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12 ESPAÑA Las llamas devastan Canarias s Recorrido por las tierras calcinadas JUEVES 2 s 8 s 2007 ABC Gran Canaria despierta bajo las cenizas La zona suroeste de la isla, devorada por el fuego, amanecía con la esperanza de que algún día todo vuelva a ser como antes; a primera hora volvían a sus casas muchos de los evacuados POR ERENA CALVO LAS PALMAS. Gran Canaria amanecía ayer casi desierta después de un mal sueño que ha durado cinco días. La zona suroeste de la isla redonda, devorada por un insaciable fuego, se despertaba ayer entre cenizas con la esperanza de que algún día todo vuelva a ser como antes. A primera hora de la mañana, con la salida de los primeros rayos de sol, volvían a sus casas los habitantes del barranco de Mogán, desalojados en los últimos días. Muchas de sus casas han sucumbido pasto de las llamas. Su paisaje, que recordaba al de un oasis, se ha vuelto negro y desolador. El fuego devastó sus majestuosas palmeras, las plataneras de los agricultores que con tanto ahínco se esmeraban en su explotación y toda la vegetación que hacía de este entorno uno de los más impresionantes de la isla. Todavía huele a quemado, el ambiente está muy cargado aún, pero no puedes imaginar cómo estaba estos días, era una auténtica caldera explica a este periódico uno de los agentes de la Policía Local que está ayudando con los realojos. Las constantes sirenas de los vehículos de intervención de los distintos Cuerpos que han participado en el operativo de extinción indican que todavía no ha terminado todo. Un coche de bomberos interrumpe nuestra conversación. Vienen a explotar dos bombonas que están a punto de reventar, menos mal que nos hemos dado cuenta porque ya no podemos con más sustos Todo está estabilizado ya en la isla, aunque no se puede cantar victoria. Aún se ven pequeñas columnas de humo. Lo bueno es que ha cambiado el tiempo, hay menos viento y las temperaturas han bajado siete u ocho grados cuenta un vigilante del Cabildo. Controla la carretera que desemboca en la presa de las Niñas. Ya no hay peligro, pero los caminos siguen cerrados porque aún no Los evacuados inspeccionaban ayer palmo a palmo el estado en que quedaron sus viviendas y todas sus propiedades han podido limpiarlos y quitar todos los escombros Un vecino de las proximidades del barranco acaba de llegar de la ferretería, trae varias herramientas para empezar con las tareas de reconstrucción de su casa, que aunque sigue en pie ha sufrido algunos desperfectos. Más allá una mujer regresa a su vivienda, a las dos paredes que han quedado de ella, con lágrimas en los ojos. Hemos perdido a nuestros animales, nuestro huerto, todas nuestras cosas, qué vamos a hacer ahora se pregunta con una rabia fácil de comprender. Habla mientras mira a su alrededor con una honda tristeza, sus ojos se quedan fijos en las pitas que crecen en el borde de la carretera y que, totalmente derretidas, han quedado pegadas a las piedras. Seguimos el camino y llegamos a Fataga. Tras el pueblo, que ha salido bastante airoso del siniestro, se alza una montaña calcinada que todavía no se sabe cuánto tiempo tardará en recobrar su aspecto original. Hay que empezar a trabajar en la reforestación lo antes posible, para recuperar todo nuestro monte dice un agente medioambiental que se encuentra en la zona. Esta tierra es muy agradecida, y no hay que perder la esperanza, aquí todavía queda mucha vida Un pequeño lagarto parece haberle escuchado y asoma la cabeza detrás de un leño carbonizado. En las proximidades, los técnicos se afanan todavía en reparar las instalaciones de luz y agua, que se fueron al traste esta semana. Otros valoran los daños de algunas viviendas. Un poco más arriba, en Tunte todos hablan de la experiencia y de los realojos en la plaza AFP Hemos perdido a nuestros animales, nuestro huerto, todas nuestras cosas, ¿ahora qué vamos a hacer? Me quedé en casa, me escondí porque no pensaba dejar solas mis cosas, muchos han hecho lo mismo del pueblo. El bar es un hervidero. Yo me quedé aquí, me escondí porque no pensaba dejar solas todas mis cosas, muchos han hecho lo mismo cuenta con orgullo un joven. Tenía una mascarilla para protegerme del humo responde cuando se le pregunta si no temía poner su vida en peligro. Columnas de humo No salí de mi cueva, ese es mi hotel particular La presa de Soria es un de esos parajes de ensueño en los que a uno le gustaría extraviarse durante una buena temporada. Juan se perdió allí hace años y no ha vuelto a dejar esas tierras. Ni siquiera las llamas que amenazaban con destruirlo todo desde la noche del domingo consiguieron que abandonara su hogar. Me quedé aquí con otro vecino, en nuestra cueva, que es nuestro hotel particular Conocedores de cada palmo del lugar, sirvieron de guía para los equipos de extinción de incendios, les ayudamos a rastrear todas las casas, por si quedaba alguien dentro, luego nosotros no quisimos marcharnos Consiguieron salvar muchas zonas de la presa, con una sierra fuimos cortando toda la vegetación que sabíamos que se quemaría irremediablemente de esa manera, explica, evitamos que se propagase más el fuego Sus casas se han salvado, sólo ha caído el techo de una de ellas, un mal menor y aunque les queda mucho trabajo por delante- el huerto se ha calcinado -saben que han tenido suerte. Mucha gente no sabe todavía dónde dormirá los próximos días Aún no estoy tranquilo Otro, más entrado en años, dice que estuvo toda la noche en guardia, ayudando con lo que podía No se ha ido a dormir todavía. Aún no me creo que todo esté estabilizado y hasta que no esté seguro no puedo descansar tranquilo Como él, muchos grancanarios y visitantes saciaban ayer su curiosidad en distintos puntos de la isla para comprobar cómo el fuego ha hecho cenizas algunos de sus más entrañables rincones, por no hablar de su riqueza natural, que tardará años en recuperarse. Gran Canaria ha quedado sepultada por las cenizas se lamenta un turista alemán que lleva años viajando a la isla redonda. Lo peor está en los pinares de Inagua, Ojeda y Pajonales, donde el fuego ha devastado parte importante del terreno Allí habitan especies de aves amenazadas, como el pinzón azul, un pequeño pajarito que espero que se haya salvado de toda esta desgracia