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ABC MIÉRCOLES 1- -8- -2007 RICOS SOLEMNES 40 71 Ralph Lauren BEATRIZ CORTÁZAR Elegancia y distinción en la moda y los negocios C uando alguien de niño responde en el colegio que lo que quiere ser de mayor es millonario, lo que ya está haciendo es una declaración de principios sobre cuáles son sus prioridades. Mientras la mayoría dice que su ilusión es ser bombero, policía o futbolista el hecho de que alguno se descuelgue con la idea de manejar millones demuestra que los valores sociales o los héroes del momento le interesan un comino y que su único anhelo es poder disponer de todo aquello que en su casa no ve. Pues ésta fue justamente la respuesta que de niño daba Ralph Lipchitz cuando alguien preguntaba. El hoy multimillionario Ralph Lauren (en el camino a la riqueza decidió cambiar de apellido) nació un 14 de octubre de 1939 en Nueva York. De origen judío, su familia emigró a los Estados Unidos desde Rusia y luchó por el sueño americano. Lauren se crió en el Bronx sin ningún tipo de lujo y con las clásicas carencias de quien busca una oportunidad en la vida. Estudió en el City College, hizo el servicio militar en 1962 y contrajo matrimonio con Ricky Low- Beer, con quien tiene tres hijos y sigue felizmente casado. Su caso podría ser de los pocos, poquísimos, que se dan en su gremio, donde la mayoría de los diseñadores de moda de alto prestigio como el suyo o tienen relaciones con hombres o llevan varios divorcios a rastras. Lauren no era mal estudiante, pero siempre le pudo más su afición por el buen gusto y la buena vida. De ahí que colgara los apuntes para ponerse a trabajar para una firma de corbatas, Beau Brummel Neckwear. Aprendió lo suficiente para sacar su primera línea de corbatas, que bautizó con el nombre de uno de los deportes más elitistas, Polo, y ése fue sólo el primer paso de una carrera que ya no tuvo freno. Sin duda, la fecha clave en su trayectoria fue el año 1973 cuando firmó todo el vestuario de la película El gran Gatsby con un Robert Redford que derrochaba todo lo que una mujer puede desear: elegancia, belleza, estilo, sensualidad, distinción... Desde entonces, hablar de Ralph Lauren es hablar de un estilo de vida sin estridencias, de calidad y buen tono, y perfecto para una clase social que huye de los riesgos y se siente a gusto con unas líneas sencillas y limpias, con un atrevido colorido, y un estilo genuinamente norteamericano. Para algunos diseñadores, Lauren diseña para los pijos para los yuppies que sólo abandonan los despachos para jugar al golf o para los adolescentes que quieren ser igualitos que sus papás. Pero eso sería resumir pronto y mal la labor de un creador que se hizo a sí mismo, que demostró que se puede triunfar sin caer en las redes de las modas y las tiranías de las tendencias. Su manera de entender el negocio impuso un estilo que ha generado múltiples ganancias y todo un imperio. Y es que actualmente Polo Ralph Lauren Corporation se divide en cuatro categorías: ro- pa, hogar, accesorios y fragancias. La empresa, que este año cumple 40 años, no para de crecer en todos los sentidos y, como botón de muestra, ahí están las tiendas que recientemente ha abierto en Moscú o el acuerdo firmado hasta 2010 para ser la firma de ropa oficial del Torneo de Wimbledon (la primera en la historia del Gran Slam) que vista a jueces de silla, de línea, recogepelotas, azafatas... Con sus camisas Oxford, sus polos inconfudibles, sus chaquetas de algodón y sus corbatas de rayas, la firma que se representa con el caballito y el jugador de polo alcanzó en 2006 unas cifras de ventas que rondaban los 4.000 millones de dólares. Por supuesto, la empresa cotiza en Wall Street. Pasito a pasito y acierto tras acierto, Lauren supo caer bien entre los wasp (la elite blanca anglosajona) que encontró en sus colecciones lo que necesitaba para su guardarropa. Su origen era de lo más modesto, pero su clientela la más adinerada. El cóctel funcionó. En 1970 el diseñador gana su primer premio Coty por su colección masculina y una año después lanza su línea femenina que le daría otro Coty en 1972. El estilo ranchero y confortable funciona entre los hombres, mientras que las mujeres caen en sus redes tras ver cómo viste a Diane Keaton para el filme Annie Hall Luego vendrá su primera línea para el hogar (1986) y es a partir de los años 90 cuando va ampliando el negocio con la línea Polo Sport y cuando decide cotizar en Bolsa (1997) convirtiéndose en un gigante que cada día necesita abrir mercado, comprar otras firmas y ampliar sus miras en el mercado de internet. Siempre pendiente del mundo del espectáculo, Lauren ha sabido estar cerca de los triunfadores y hasta apostar a caballo ganador. Hasta no hace mucho la española Penélope Cruz fue imagen de su firma y suyos son algunos de los vestidos que Pe ha paseado por la alfombra roja de Hollywood, donde Lauren gusta vestir a las actrices como auténticas princesas y no como esclavas de la moda. Pero el imperio continúa. Su hija Dylan ha hecho de su pasión por las golosinas todo un negocio tras inaugurar su primera tienda de chuches en Nueva York. Ya cuenta con cuatro más en Estados Unidos y no para de recibir ofertas para abrir nuevos puntos de venta. Del caballito a la piruleta y tiro porque me toca. Más información: http: www. forbes. com Una carrera de fondo Estilo Lauren El diseñador Ralph Lauren, poseedor de una fortuna basada en la moda y el lujo REUTERS