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ABC MARTES 31- -7- -2007 El fuego devasta el monte de Gran Canaria ESPAÑA 17 La impotencia cundía por momentos, explican algunos de los agentes que participaron en el operativo, al no poder actuar en muchos de los parajes en llamas por las adversas condiciones climatológicas en llamas por las condiciones climatológicas. Es desolador ser testigo de cómo las llamas devoran el monte y no poder hacer nada El presidente del Ejecutivo regional, Paulino Rivero, calificó la situación de dramática Cerca de medio centenar de viviendas quedaron totalmente calcinadas, y el presidente anunció que hoy se aprobará en el Consejo de Gobierno un paquete de medidas especiales para compensar a los afectados por el fuego. Los evacuados, alojados en cuatro albergues de la isla, fueron atendidos ayer por personal sanitario, psicólogos municipales y personal de Cruz Roja para ayudarles a digerir todo lo que está sucediendo refiere la concejala de Servicios Sociales de Tejeda. Además de los albergues, los empresarios de la Federación de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT) pusieron a disposición de los desalojados- -evacuados de núcleos urbanos, zonas de acampada y barrancos de la isla- -sus establecimientos para darles cobijo hasta que se pudiera resolver la situación. A pocos kilómetros hacia el oeste, en Tenerife, otro incencio, que se declaró a las diez de la mañana, también está provocando estragos. Fueron evacuados de sus casas 2.000 personas de entre doce y quince núcleos de población de los municipios de Icod de los Vinos, La Guancha, Garachico y Los Realejos. Las llamas comenzaron en Icod el Alto, en la localidad de Los Realejos, y se fueron extendiendo favorecidas por las altas temperaturas y los fuertes vientos (45 kilómetros por hora) hasta el punto de que incluso fue imposible la intervención de aeronaves para sofocar el fuego. El incendio- -todo apunta que fue provocado- -se dirige hacia la vertiente sur de la isla, tiene un perímetro de 32,2 kilómetros y ha afectado, por ahora, a 2.600 hectáreas. El temor es que el frente siga avanzando hacia el barranco de la Arena y la cola hacia La Orotava, convirtiendo también Tenerife en una tea. De vigilante forestal a pirómano Todos los grancanarios tenían ayer alguna idea de cómo debería pasar el vigilante forestal Juan Antonio Navarro sus próximos años por el desastre causado; a la sombra de alguna celda para los más indulgentes POR E. CALVO LAS PALMAS. Ha quemado media isla, lo que ha hecho no tiene nombre; aún no hemos asimilado la magnitud de la tragedia, pero no sé qué va a pasar cuando lo hagamos relataba ayer a este periódico con lágrimas en los ojos una vecina de Tejeda, el municipio donde se inició el viernes el incendio. Preguntaras a quien preguntaras todos los grancanarios tenían alguna idea de cómo debería pasar Juan Antonio Navarro sus próximos años: a la sombra de alguna celda para los más indulgentes. No es para menos. Este vecino de Tejeda, de 37 años, inició con una caja de cerillas la mayor tragedia ecológica de la historia en la isla redonda, calcinando su pulmón verde y poniendo en peligro la vida de miles de personas. De los que le conocían, nadie imaginaba que fuera capaz de cometer un acto de esas dimensiones. No creo que fuera consciente de todo lo que se ha desencadenado opina una mujer que vive algunas casas más allá de la de Navarro. Es cierto que es una persona muy introvertida y muy solitaria, pero nunca dio problemas a nadie El pirómano residía actualmente con su pareja y eran, al menos de puertas para Guardia Civil y más tarde ante las autoridades judiciales. Se tomó la venganza de su mano pensando que todo le saldría bien, y quizás que quemando algunas hectáreas de isla tendría más trabajo. Ahora, el fiscal de Medio Ambiente pide que se le impute el delito de incendio, con penas de uno a veinte años de prisión. El acusado salía el viernes de su casa en dirección al puesto de vigilancia de La Alsandara, donde trabajaba, en el municipio grancanario de Tejeda, al norte de la isla. Antes de llegar hasta allí, se apeó de su vehículo y, según su propio testimonio, prendió el monte con algunas cerillas. Poco después, daba la voz de alarma y aseguraba haber visto a dos personas salir corriendo del lugar de los hechos. Sus contradicciones durante la toma de declaración le delataron y acabó confesando. Por su empleo y por residir en el municipio de Tejeda, Navarro debía conocer la zona y sospechar, al menos, las consecuencias ecológicas que podría tener su acción; lo que no imaginaba era el final de la historia. Sin expectativas de que nadie alargue su contrato, la duda está ahora en saber cuánto tiempo pasará en prisión. Este extremo no se conocerá hasta que estén listos todos los informes. Una de las zonas afectadas, Inagua, es de las principales reservas naturales de la isla, y el castigo no tiene en cuenta sólo las hectáreas quemadas, sino su riqueza natural. Los pronósticos, a falta de evaluar el desastre, son desalentadores. Los habitantes de las zonas afectadas, de la isla entera, están desolados. No entienden en qué pensaba Navarro cuando lanzó prendida la maldita caja de cerillas. Evacuados también en Tenerife Un futuro poco halagüeño El vigilante forestal, tras declarar ante el juez fuera, una familia muy normal; aunque no sabemos qué puede pasar por la mente de las personas Navarro, que ingresó ayer en la prisión de Salto del Negro tras prestar declaración en el Juzgado de Arucas, había sido contratado por el Cabildo de Gran Canaria a través de la empresa Gesplan desde el 1 de julio hasta el 30 de septiembre. EFE Trabajaba como vigilante forestal, figura que no tiene las mismas funciones que un agente forestal (funcionarios públicos con atribuciones de policía judicial) destacaron ayer desde la asociación que engloba a este colectivo. Navarro pensaba que con su acción podría conseguir que se alargase su contrato, según relató en su declaración a la