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ABC JUEVES 2- -8- -2007 Tras los pasos del Solitario ESPAÑA 21 Su fama de asesino le ayudó en varios de los atracos La repercusión mediática que habían alcanzado las andanzas del Solitario se había convertido para el criminal en un arma de doble filo. Por una parte, como se vio tras su último asalto consumado, perpetrado en Toro (Zamora) le resultaba peligroso pues era más fácil que alguien le reconociera. Sin embargo, había un aspecto positivo: nada más entrar en las oficinas bancarias era reconocido por empleados y clientes, que quedaban paralizados por el temor, por otra parte fundado, que les provocaba el criminal. Nadie intentó oponer resistencia, porque sabían que Jaime Jiménez no dudaría un segundo en apretar el gatillo. El Solitario sólo entraba en el interior de la sucursal el día del atraco y el resto de datos los obtenía por observación desde el exterior. Los primeros segundos se ponía en la fila con el resto de clientes y tras hacer un rapidísimo estudio de la situación sacaba una de sus armas y pasaba a la acción. En ocasiones, si veía que el empleado de turno tardaba demasiado en darle el dinero de la caja, perdía los nervios y llegaba a golpear alguna mesa o el mostrador del patio de operaciones con la culata de su pistola, lo que desmiente en parte esa imagen de sangre fría que se tenía de él. Luego, huía hasta la furgoneta, que aparcaba como máximo a 100 metros de distancia. En total, no pasaban más de 3 minutos. El Solitario en acción durante el primer atraco que se le atribuye, perpetrado el 18 de mayo de 1993 en una sucursal de Ademuz (Valencia) Fue el único en el que actuó con un cómplice. Ese día utilizó un Citroën C- 15 de color blanco FOTOS: ABC Subfusil encontrado en poder del Solitario y que portaba al ser arrestado. Unió los dos cargadores para cambiarlos más fácilmente en un hipotético tiroteo El asesino blindó con una plancha de acero la parte trasera de su asiento de la Kangoo reacción de los agentes, que pudieron coger la matrícula del coche- -era falsa- -y facilitar su marca, modelo y color: un Suzuki Vitara verde. El chasis de este vehículo ha aparecido ahora en la nave que el delincuente tiene en Pinto. Se deshizo de él tras los sucesos de Castejón, consciente de que el vehículo estaba quemado. Pero la Kangoo y el Vitara no fueron los únicos vehículos que utilizó. También ha empleado un Citroën C- 15 blanco, que llevaba en el primer atraco que se le atribuye, el 18 de mayo de 1993 en Ademuz- -fue el único en el que le acompañaba un cómplice, quizá su hermano, que ya había delinquido con él y que entonces aún vivía- un Renault 4- -lo usó en Zafra en un asalto en el que se enfrentó a tiros con la Guardia Civil- (Pasa a la página siguiente) -La Moraleja, Tres Cantos, San Agustín de Guadalix y Ávila- se habían cometido en la zona centro. Pero fue la Brigada de Policía Judicial de la Jefatura Superior de Madrid la que a finales de mayo recibió la llamada buena, que de inmediato se supo valorar de acuerdo con su importancia. El comunicante dio el nombre de Jaime Jiménez, su domicilio, dijo que era un tipo extraño y violento, sin trabajo conocido y de aspecto similar al del buscado. La eficaz investigación de la Policía dio pronto los resultados ya conocidos. Durante esas gestiones, que la Guardia Civil desconocía, los agentes de este Cuerpo también tuvieron una información similar sobre el mismo sujeto. En apenas un par de horas supieron que estaban ante el Solitario teníamos muchísimos datos de él, y todos cua- Nunca se encontraron huellas del delincuente, que siempre actuaba con las manos cubiertas por esparadrapo draban dicen las fuentes consultadas- pero también que el caso ya estaba judicializado por parte de la Policía desde hacía un par de semanas. El pasado 23 de julio, lunes, Jaime Jiménez era detenido en Portugal, segundos antes de que perpetrara su primer asalto fuera de España, en concreto en Figueira da Foz. Ahora se ha sabido que como máximo hubiera obtenido 5.000 euros como botín. Era el último capítulo del Solitario que sólo por mala fortuna no se escribió tres años antes, el mismo día que asesinó a los guardias civiles. Tres horas después de los crímenes logró eludir uno de los controles montados por el Instituto Armado gracias a que se acercó a donde estaban los agentes por su espalda. Eso le permitió dar un volantazo al verlos y huir por una pista forestal, a pesar de la inmediata