Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
66 40 FOTOBLOG JUEVES 2- -8- -2007 ABC ASÍ NOS VEN Odilia Abreu Periodista Al llegar pensé que los españoles discutían conmigo Aunque es feliz en España, sueña con regresar a Venezuela RAQUEL RINCÓN MADRID. Odilia lleva trabajando en España- -en el Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África- -desde hace dos años, y a pesar de haber residido también en Holanda, cuando le dices que hace calor, sus raíces caribeñas le hacen contestar: Aquí no aguantáis nada Aunque Odilia sueña con regresar a Venezuela, confiesa ilusionada que está encantada con España y sus gentes, aunque no termina de acostumbrarse a ciertas cosas. Aquí la gente habla muy duro, por eso, cuando llegué a vuestro país siempre pensaba que estaban discutiendo conmigo. En América Latina hablan más dulce Pero no sólo de estas tradiciones se sorprende la venezolana, que confiesa que también le llama la atención el desplazamiento de la familia que se está produciendo en España: Tengo amigos aquí que sólo ven a sus abuelos en Navidad. Eso para mí es increíble, porque yo veo a los míos todos los domingos. Creo que lo que sucede en España es un claro efecto del primer mundo, ya que en él la gente se hace más individual. Es cierto que en Caracas no hay seguridad, pero las personas son más humanas en ese sentido Tras hacer esta reflexión con un semblante serio, Odilia recupera su eterna sonrisa para contar que también le han impactado muchas cosas positivas. Aquí los transportes públicos funcionan de maravilla. En Venezuela los autobuses son prehistóricos Odilia nunca ha sufrido actitudes racistas que le hayan hecho plantearse volver a su país y se despide no sin antes apuntillar entre risas: ¡Ah! se me olvidaba. ¿Por qué siempre tenéis los suelos de los bares tan llenos de papeles? AFP Emocionado adiós a Antonioni de su viuda, Enrica Fico Un día después de que el Séptimo Arte perdiera a una de sus figuras más representativas- -el director italiano Michelangelo Antonioni- -y de que medio mundo le rindiera tributo por la inolvidable impronta que deja su obra, su familia y sus amigos le dieron ayer su último adiós. En la imagen, la viuda del cineasta, Enrica Fico, se despide desconsolada de su marido ante el ataúd, instalado en el Ayuntamiento de Roma para rendir homenaje al genio. Antonioni, una de las últimas figuras de la Edad de Oro del cine italiano, será enterrado hoy en la región de Ferrara (al norte del país) que le vio nacer hace 94 años Fernando Castro Flórez Reality maternal l calor mesetario me ha llevado a pensar que el único tipo coherente del país es Kiko, el hijo de la Pantoja. Cada vez que un político habla se empantana y culpa a los demás de todo lo que él podría haber hecho, los filósofos fuman en pipa y los futbolistas besan el escudo del club que les ficha con una desfachatez infinita. Entre tanto chaquetero, tránsfuga o, sencillamente, atolondrado, Paquirrín se mantiene fiel a sí mismo. Le persiguen los paparazzi con saña en plena canícula y él sonríe e incluso lanza, magro de carnes como está, una carrerita calzado con chanclas, ejercicio harto peligroso. Mientras mamá teatraliza sus pesares y los herme- E neutas tomateros interpretan los estribillos como mensajes encriptados en dirección taleguera, el niño, que ya muestra alarmantes signos de alopecia, se entrega, full time, a la fiesta. Gracias a este sujeto las visiones lúgubres de la existencia son instantáneamente exorcizadas. Su vida, seguida por las cámaras desde la cuna, como a aquel Truman interpretado por Jim Carrey, ha terminado por convertirse en una suerte de Macbeth folclorizado; aquí no falta la traición de los amigos, la muerte del padre, los desencuentros con los hermanos, los amores acelerados e inverosímiles. Tamara es una de las últimas incorporaciones a esta co- media de enredo post- trágica. El nombre enlaza, lo quiera o no, con aquella del no cambié, no cambié que luego tuvo que renunciar a su identidad porque había otra a la que llamaban la buena Compartí, no me avergüenzo de ello, escenario salmantino con la hija de Margarita Seisdedos, otro personaje de armas (ladrillo para ser riguroso) tomar. Quería hablar, en una época de rutas ridículas, del ready- made duchampiano y de los individuos radiactivos. Al final, como era previsible, no me dejaron decir tamañas sandeces y pedanterías. Resulta que la tal Tamara, última ex novieta de Kiko, era stripper de números lésbicos. Entre tanto chaquetero, tránsfuga o, sencillamente, atolondrado, Paquirrín se mantiene fiel a sí mismo No hay que rasgarse las vestiduras después de que Darek, el maromo de la Obregón, demostrara cuáles eran sus poderes. Los becarios de micro tombolero en ristre han acompañado a la madre de la interfecta desde un muro graffiteado hasta el porterillo automático de su casa y, ahí, en el quicio desquiciado ha escuchado una pregunta capciosa: ¿contará su hija sus intimidades en la televisión, previo pago, o en la calle? La señora con rizos rubicundos y mofletes sonrosados ha dado una respuesta memorable: Será en la tele, como Dios manda Esta es la piedra fundacional de la nueva teología catódica. No tiene sentido andar por los descampados o los desiertos, esos que nos esperan a Caparrós y a mí en los Estados Unidos, hablando gratis. Hay que pasar por taquilla, sin pudor, con desparpajo. Luego, más allá de la silogística, vendrá la foto en pelotas. He escuchado que un buitre leonado ha estado merodeando por los tejados de la calle López de Hoyos. Huele la carroña.