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ABC DOMINGO 29- -7- -2007 40 Por Rosa Belmonte VERANO Y HUMO Laura Campmany 93 FACTOR 34 NUNCA ES DEMASIADO PARA ALGUNAS CHICAS Por un lado el Tour, por otro las lindsays nicoles y parises Más borrachas (y drogadas) que ninguna. Como una canción de Rocío Dúrcal pero en la versión dura para descarriadas ricas y siempre tan monas unque la tabarra oficial dé comienzo hoy, mi verano empezó el fin de semana pasado. Con Cicciolina. Me temo que no voy a olvidar a la estrella del porno en mucho tiempo. Sobremesa en un restaurante de Bilbao. Un sitio público (Bilbao y el restaurante) Cuatro o cinco personas en una mesa. Un gordo clavado al novio florista de la madre de A dos metros bajo tierra está haciendo unas excavaciones minuciosas en su boca con un palillo (le llamaremos mondadientes) Enfrente, Cicciolina vestida de Cicciolina, con túnica y cinta en la frente, nada de ir de incógnito. Cicciolina también hace excavaciones en su boca con el llamado mondadientes (con otro mondadientes distinto al del novio florista) Pero ella es mucho más detallista. En una mano lleva el palillo. En la otra, un espejito con el que dirige la operación. Según las reglas sí escritas de la buena educación, es de muy mal gusto ponerse polvos (literales) pintarse los labios (aquí no voy a hacer aclaración ni comentario) o peinarse en la mesa. Si es necesario retocarse hay que hacer una excursión al baño. Con el caso perdido de Cicciolina hay un vacío legal. Hecha la ley, hecha la trampa. A las reglas de la buena educación no se les ha pasado por la cabeza que alguien pudiera sacarse el espejo para retocarse el espacio interdental. La suciedad va por delante de las leyes. Quizá sea el signo de los tiempos. Todo cambia. Por ejemplo, la forma de ser una chica mala. Las buenas van al cielo, las malas a todas partes, que diría la mil veces citada Mae West, una mala de las de antes. De cuando se mantenían las formas, sobre todo en los cuerpos serranos. Mae West ahora sería una talla grande que tendría que ir a comprarse la ropa en Elena Miró, Elisabeth, Marina Rinaldi o así, aunque se compraría tres tallas menos. Regreso al futuro. Que vienen Nicole Ritchie o Lindsay Lohan, las penúltimas bad girls Y vienen para dar la vuelta con doble tirabuzón a la famosa parida (dos mil veces citada, vale, es que ni Montaigne ni Pascal me vienen bien hoy) a la famosa parida, digo, de la desocupada duquesa de Wind- ROMANCE DEL ROMANCERO Me han pedido en ABC- -y yo agradezco el encargo- -que publique un Romancero en sus hojas de Verano que glose las ocurrencias, ofuscaciones y lapsos, desatinos y penseques, en suma, los patinazos con que este Gobierno nuestro nos ha venido obsequiando, que es tanto como pedirme que le haga puertas al campo. Porque si aciertos ha habido, los yerros fueron tan crasos, que ni quitándoles hierro se quedan ellos más flacos. De suerte que les invito, pongamos que entre dos baños, a conocer las andanzas, -lean ustedes descalabros -del más noble caballero que los siglos alumbraron, y de alguno de sus fieles, como Bermejo o Salgado, sin dejarme a De la Vega ni a Rubalcaba en el plato, que pues ellos le han servido con idéntico entusiasmo, injusto fuera privarles de recibir igual trato. Por entrar en la materia, por ir directos al grano, les diré que nuestro héroe- -Zapatero el Hechizado, también llamado el Cenizo- -nació un 14 de marzo, cuando, tomándole algunos por un príncipe encantado al que una malvada bruja había convertido en sapo, le aclamaron presidente, por no tener que besarlo. Desde ese instante, señores, nuestro fingido batracio fue perdiendo el color verde, se nos puso colorado, y en cosa de pocos meses, a las primeras de cambio, era el pasmo de la Historia y el azote del Estado. Se había inventado una mesa para pactar con el diablo, le había dado a Cataluña un Estatut soberano que tiene de progresista lo que Artur Mas de templario, y había metido al PP en un rincón del armario. Pero, como eso no es todo y se me acaba el espacio, desde este primer romance les animo y les emplazo a conocer los detalles de tan sabroso relato en los romances que sigan, que van a ser unos cuantos, pues, como salta a la vista, con uno no doy abasto. A Nicole Richie y su novio, Joel Madden, llegan a un tribunal de California el pasado viernes sor: Una mujer nunca es demaWalt Disney. Quiero decir por si está en el congelador sí frost, en el cajón de las verduras o donde los huevos. Las nicoles las lindsays (y también las parises son más de Una chica nunca está demasiado borracha ni demasiado drogada REUTERS siado rica ni está demasiado delgada Que sí, que también se la atribuyen a otra pensadora morena y residente en París (a Gabrielle, Coco, Chanel; a Grabielle que diría Jaime Ostos) pero yo ni discuto por eso ni por el paradero del cadáver de HAIKUS POR SMS Lee con el candil dentro de los ojos. La prisa acerca la muerte. Alfonso Armada Éstas van al Tour (al que Dios guarde muchos años) y las dejan subir el Tourmalet sin bicicleta, que el requisito principal (para que te echen, claro) ya lo cumplen. Cuántos nunca es demasiado de cabo de verano. Más. Retomando el principio (y volviendo a dejar apartado a Montaigne, lástima) Una chica nunca es demasiado guarrilla (Cicciolina) Y otro para acabar. Unas chicas nunca tienen demasiadas espaldas (Estefanía de Mónaco y Charlene Wittstock en el Baile de la Cruz Roja de Mónaco) Creo que es algún tipo de fetichismo originalísimo de Alberto.