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38 MADRID LUNES 30 s 7 s 2007 ABC Reformas sin tocar el alma El hotel Villa Magna cierra el miércoles por obras hasta octubre de 2008, tras 35 años de actividad s La empresa mantiene la plantilla y abonará sus sueldos POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTOS VÍCTOR INCHAUSTI MADRID. A las doce en punto del próximo miércoles, 1 de agosto, se cerrará la última de las habitaciones del hotel Villa Magna, en el paseo de la Castellana. Saldrán los últimos clientes y dará comienzo un cierre temporal del establecimiento para reformar todas sus estancias y sus infraestructuras. Sus responsables confían en abrir de nuevo en octubre de 2008 habiendo logrado un nuevo hotel, con un sofisticado lujo contemporáneo pero sin perder el alma y el calor humano que desde hace 35 años ha mantenido el local contra viento y marea. La renovación de este hotel- -favorito de políticos, empresarios, artistas, escritores, realeza y aristocracia- tiene una faceta muy especial: conservará a la totalidad de su plantilla, unos 220 empleados. No son vacaciones. Es una pausa; un punto y seguido. De hecho, se ha diseñado el programa Pause para que todo el personal se mantenga en contacto. Con profesionalidad, aprendizaje, unidad, sonrisas y emociones- -las cinco pautas de Pause la plantilla tendrá acceso a cursos de perfeccionamiento de idiomas, formación on line informática, e intranet, además de actividades lúdicas para verse lo más posible. Podrán juntarse para jugar al mus o participar en un cibercafé. Hay muchos empleados que llevan aquí desde que se abrió en 1972. La media de permanencia en el puesto de trabajo, en estos momentos, es de 18 años. Y lo más importante para sus bolsillos: durante los catorce meses de obras, los empleados cobrarán sus salarios mensuales porque este capítulo forma parte de los 50 millones de euros que, se calcula, costará la puesta a punto del hotel. El Villa Magna abrió sus puertas un 2 de mayo de 1972. ABC dio fe de ello en sus páginas. Se anunciaba como el más alto nivel de confort y atención personal en un ambiente suntuoso Treinta y cinco Una de las cafeterías actuales. Tras la renovación se mantendrá el confort distinguido y de lujo años después, esas siguen siendo sus señas de identidad. Tiene, a día de hoy, una clientela fiel que pasa grandes temporadas alojada aquí. Ahora también se han apuntado a este punto y seguido con todo el dolor de su corazón. Clientes que vivan todo el año, el Villa Magna no tiene ninguno pero sí que pasan grandes temporadas en alguna de sus habitaciones o suites. El director, Franck Sibille, calcula que un treinta por ciento de los huéspedes tienen este hotel como su segunda vivienda, eso sí. Se pasan en nuestra casa hasta ASÍ OPINAN LOS EMPLEADOS Franck Sibille. Director General Después de treinta y cinco años de vida a este hotel le ocurre como al águila: tiene que cambiar sus plumas y sus uñas para seguir viviendo otros treinta y cinco años, como mínimo asegura el director general del establecimiento. Me siento- -añade- -con mucha ilusión y muchas emociones. El cierre temporal del hotel, con sus 220 empleados aproximadamente, es una parada muy importante, qué duda cabe. Pero es una parada para coger fuerzas, energía y un modelo nuevo que nunca se olvidará de las señas de identidad del Villa Magna A juicio de Sibille, este será siempre un hotel emblemático de Madrid, tanto a nivel nacional como internacional. Queremos aprovechar esta pausa de catorce meses para mejorar las instalaciones y para cuidar a toda nuestra plantilla, que es nuestro mayor tesoro Víctor Manuel Colmenas. Recepción Este hombre, segundo jefe de Recepción del Villa Magna, entró a trabajar aquí con sólo catorce añitos, de botones. Ahora, lleva treinta y dos de servicio y encantado de la vida. Su sonrisa y su conversación hablan por sí solas. Es feliz de cara al público y le gusta ayudar a los clientes aunque yo prefiero hablar de huéspedes dice. Recuerdo una anécdota algo triste. Era una pareja de Nueva York. Se iban a casar. Por la mañana, la joven salió a hacer footing pero tardaba mucho en volver. Su novio nos preguntó. Estaba muy preocupado por la tardanza. Sabíamos que había habido un accidente aquí cerca, en la calle de Serrano. Se trataba de su novia. Murió. Yo le acompañé al hospital. Después me escribió en varias ocasiones para agradecer mis atenciones pero creo que es lo menos que podía hacer