Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 31 s 7 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA MAESTRO DE LA LENTITUD L LAS SUMAS IMPROBABLES DE ZAPATERO Z APATERO ha ido sumando cantidades antagónicas durante mucho más tiempo del que podríamos creernos. Tuvimos que suponer que todo valía- -según el presidente del Gobierno- -para lograr que terminasen el tiro en la nuca, la extorsión y el exilio de miles y miles de ciudadanos vascos. Durante una fase que- -de forma eufemística- -llamaríamos suspensión de la incredulidad amplios sectores confiaron en que el presidente del Gobierno sabía lo que hacía y que si lo hacía con riesgos excesivos al final iba a resultar que el objetivo alcanzado bien habría merecido asumirlos. Al fin y al cabo, para eso están los políticos o son ellos que creen estar para eso. Lo dijo en el Congreso de Diputados: primero la paz, luego el diálogo. Por aquel entonces, ya se había hablado mucho con ETA, según vamos sabiendo aún sin tener las actas que el líder de la oposición pedía en el debate del Estado de la Nación. Demasiadas cosas se han puesto sobre una mesa que tenía muchas características de una mesa de negociaciones. Eso ocurría en Loyola, por ejemplo. Quedaban implícitos preacuerdos que de una u otra manera induVALENTÍ cían a ETA a suponer concesiones, a ver PUIG factible el logro de sus objetivos. El PNV ha filtrado a Eguin que en Loyola quedó esbozada una eurorregión vasca de acuerdo con las conversaciones entre el propio PNV Herri Batasuna y el socialismo vas, co. La prudencia política alcanzó su grado cero, la compostura institucional quedaba bajo sospecha y el visto bueno de Zapatero a tales avances presagiaba la incertidumbre actual. Mientras tanto, ETA mataba en Barajas y ETA rescindía la tregua. Desde las páginas de Gara Arnaldo Otegui ha amenazado: Sólo un acuerdo político que devuelva e instale en Euskal Herria un marco democrático puede resolver este conflicto Es la vieja voz de ETA retumbando, siniestra, por tabernas y valles. Como de repente, el Gobierno de Zapatero incrementa el acoso policial a ETA y aparecen las fotos de los seis etarras más peligrosos. Se producen detenciones de pri- mera magnitud, desde París se acerca el primer ministro François Fillon para escenificar la solidez de la cooperación policial francesa y ETA vuelve a ser el peligro máximo, el mal que ha sido, es y será. Rubalcaba explica que los terroristas lo van a intentar enseguida que puedan. Dejando ahora al margen sus respectivas trayectorias en el pasado, el cotejo de las posiciones del actual ministro del Interior y el de Justicia revela una discrepancia equiparable a la del adolescente turbulento y el adulto. Difícilmente se trata de un reparto de papeles en el que uno va de izquierdista algo procaz y el otro de sensato circunspecto: no llega a tanto La Moncloa en sus asignaciones de roles. No, se trata de una contradicción genérica de este Gobierno. En el curso de este giro, Zapatero está pretendiendo que aquella confianza que diseminó al hacer creer que podía ingresar a ETA en el redil de la buenas voluntades se sume ahora a las expectativas de seguridad policial que propugna en esta segunda fase, en la que de otra parte no puede desdeñarse que prosigan encuentros y coloquios con ETA. En todo caso, lo que está buscando es el portento de que lo que es suma nula no lo sea. Se entiende por juego de suma nula- -o suma cero- -aquella en la que al final la adición de los distintos resultados, tanto los positivos como los negativos, da cero. Es decir: sumar los aventurados tanteos de negociación que ahora conocemos a la posterior reconversión a la iniciativa policial da un resultado cero en términos racionales. Zapatero pretende, en cambio, que no sea así en términos electorales. Quién sabe si en el entretiempo se dirige a electorados distintos o si se cree que son el mismo y de naturaleza prácticamente simultánea. Ahí es donde los políticos intuitivos aciertan o se dan un batacazo. Sea como sea, es una extraña noción del discurrir del tiempo y del continuum de la responsabilidad cuando se gobierna. Lo que todo eso implica es el gran concepto que tiene Zapatero de sus cualidades como gobernante y revela, de forma colateral, hasta qué punto es peculiar su valoración de los que solo existimos el día en que nos convocan a las urnas. vpuig abc. es O clásico es aquello que permanece cuando la moda se olvida, por debajo delatrivialidad deloefímero, por encima de la alharaca novelera, gracias al valor perdurable de la esencia. El moderno cree que lo es porque supera el clasicismo a través de un arrebato pasajero, pero su modernidad no quedará contrastada hasta que aguante la revisión de un tiempo que lo dejará antiguo. Entonces, será clásico onoserá, porqueno hay nada más caduco ni obsoleto que un moderno pasado de moda. Los verdaderosclásicos fueron en su momento modernos capaces de resisIGNACIO tir el impacto de la coyunCAMACHO tura para trascenderse a sí mismos hasta convertirse en modelos de un pensamiento, de un arte o de una ética. Ingmar Bergman era un clásico. El trepidante ritmo visual de la contemporaneidad no ha hecho sino realzar la elegancia intelectual de su cine lento y contenido, de su distinguida mirada alzada a los cielos rojizos de la duda en busca de la metafísica del silencio. Másque un narrador, eraun filósofo; sus películas carecían de la compulsiva agitación de las imágenes que caracteriza el cine posterior porque buceaban en la intimidad del ser y exploraban los abismos de la conciencia. Fue un maestroqueayudóa esculpirlasensibilidad de una generación y elevó a categoría de arte la pausa, la reflexión y el sosiego. Algunos adalides de la posmodernidad lo caricaturizaron como un cineasta arqueológico y soporífero, llegando a catalogar sus obras con los guarismos- -5 y 10- -que denotan el efecto narcótico de los ansiolíticos y tranquilizantes. Pero cuando todo el fragor agitado y vertiginoso del cine actual caduque en medio deun estrépito de agotamiento, el estilo inmarcesible de sus largos planos eternos y desnudos quedará como patrón ejemplar de una búsqueda honesta y rigurosa de la excelencia, de la singularidad y de la belleza que anida en los pliegues secretos del alma. Hasta el final mantuvo un elegante y discreto refinamiento moral. Un portavoz de la familia dijo ayer que el cineasta sueco murió plácidamente en su islabáltica, comonopodía ser de otra manera en el hombre que exploróconlaimagen eltránsitosereno delavida y de la muerte. Como la enferma terminal de Gritos y susurros como el caballero que en El séptimo sello jugaba una partida de ajedrez con laParcaen un medievo amenazado por el castigo de la epidemia, el velo de su existencia se bajó suavemente en un discreto fundido monocolor que simboliza la abstraccióndelmásallá. Ycomoaquel personajemudo que recuperaba el habla para pronunciar el fúnebre consumatum est de un final presentido, el viejo gigante pelirrojo debió cerrar sus ojos claros ante lainmensidad delinfinito. En un mundo poseído por la prisa, la premura y el apremio, Bergman descubrió y mostró el mérito de la búsqueda paciente de la perfección. Su epitafio podrían ser unas palabras de Milan Kundera, otro excéntrico rebelde: En la matemática existencial, el grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de la memoria, y el grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido