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ABC MIÉRCOLES 1- -8- -2007 40 Por Rosa Belmonte VERANO Y HUMO Laura Campmany 63 FACTOR 34 HACE UN MILLÓN DE CARRETAS Siguiendo a Jayne Mansfield, aunque no sepan quién es, las chicas se ponen melones con balcones a la calle para que se los miren. La mirona descarada ya no es Sophia Loren hora que los directores legendarios caen a plomo no paro de acordarme de otros dos filmakers que diría Ricardito Bofill. De Russ Meyer y Doris Wishman. Me acuerdo de los cineastas del tetamen cada vez que estoy en el muelle de las golondrinas, donde el Circuito Breitling Med Cup tiene montado su tinglado (la Copa del Rey es la tercera competición del calendario) Hay en el muelle un enorme catamarán para que los invitados de los patrocinadores se hagan a la mar (también se hizo ayer El Pocero, que salió con el Clarena a enseñarse entre la regata) Más interesantes que los invitados del catamarán son las azafatas que los atienden. Si esto fuera una película se llamaría Super Breitiling Vixen, en homenaje a Russ Meyer. Me habría gustado ver el casting para seleccionarlas y dar con estas azafatas con dolores de espalda. Señora con dolores de espalda es, claro, eufemismo para tetona. Igual que marinero que merienda nardos sería para González- Ruano eufemismo de homosexual (Carlos García Calvo se refiere, un hallazgo, a alguien que que cose para la calle Mira, aquí voy a colocar y adherirme a Montaigne. Como citador de sus clásicos, el francés sostenía la inutilidad de volver a decir peor lo que otro ha dicho mejor. A los que cosen para la calle las azafatas megavixen les traerán sin cuidado, aunque les llamen la atención. Yo también miro. Es que si vas con todo eso es para que te lo miren. Y no se puede considerar de mala educación para el mirón. Hombre, que no es lo mismo que fijarse en la soriasis. Mantengo la posición de Sophia Loren, que seguramente no mantenía ninguna. Me refiero a que si Jayne Mansfield se te sienta al lado con unos melones con balcones a la calle no tienes más remedio que vigilarlos (que la mirada furtiva quede inmortalizada en famosa foto, como si no hubiera levantado la vista, es otra historia) También es que prefiero dedicarme a este tipo de fruslerías que tirarme al suelo y o indignarme cuando oigo como una reportera dicharachera de Tele Barrio Sésamo (nombre ficticio) se dirige al Príncipe de Asturias a grito pelado como ROMANCE DE LA PARIDAD Me gusta, de Zapatero, que es un hombre feminista, y porque nadie lo dude, y porque nadie le diga que no lo es de corazón, sino sólo de boquilla, nos lo tiene demostrado por activa y por pasiva. Ha promulgado una ley que es la equidad en sí misma, y por ser de paridad hay quien tacha de parida y que en esencia consiste en imponer que en las listas y en los consejos de empresa haya una idéntica cifra de chorbas y de maromos, o sea, de chicos y chicas. Sobre esta ley paritaria España está dividida: a una mitad le parece que es la octava maravilla, mientras que la otra mitad, la encuentra un poco ridícula y sigue sin reponerse del asombro o de la risa. Si de algo peca esta ley, será más bien de mezquina, pues apenas si resuelve dos pequeños problemillas. ¿Qué hay de los toros, señores? ¿no es acaso una injusticia que no haya una picadora siquiera en cada corrida? Lo mismo digo del fútbol, que encima es cosa de ligas, y qué decir del boxeo, o de la vuelta ciclista. Yo no puedo conformarme, y no dormiré tranquila, mientras no haya un fifty fifty de taxistos y taxistas, de camellos y camellas, de peritos y peritas, de fulanos y fulanas, de albañiles y albañilas, de soldados y soldadas, o de obispos y de obispas. A todas luces, la ley se queda un poco cortita. No regula, verbigracia, con la falta que me hacía, cómo ha de estar en la cama una mujer progresista (si unas cien veces abajo y otras cien veces arriba) y tampoco nos resuelve y eso que es cosa de miga, quién debe atacar primero, si el marido o la marida. Pero según tengo visto, y a juzgar por las ministras que ha elegido Zapatero para que queden bonitas, lo que en verdad echo en falta en esta ley feminista no son mujeres electas, sino mujeres que elijan. A Azafatas de catamarán con su turquesa (y turgente) uniforme de trabajo Su Majestad, Su Majestad Y a la chiquilla no le basta con el numerazo en público, sino que no tiene inconveniente en poner el corte en su programa para que toda España la oiga. El pudor, como la nostalgia para Simone Signoret, ya no es lo que era. Cómo no me voy a dedicar a las encantadoras Silicon Babies. Aunque las tetas estén sobrevaloradas pero, vaya, tanto como la inteligencia. Toca homenaje a Doris Wishman, la directora (de la escuela tetamen) que lanzó a Chesty Morgan (cuando la carne era natural) ERNESTO AGUDO HAIKUS POR SMS En el tendido eléctrico se columpian los gorriones. Afinan el mundo. Alfonso Armada Me he acordado de Double Agent 73 la descabellada película donde la Morgan era una agente secreta con la misión de tomar unas fotos con la cámara que le habían insertado quirúrgicamente en sus pechugas, que también le sirven de arma mortal (con ellas da mandobles, asfixia y envenena a sus enemigos) Y si no vuelve a la CIA, la TIA o lo que fuera con las fotos en treinta y seis horas las tetas explotarán. El fallo de la película es que resulta inverosímil ser agente tan secreto con semejante mostrador. Me pregunto si las azafatas megavixen necesitarán usar bandeja en el catamarán.