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32 INTERNACIONAL JUEVES 2 s 8 s 2007 ABC El Supremo de Venezuela permite que RCTV pueda seguir emitiendo por cable LUDMILA VINOGRADOFF CORRESPONSAL CARACAS. El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela admitió esta madrugada el recurso de amparo presentado por Cavetesu, empresa propietaria de RCTV para que el canal opo, sitor continúe transmitiendo por suscripción, tras su salida de la señal abierta en mayo. El presidente de Cavetesu, Mario Seijas, acudió ayer por la mañana al Tribunal para interponer un recurso sobre intereses colectivos y difusos y solicitó un amparo cautelar para defender a los usuarios de la televisión de pago. Por su parte, el ministro de Telecomunicaciones venezolano, Jesse Chacón, destacó que acataría cualquier decisión que tome el Tribunal Supremo. A pesar de emitir desde el extranjero- -Miami- las autoridades exigen que la cadena de televisión se inscriba como productor nacional audiovisual para que de esta manera esté obligado a incluir determinadas programaciones oficiales como los discursos de Hugo Chávez o el himno y la bandera nacional. Ayer se cumplía el ultimátum de cinco días dado por el Consejo Nacional de Telecomunicaciones, pero la señal de RC- TV no fue cortada en la televisión por suscripción a la espera de una solución entre el canal y las autoridades. La cadena ya cesó de transmitir en su frecuencia abierta el 27 de mayo pasado porque Chávez decidió no renovarle su concesión. Hasta que perdió su señal en abierto, RCTV mantenía una fuerte línea opositora y gozaba de la mayor audiencia por sus programas de entretenimiento. El canal regresó con su misma programación 50 días más tarde a través de la televisión por cable gracias a la filial RCTV Internacional con sede en Miami. Alfonso Rojo UN PAÍS DESAGRADECIDO e acuerdo muchas veces de Julio Fuentes. Han transcurrido ya casi seis años, desde el día aciago en que unos facinerosos lo asesinaron en un recodo del tortuoso cañón que lleva de Jalalabad a Kabul y a menudo, cuando me hundo en esas soledades en las que los hombres hablan consigo mismos o con Dios, me viene a la memoria su rostro. Era un chaval a quien yo quería. Le encantaba el periodismo y fue de los que se abrió paso como reportero, sorteando todo tipo de obstáculos, rechazos e incomprensiones. Todavía, cuando voy por esas universidades donde la gente no tiene ni memoria ni cultura, como ejemplo de buen hacer, cito una crónica suya escrita en Sarajevo. Es una pieza memorable, sobre la muerte por frío de dos recién nacidas en la ciudad sitiada y debería estar clavada en la entrada de las redacciones y en los tablones de anuncios de las facultades. Julio perdió la vida por salir en defensa de una periodista italiana, que iba con él en el vehículo y a la que los fanáticos asaltantes golpearon. Cayó en la guerra, en plena acción y apenas se le rememora. Su nombre no se cita, su imagen- -un poco triste porque él lo era- -parece haberse evaporado. A diferencia de otros, que no tuvieron para esta profesión ni una centésima del peso que tuvo Julito, no se montan cada año premios u homenajes en su honor. Y me duele. Es el nuestro un país desmemoriado y desagradecido. Tampoco se ha vuelto a hablar de José Antonio Bernal, aquel sargento siempre dispuesto a echarte una mano, que acribillaron a balazos a la puerta de su casa en Bagdad. ¿Por qué lo mataron? ¿Dónde están sus asesinos? ¿Qué ha ocurrido con la investigación? ¿Qué fue de los desalmados que detuvo la Policía iraquí? Lo mismo podría decirse de los otros siete agentes del CNI. De Alberto, Carlos, José, José Carlos, Pepe, Alfonso, Luis Ignacio y José Manuel, masacrados hace tres años largos en la carretera que baja de Bagdad a Babilonia, a la altura de Latifiya. Y se batieron. Sin esperanza, pero hasta el último aliento y la última bala. M