Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 31- -7- -2007 40 67 Galán, el tercero de la lista a falta de foto Antes o después a Galán lo habrían cogido. Los investigadores no tienen duda. Estuvimos muy cerca de él, a punto de llegar, pero se nos adelantó No es un farol de la Guardia Civil. En las decenas de listados de sospechosos, la fotografía de Galán del DNI de 1999, su rango en el Ejército, actividades y una detención por alcoholemia figuran con un gran punto lateral: Ojo Era el tercero en prioridad en una lista de diez militares de los miles que estuvieron en Bosnia. Se había pedido a Inteligencia Militar información sobre miembros del Ejército con algún punto oscuro- -en el caso de Galán fue el incidente de Cee- se aportó una horquilla de edad y se barajó algún trastorno psíquico. La información del cabo primero había llegado en la última remesa, a finales de junio y estaba pendiente que se enviara su foto del Ejército. Los investigadores admiten que no hubo tiempo de saber si él era el principal sospechoso. Quizá una foto habría cambiado el resultado. temple y una capacidad fisonomista asombrosa. Identificó la forma de andar de Galán, algo desgarbada, sin pestañear. Le metimos fotos repetidas después de ver álbumes y más álbumes y se dio cuenta. Eduardo fue un testigo de lujo Pero ni siquiera eso pudo evitar que el ex militar decidiera jugar de nuevo a la ruleta rusa con desconocidos. El 18 de marzo mientras miles de madrileñso veían el fútbol, Galán se dirige a la zona de San FernandoCoslada. Se pasa el desvío y acaba en un descampado a la entrada de Arganda del Rey. Persigue a un corredor, que se le escapa y entonces la noche le pone en bandeja a George y Doina Magda, una pareja rumana que vuelve a casa tras un día agotador. Doina lleva dos días en España y mira incrédula a la muerte. Un disparo en la cabeza a cada uno; un tres y un cuatro de copas a sus pies, con el punto azul. La composición química y la tinta de esos puntos es la misma que la de la carta de Eduardo. Llega la primera certeza; la segunda que será concluyente Ruleta rusa Alfredo Galán, a bordo del coche policial que le trasladó a Madrid horas después de ser detenido en Puertollano (Ciudad Real) como autor de seis asesinatos consumados y tres más frustrados mandíbula y su novia Anahid salva la vida porque al tirador se le encasquilla la pistola. Antes de huir, les arroja un dos de copas, usado y común, con un inquietante punto azul dibujado en el centro del reverso. Esa será su marca, su sello para cerrar el paso a eventuales imitadores y también será el dato de control que utilicen los investigadores para tener la certeza de que Galán es el asesino cuando se entregue (ese detalle jamás trascendió) Para la mayoría de los agentes ese es el primer naipe que deja el asesino. A partir de ahí, la Comandancia de Madrid y la Jefatura Superior se dedican en cuerpo y alma al cazador a partir de un esbozo que tres meses después se confirmaría acertadísimo. Eduardo Salas sorprendería dos años después en el juicio, mirando a los ojos a quien quiso acabar con él en su macabro juego de azares. El chico se negó a declarar tras una mampa- EFE ra y reiteró que no tenía ninguna duda sobre Galán. Esa cara no se me va a olvidar en la vida, es un rostro que tengo presente todos los días declaró. Eduardo, estudiante de Informática, perdió el habla durante un tiempo y ha pasado una decena de veces por el quirófano. Quienes le trataron durante esos tres meses de búsqueda día y noche, de persecución de una sombra, se deshacen en elogios. El chico fue el testigo de honor, dueño de un la aportará Balística y permitirá relacionar todos los crímenes. Pero todavía quedaba mucho para el 3 de julio, y esos meses fueron para los investigadores una contrarreloj con el aliento de los de dentro y los de fuera en la nuca. Sólo desde muy cerca era posible intuir las noches de insomnio, las órdenes a destiempo, los pequeños éxitos y la certeza de que el error podía costar otra vida. En medio, unos y otros tuvieron una línea 900 con llamadas para olvidar; se investigó a todos los policías y guardias civiles que habían estado en Kosovo y Bosnia (por la Tokarev) se elaboró un retrato robot, se identificaron y recogieron todas las pistolas que había de ese tipo; se atendió a adivinos y supuestos expertos, se dibujaron decenas de mapas... No quedó títere con cabeza- -incluida una detención preelectoral y fallida de un cabeza rapada ordenada por un comisario de Madrid- Pero el bingo llegó de la mano de Balística de la Guardia Civil que tuvo que recurrir a Kosovo para que enviaran la munición de cotejo. Los tres fragmentos de proyectil extraídos del cerebro de Doina Magda- -eran tan minúsculos que hubo que pasar la masa encefálica por un colador- -permitieron redondear el círculo del arma y concluir que es la misma que no llegó a disparar la vaina del jarrón de Puertollano. Son sus últimos crímenes. A los pocos días, según confesó, se deshizo de la pistola, las zapatillas, el cazavainas casero que fabricó, una riñonera y dos barajas en un contenedor de Puertollano. Un mes después el asesino del naipe había pasado al olvido, y ese puede ser uno de los motivos de que un narcisista depredador social esquizoide como él decidiera entregarse. La pistola nunca se encontró. Decenas de funcionarios peinaron durante tres semanas el vertedero de Puertollano, e incluso un investigador trajo un zahorí desde su pueblo cacereño para que les ayudara. El epitafio de la cacería humana del monstruo de Madrid podría escribirse con las palabras pronunciadas en tono profesional por los psiquiatras forenses durante el juicio. Fue un acto de depredación humana. La de un depredador que sale a la caza de otro ser humano. Lo busca, elige a la víctima, la halla y la destruye Su forma de actuar, el tiro en la nuca, suena a una ejecución Las palabras siguen helando la sangre. Quienes sobrevivieron al despiadado estallaron en lágrimas al oírlas.