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ABC JUEVES 2 s 8 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA BANDERAS DE PAPEL (MOJADO) CAPITALISMO Y TRÁFICO DE INFLUENCIAS F UERTES pérdidas en los mercados hipotecarios americanos, sobre todo en el Subprime Mortgage, créditos inmobiliarios de riesgo. Crecen los fallidos familiares y caen los fondos especulativos. La Bolsa de París retrocede el 6 por cien y acaba en dos días con las ganancias del año. Londres, Frankfurt, Tokio, Hong Kong, la siguen. El jueves último, el índice Dow Jones bajaba desde 14.000 a 13.400 puntos. Las viviendas vendidas en EE. UU. pasarán de 7.5 millones el año pasado a 5.5 millones en 2007. La macroeconomía, mundo magmático, se complica cada día. Los términos psicología e intuición reaparecen sospechosamente en cada crisis. Quienes ignoramos casi todo en materia económica leemos tres lecciones. La sustancia de esa pretendida ciencia es el dinero. Dinero significa muchas cosas, desde un cuadro de Van Gogh hasta un reactor termonuclear: todo se mide en dinero. Como mil ríos, todos van a dar a la mar que es el vivir. El arte y la ciencia, las armas y la droga, la guerra y la paz, la cuenta de la cocina o la del fontanero. Dinero, lo que se llama dinero, organizado, visible, existe en Norteamérica, Europa y Japón: Cataratas de liquidez, dividendo de 60 años sin guerra DARÍO dentro de sus fronteras. China empezaba VALCÁRCEL a emerger como gran potencia capitalista al acabar la década anterior. India viene detrás, pero viene. El resto es estrechez, desorganización, opacidad y corrupción sin control. No es posible hablar de dinero sin unas reglas básicas, no matar, no robar, no codiciar los bienes ajenos... Primera lección, de Alan Greenspan, gobernador de la Reserva Federal americana durante 18 años: las empresas especializadas en el Leverage Buy Out, adquisiciones apalancadas, corren el riesgo de matar el capitalismo, viene a decir Greenspan. Se apunta a un objetivo, se aporta una parte del dinero, se lanza una opa... Luego, la compañía adquirida garantizará los préstamos para pagar la deuda. Han inventado ustedes un crecimiento artificial, basado en el bajo coste del dinero. El crecimiento real, físico, pierde terreno frente a lo virtual: esto es muy peligroso. El globo de la deuda crece sin cesar. La economía real se fragiliza. Creo dijo Greenspan, que el coste del dinero no va a permanecer bajo; si sube, el índice impositivo máximo de las empresas, 35 por cien, empezará a presionar sobre el conjunto de la economía americana. Qué tiene esto que ver con la compra del Wall Street Journal por Rupert Murdor? Nada y todo. Estamos ante una catástrofe para el sector. Murdor, un tycoon tendente a confundir información y manipulación, transformará una de las voces menos dependientes de la prensa americana hasta hacerla irreconocible. Segunda lección: el ministro de Hacienda alemán, Peer Steinbrück, advierte contra la moda llegada de la bolsa americana, vivir solo atentos a los resultados del trimestre. Una verdadera empresa, dice Steinbrück no puede vivir sometida solo al corto plazo. Es otro mal camino para el capitalismo. Las estrategias empresariales se proyectan a 10,15 ó 20 años. No es lo mismo una compañía bien gestionada (con beneficios y plusvalías) que una buena compañía, al servicio de sus accionistas pero también de sus clientes, de sus usuarios. Un ejemplo es el apagón de Barcelona. Hay, naturalmente, que ganar dinero. Pero no solo. La tercera lección viene del presidente del Brasil: Lula, un pragmático venido de la izquierda, que es hoy defensor de la economía de EE. UU. Todo Estado respetable, declara Lula, ha de ser capaz de recaudar impuestos: en Brasil el porcentaje no puede quedar bajo el listón del 30 por cien, en ningún caso. Una administración capaz de recaudar es una respetable administración. Una administración impotente para recaudar es una administración sin fuerza. Las democracias occidentales se caracterizan por su capacidad para producir y recaudar. Son tres observaciones en la misma dirección. El capitalismo moderno, organizador del comercio, nacido en el eje italo- flamenco en el siglo XIV avanza desde hace 700 años en terreno minado. Son tres reglas conexas y de universal aplicación, como el sistema métrico decimal. A partir de un determinado nivel, tráfico de influencias y capitalismo moderno se hacen incompatibles. Muchos españoles se habrán sentido avergonzados, abrumados, por la fotografía de José María Aznar con un constructor norteamericano, introducido, como la cosa más natural del mundo, al presidente argentino, Nestor Kirchner. UANDO Marcelino Oreja, en tiempos de la UCD, era delegado del Gobierno en el País Vasco, los nacionalistas llamaban la embajada española a su residencia oficial en Vitoria, ya por entonces uno de los pocos edificios oficiales de la comunidad donde ondeaba la bandera constitucional del Estado. La enseña ha sido siempre un elemento clave en la implacable ofensiva simbólica del nacionalismo, que la ha quitado allá donde la tolerancia o la pasividad se lo han ido permitiendo, hasta derogar por la vía de hecho el Artículo 4 de la Carta Magna. El éxito de la preIGNACIO sión soberanista se basa en CAMACHO gran medida en su infatigable determinación en todos los terrenos del ámbito político y social, ocupando con eficacia cualquier espacio que les ceda la indiferencia o la duda de quienes no tienen el mismo vigor obsesivo. Por eso es de temer que quede en nuevo papel mojado la sentencia del Supremo que recuerda la vigencia de la obligatoriedad de la bandera nacional- -nacional de España- -en unas dependencias autonómicas que, mal que les pese a sus ocupantes, representan al Estado, es decir, al conjunto de ciudadanos sean o no nacionalistas. De hecho ya es triste que al cabo de tres décadas haya de ser el Alto Tribunal el que venga a ocuparse de asuntos tan elementales, pero aún lo es más que la consciente minoría que sí se siente concernida por el aplastamiento progresivo de sus derechos se muestre escéptica por experiencia- -ayer lo recordaba con lúcido pesimismo Edurne Uriarte- -anteel cumplimiento deun veredictoqueen cualquierotrapartedelterritorio español supone coercitiva perentoriedad jurídica. Simplemente, esa gente, los constitucionalistas vascos, sabe que en su tierra rige una suerte de impune estado de excepción inverso para quienes no comulgan con la imposición del régimen particularista. Y lo peor es que hace tiempo que han desertado de la esperanza de ver protegida su libertad por un Gobierno central parapetado en la táctica del apaciguamiento, renuente al conflicto y displicente ante la expropiación de derechos de ciudadanía que sufre gran parte de los habitantes del País Vasco. Resulta significativo que la sentencia del Supremo derive de un recurso planteado durante el aznarismo contra la supresión de la bandera de la Academia de la Policía autonómica, donde se forman supuestamente agentes del orden al servicio del Estado y de sus garantías, aunque para el nacionalismo dominante ese cuerpo siempre haya constituido un importante factor de construcción identitaria. Para empezar, los instruyen directamente bajo un supuesto ilegal, al eliminar el emblema de la Constitución que deben defender. La cuestión sólo es baladí para quienes no sean conscientes de lo que significa el escenario inverso, es decir, la bandera autonómica como única insignia oficial. La desconfianza y el escepticismo provienen de que ese recurso ahora fallado proviene de 2002, o sea, de otra glaciación política. Porque aunque el Estado que defendía su bandera sea el mismo que entonces, en la actualidad se trata de otro Gobierno. No es difícil captar el matiz de la diferencia. C