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76 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo LUNES 30- -7- -2007 ABC A la conquista del hielo marciano Ocho años después de que una causa ignota frustrase el primer intento, la NASA envía en agosto la sonda Phoenix al Polo Norte del Planeta Rojo, en busca de una prueba material de la existencia de agua POR JAVIER YANES MADRID. A las 12.39 del mediodía, hora local, del 3 de diciembre de 1999, los técnicos del Jet Propulsion Laboratory de la NASA en Pasadena, California, contenían el aliento escuchando cada vibración del aire, a la espera de captar un pitido reconfortante que les devolviera la respiración. Después de un vacío de media hora durante su entrada en la atmósfera, la Mars Polar Lander el bebé robótico de aquellos nerviosos padres, debía reportarse con el llanto de su alumbramiento en suelo marciano. Pero nada rompió el silencio; ni entonces, ni en las desesperadas semanas posteriores. Mes y medio más tarde, el 17 de enero, la NASA reconocía el fracaso: ya hubiera aterrizado de una pieza, pero muda y sorda, o se hubiera reventado contra la roca, poco importaba. La MPL nunca llamaría a casa. Fue el segundo desastre consecutivo después de la Mars Climate Orbiter que el año anterior se había desmenuzado en la atmósfera marciana a causa de un absurdo malentendido entre los dos equipos norteamericanos que controlaban la misión. Uno de ellos empleaba el sistema métrico, y el otro, unidades inglesas. A diferencia de la MCO, las causas por las que se perdió la MPL no se esclarecieron, como tampoco su destino final. Fue el primer intento frustrado de clavar una pica en una latitud marciana donde los ojos que vigilan el planeta desde su órbita- -hoy se mantienen vivos dos satélites de la NASA y uno de la ESA- -aseguran que el hielo se asoma a la superficie. La debacle de la MPL sumió en la zozobra todo el programa marciano de la NASA, asignado al laboratorio de Pasadena. La agencia depuró las responsabilidades y propuso las hipótesis razonables, pero las conclusiones, valga la contradicción, no fueron concluyentes. Al año siguiente, una agencia espía norteamericana- -National Imagery and Mapping Agency (NIMA) hoy renombrada como National GeospatialIntelligence Agency- -dijo haber detectado la MPL, intacta sobre sus tres patas en el suelo de Marte, a través del análisis de las fotografías enviadas por la sonda orbital Mars Global Surveyor (MGS) La NASA nunca ha respaldado este hallazgo. Es más: la cámara de alta resolución de la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) otro navío espacial botado en 2005 por la administración norteamericana, ha olfateado y mapeado la presencia de cadáveres de misiones anteriores, incluidas las viejas glorias Viking 1 y 2, la exitosa Mars Pathfinder y los rovers Opportunity y Spirit aún activos. Pero ni rastro de la MPL. Phoenix ha nacido para rescatar de sus cenizas la ilusión truncada que la MPL llevaba en sus circuitos: saborear el hielo marciano, convertir la existencia de agua en Marte, hasta hoy una mancha en fotografías y espectros, en una realidad al alcance de la mano, aunque sea la mano mecánica de un robot a control remoto. Hoy ningún científico duda de la existencia de agua allí, no sólo en eras remotas, cuando fluía por valles y cañones, sino hoy, en los bonetes de hielo que cubren las coronillas polares. A pesar de su condición de segunda y quién sabe si para conjurar el estigma de las maldiciones, la Phoenix es la Una agencia espía Datos de la misión Lanzamiento: Cabo Cañaveral, entre el 3 y el 24 de agosto. Cohete Delta II Distancia a recorrer: 680 millones de km. Distancia a Marte el 3 de agosto: 196 millones de km Fecha prevista de aterrizaje: 25 de mayo 5 de junio de 2008 Destino: Vastitas Borealis, Ártico marciano, 68o N, 233o E Retardo de señal: 15,3 min Duración de la misión: 90 sols (días marcianos, o 92 terrestres) Temperatura local: -73 a- 33o C Coste: 420 millones de dólares Numerosos cráteres marcianos, como este de Mawrth Vallis, presentan antiguas trazas de agua NASA