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98 40 VIAJES DOMINGO 29- -7- -2007 ABC El río Nilo, a su paso por la ciudad de El Cairo, con las pirámides al fondo Siguiendo ríos El Nilo Recorrer el Nilo es un viaje fascinante y navegarlo en su totalidad es prácticamente imposible, tanto por causas naturales como políticas. Pero se navega a tramos y eso compensa la sed de marinero que muchos alientan POR JAVIER REVERTE odos los ríos poseen un carácter propio, quizás porque atesoran detrás de ellos una leyenda creada por los hombres. Y al Nilo, sin duda, le engalana un aureola casi sagrada. Es un curso de agua venerado desde siglos atrás y rodeado de una mitología propia que pocos otros poseen, y que le han dado las guerras de los hombres y la fecundidad que despierta a su paso por tierras desoladas. Recorrerlo es un viaje fascinante y navegarlo en su totalidad es prácticamente imposible, tanto por causas naturales como políticas. Pero se navega a tramos y eso puede compensar la sed del marinero que muchos alentamos en nuestro ánimo. Los antiguos egipcios, que lo miraban como a un dios y que le conferían un alma femenina, decían que nacía de las bocas del cielo En la realidad, el Nilo brota de la tierra en Burundi, a 2.400 metros sobre el nivel del mar y, en sus inicios, es llamado Kagera, un río bronco y brioso que recorre territorios bravíos de Ruanda y Tanzania antes de derramar sus aguas en el lago Victoria, que es donde el explorador inglés John Speke, en 1862, estableció la fuente del Nilo. En total, y en su largo camino hacia el Mediterráno, recorre 6.671 kilómetros. Allí, en el lago Victoria, antes de seguir río abajo, sí que es posible navegar... aunque con precauciones, porque los barcos son muy viejos y van sobrecargados. Hay paquebotes y ferries que viajan entre las poblaciones de orillas y entre las islas, que se reparten Uganda, Tanzania y Kenia, en donde es sencillo y barato obtener pasaje y darse al menos una vuelta. Hasta 1996, el transbordador T Bukova circunnavegaba por completo el lago, deteniéndose en los principales puertos de los tres países. Pero ese año se hundió por un exceso de carga y pasaje. La mayor parte de los viajeros se hacinaba en sus bodegas. Murieron entre seiscientas y mil personas. Ningún otro barco ha venido a sustituirle en ese viaje circular. La boca del Nilo se abre en Jinja, una ciudad ugandesa del norte del lago, a pocos kilómetros de la capital, Kampala. Es un bello lugar lleno de flores y de aromas empalagosos, una naturaleza vibrante y melosa en donde los milanos negros son los reyes del cielo. Sin embargo, hay que tener cuidado con ellos y no comer bocadillos al aire libre, pues se arrojan en vuelos vertiginosos sobre los viajeros para arrebartárselos, incluso quitándoselos de la misma boca. A partir de la salida del Nilo, se hace imposible la navegación durante muchos kilómetros. Por razones diversas: primero, a causa de los saltos de Bujagali y los lagos Kyoga y Alberto; segundo, por las regiones pantanosas; y tercero, por cuestiones políticas. No obstante, conviene por lo menos acercarse al la- Imposible la navegación