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28 INTERNACIONAL LUNES 30 s 7 s 2007 ABC Alberto Sotillo INVASIÓN DE ULTRACUERPOS o salía de mi estupor mientras veía a aquel viejo amigo, en aquella electrizante tertulia televisiva, mientras debatía como uno de esos perros de malas pulgas que prefieren perder los dientes antes que soltar la pernera del pantalón a la que han hincado el diente. Mi amigo había apresado el tobillo del ministro, y no había argumento ni razón que le hiciera desistir. Había pillado carne, y no estaba dispuesto a renunciar a esa rica ración. Aquella visión me hizo reflexionar en cómo hemos ido cambiando todos. El tiempo, dije. Con el tiempo tendemos a convertirnos en una mala imitación de nosotros mismos. Tal vez hemos envejecido todos: la sociedad, el periodismo, la política. Y todos nos hemos convertido en una mala imitación de lo que fuimos. De reporteros tribulete a gladiadores de circo romano, que se atizan argumentos con furia más asesina que reflexiva. Arma esencial del gladiador es la adscripción a muerte a un macrobando nacional, en cuyo seno hay receta prescrita para todos y cada uno de los problemas del universo. GladiatorPeriodista tiene mucho de intelectual orgánico. El barullo viene cuando la globalización irrumpe en nuestras vidas. Y hay que juzgar el ancho e incomprensible mundo con el libro gordo de recetas del analista orgánico. A Gladiator- Periodista, como al guerrero del antifaz, no le resulta difícil elegir entre la vil morisma y la defensa de Occidente o entre el movimiento progresista palestino y las fuerzas de la reacción. Más audacia necesita cuando se adentra en las procelosas aguas del Líbano y debe responder: ¿Es Hizbolá de los de Zapatero? ¿Y en consecuencia los drusos de Walid Jumblat están con Rajoy? El sistema da mucho juego y, como abarca el mundo entero, hay que estar preparado para los más insólitos desafíos: ¿se inclinan los tamiles hacia el PSOE y los cingaleses hacia el PP... O viceversa? ¿Estamos con los hutus o los tutsis? No se crea que no hay que pensar. El día más inesperado aquí aterrizan los alienígenas, y habrá que responder: ¿Los nuestros son los hombrecillos verdes o los de tentáculos colorados? N Una mina de oro a cielo abierto en Durba, en el distrito del Alto Uele, noreste de la República Democrática de Congo MARCUS BLEASDALE Zorros que cuidan ovejas Human Rights Watch critica el cierre en falso del escrutinio sobre supuestos abusos cometidos por cascos azules en Congo: tráfico de oro y armas. No es la primera vez que tropas de la ONU se vuelven zorros para las ovejas que habían prometido proteger POR ALFONSO ARMADA MADRID. Un informe que confirma la comisión de actos ilegales por fuerzas de paz de la ONU no puede ser el final de un proceso, sino con toda seguridad sólo el comienzo Kenneth Roth, director ejecutivo de la organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) critica acerbamente al Departamento de Operaciones de Paz de la ONU por dar carpetazo al supuesto tráfico de oro y armas en el que estaban implicados varios cascos azules paquistaníes desplegados en la provincia de Ituri, al este de la República Democrática de Congo (RDC) Su organización había sido de las primeras en denunciar los abusos que ocurrían en el este cogoleño. Human Rights documenta cómo grupos armados locales han cometido crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad usando los beneficios del oro para financiar sus actividades y comprar armas El informe de HRW sigue el rastro del oro desde la RDC a Uganda, desde donde se envía al mercado global. El noreste de Congo ha sido una de las zonas más castigadas por la guerra que ha devastado el país entre 1998 y 2003 y que causó la muerte a cuatro millones de almas. Episodios atroces enfrentaron a hemas y lendus en la región de Ituri. Con el padrinazgo de actores extranjeros (Ruanda y Uganda) 60.000 personas perdieron la vida desde 1999. Amén de acusaciones recientes contra cascos azules indios en Kivu Norte, fronteriza con Ituri (por traficar con comida, armas e información militar con grupos rebeldes hutus ruandeses a cambio de oro) las denuncias contra los paquistaníes coinciden con el apartamiento de soldados marroquíes de la misión de la ONU en la desgarrada Costa de Marfil por supuestas violaciones, pedofilia y prostitución. A comienzos de los noventa, la misión de los países de África Occidental para pacificar Liberia estaba mandada por Nigeria, que ejercía su magisterio sin contemplaciones. El fruto de su pillaje se veía desfilar por las calles de Lagos. Que soldados procedentes de Pakistán, Marruecos o Nigeria se encarguen de pacificar o pastorear el camino hacia la democracia de países como Congo, Costa de Marfil o Liberia no deja de ser paradójico. Es como si el pastor contratara a un zorro para que cuidara de sus ovejas. Más de 300 miembros de las misiones de la ONU alrededor del mundo se convirtieron en noticia en 2004 después de un informe de la propia organización en el que se detallaban casos de explotación sexual y abusos cometidos desde 2004 en Congo, Camboya y Haití. Para naciones en vías de desarrollo las operaciones de paz de la ONU son una forma de tener no sólo presencia internacional, sino también de que sus unidades reciban comida y sueldos que se ahorran de los parcos presupuestos nacionales. Cuando cometen abusos, son los tribunales nacionales- -donde los sistemas judiciales dejan a menudo mucho que desear- -los encargados de purgar esos comportamientos impropios de un soldado de la paz. Según el International Crisis Group (ICG) las elecciones que se celebraron en la RDC en 2006 fueron un hito en el proceso de pacificación. Sin embargo, el ICG advierte de que queda mucho por hacer si se quiere consolidar lo conseguido. Aunque consideran que un retorno a la guerra a gran escala (la mal llamada primera guerra mundial africana) es poco probable, la violencia en el Bajo Congo y en Kinshasa (la capital) así como las renovadas amenazas en la región de los Kivus evidencian la fragilidad del país El mantenimiento de los más de 17.000 soldados y observadores de la Misión de ONU en Congo (MONUC) parece incontestable para evitar que el país vuelva a las andadas, y la propia HRW no deja de reconocer el importante y positivo papel jugado por la MONUC como fuerza de pacifidación en la RDC Sin embargo, HRW llevó en diciembre de 2005 ante la ONU sus averiguaciones deque cascos azules paquistaníes, oficiales congoleños y mercaderes kenianos estaban implicados en la exportación ilegal de oro de Ituri valorado en millones de dólares. La investigación de la ONU concluyó tras 18 meses que un solitario casco azul paquistaní estaba implicado. Un informe que confirma actos ilegales de tropas de la ONU no puede ser el final de un proceso Más de 300 miembros de misiones de paz de la ONU han sido acusados de abusos sexuales desde 2004 Más sobre La maldición del oro en: http: hrw. org reports 2005 drc 0505