a dar carácter a una personalidad creativa que impulsaría a la lírica italiana en el cambio de siglo y las primeras décadas del siglo XX. O, en palabras de George Bernard Shaw, creo que el heredero de Verdi es Puccini, más que cualquiera de sus rivales La versión que ofrece ABC es excepcional, un trabajo extraordinario comandado por uno de los nombres esenciales de la dirección orquestal, Riccardo Muti, y fue grabada en 1998 cuando aún tenía mando en la Scala de Milán cuyo coro y orquesta aportan un inestimable valor añadido. No es tarea fácil destacar con un nuevo registro discográfico de este título pucciniano que tiene en su haber numerosas grabaciones históricas. Por eso resulta tan relevante la calidad que Muti consiguió imprimir a todo el reparto y los magníficos resultados que hacen de esta versión una de las más relevantes de los últimos años. En el rol principal de la atormentada Manon, Maria Guleghina se entrega al mismo con sus poderosas cualidades vocales logrando una hermosa aproximación bien compensada, trasluciendo con majestuosidad la evolución de un personaje que también va cambiando vocalmente según la acción avanza. Tiene como compañero de fatigas a uno de los tenores más populares de la actualidad, José Cura, que exhibe una vocalidad rica en cada registro y que busca con acierto el refinamiento expresivo que aporte el carácter adecuado a Des Grieux. Entre el resto del elenco merece destacarse el lujo que supone Lucio Gallo interpretando a Lescaut, el excelente Edmondo de Marco Berti o el rotundo Geronte de Luigi Roni. Todo ello envuelto en la exquisita lectura de Riccardo Muti que potencia los elementos dramatúrgicos de la partitura con la maestría de los más grandes y hace que se disfrute con fascinación de uno de los grandes dramas puccinianos. O, lo que es lo mismo, de una pasión en estado puro teñida de tragedia.