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18 ESPAÑA El Gobierno vasco pierde la batalla de las banderas MIÉRCOLES 1 s 8 s 2007 ABC El Supremo ordena colocar la bandera de España en la academia de la Ertzaintza Recuerda al Gobierno vasco que la ley obliga a izar la enseña nacional en todos los edificios públicos, bien en solitario, bien conjuntamente con la autonómica NIEVES COLLI MADRID. En los edificios públicos autonómicos ha de ondear de forma permanente la bandera de España, bien en solitario o bien conjuntamente con la bandera autonómica Esa es la interpretación válida de la ley, corroborada por el Tribunal Supremo en una sentencia que obliga a la Academia de la Policía Autonómica del País Vasco, con sede en Arcaute (Álava) a colocar la enseña española en su fachada. La norma lleva incumpliéndose veinte años. El pleito entre el Ejecutivo (aún en manos del Partido Popular) y el departamento de Interior vasco comenzó en mayo de 2002 cuando el entonces delegado del Gobierno en esa Comunidad Autónoma, Enrique Villar, denunció ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) la ausencia de la bandera de España en la sede de la academia de la Ertzaintza. En octubre de 2003, el TSJPV dio la razón al Gobierno al declarar que es obligatorio colocar la bandera nacional en todos los edificios oficiales, sentencia que fue recurrida por el Gobierno vasco, como también lo fueron los autos con los que el tribunal ordenó la ejecución provisional de su decisión. Ahora, la Sala Tercera del Tribunal Supremo ha resuelto todos esos recursos y ha confirmado las resoluciones del TSJ en el sentido de que el Gobierno vasco (condenado a pagar las costas del proceso) debe cumplir la ley y colocar la bandera española en lugar preferente en la fachada de la academia de Arcaute. Y es que, según la jurisprudencia del Supremo, el deber de las administraciones autonómicas de colocar la enseña nacional en sus instalaciones pone de relieve la exigencia legal de que la bandera de España ondee todos los días y en los lugares que expresa la ley como símbolo de que los edificios o establecimientos de las Administraciones Públicas del Estado son lugares donde se ejerce, directa o delegadamente, la soberanía y en ellos se desarrolla Los argumentos de la sentencia La interpretación de la norma sólo puede ser la de que en los edificios públicos autonómicos ha de ondear permanente la bandera de España, bien en solitario o bien conjuntamente con la bandera autonómica La Constitución establece en su artículo 4 que los estatutos podrán reconocer banderas y enseñas propias de las Comunidades Autónomas. Éstas se utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales En una sentencia dictada en 1988, el Tribunal Supremo ya determinó la exigencia legal de que la bandera de España ondee todos los días y en los lugares que expresa la ley como símbolo de que en los edificios de las administraciones públicas del Estado se ejerce la soberanía de acuerdo con los valores, principios, derechos y deberes constitucionales que la propia bandera representa Fachada de la academia de la Ertzaintza durante un acto oficial la función pública en toda su amplitud e integridad, sea del orden que fuere, de acuerdo con los valores, principios, derechos y deberes constitucionales que la propia bandera representa El Supremo rechaza los peregrinos argumentos esgrimidos por el Ejecutivo vasco en sus recursos, tales como que nadie cuestionó la ausencia de la bandera en veinte años. El Alto Tribunal contesta que admitir tal planteamiento implicaría aceptar que las normas con rango de ley se derogan, o no resultan exigibles, por el simple transcurso del tiempo acompañado de su incumplimiento; en modo alguno la costumbre puede prevalecer sobre la ley Para oponerse a la ejecución provisional de la sentencia (antes de que el Supremo resolviera el recurso interpuesto contra la misma y la confirmara) el Ejecutivo autonómico también alegó que la colocación de la bandera española en la fachada causaría un perjuicio a la imagen de la academia de la Ertzaintza El TSJ vasco contestó que nunca el cumplimiento de una sentencia y la aplicación de la ley pueden causar perjuicio de imagen alguno: Antes al contrario, lo que causaría perjuicios de imagen- -añadió- -sería negarse a efectuar tal cumplimiento ABC El TS replica a las alegaciones del Ejecutivo vasco que la costumbre no puede prevalecer sobre la ley pues ello implicaría romper las reglas del Estado de Derecho, en el que los tribunales tienen atribuida la función de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado El Supremo rechaza también que exista perjuicio alguno para la academia de la Policía vasca y, de existir, sólo podría tener carácter simbólico y sería fácilmente reparable: Bastaría con el obligado arriado de la bandera nacional ABC. es Texto íntegro de las dos sentencias del Tribunal Supremo en abc. es españa Edurne Uriarte Emblema constitucional ESPAÑA, NEGADA uienes dicen que los símbolos carecen de importancia, o no comprenden el problema del País Vasco, o no les importa. O desprecian la relevancia democrática de los símbolos políticos. La bandera nacio- Q nal que es allí objeto de ilegalidad, negación y persecución permanentes, no lo es porque sea un trozo de tela sin mayor trascendencia, como pretenden los que miran los símbolos con escéptica distancia. Lo es porque representa España y la españolidad del País Vasco. Desde el punto de vista legal y desde el punto de vista emocional. Y cuando los nacionalistas la retiran sistemáticamente de las instituciones que controlan, como está ocurriendo, no reprimen, persiguen y estigmatizan únicamente una bandera. Niegan lo que representa. A todos los vascos que se sienten españoles y, obviamente, al Estado y a sus leyes. Y esto, que es un escándalo demo- crático de enormes dimensiones, se produce diariamente desde siempre, desde el inicio de la democracia, sin que las instituciones de nuestro país y sin que nuestros líderes políticos hayan sido capaces de ponerle freno. La sentencia del Supremo sirve para llamar la atención sobre el problema, pero no obrará milagros por sí misma porque el escándalo de la persecución de la bandera está firmemente establecido en la vida cotidiana del País Vasco. El escándalo es la normalidad. Hasta tal punto a estas alturas, que ni siquiera cabe ser optimista sobre las consecuencias de esta sentencia. Y no me refiero al cumplimiento estricto de la le- galidad, sino a un simple aumento de ese cumplimiento. No hay que olvidar que ese incumplimiento se ha llevado a cabo a través de múltiples trampas de los nacionalistas para saltársela. Y mediante otro mecanismo igual de importante. El del miedo de la mayoría de los vascos para denunciar esa ilegalidad. No sólo el miedo al terrorismo. También a la disidencia del nacionalismo dominante. La fácil y sistemática negación de la bandera estimula y acrecienta ese miedo. La ausencia de la enseña es la ausencia del Estado y de su protección. La negación de España es la negación de su derecho a hablar, a denunciar, a reivindicar.