Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
38 ECONOMÍAyNEGOCIOS Empresa DOMINGO 29 s 7 s 2007 ABC Contar con un grupo fiel de accionistas da estabilidad, pero no es un blindaje contra operaciones hostiles Lo del Santander, sin embargo, no puede ser considerado un núcleo duro en estado puro. Este término surgió en España en los años ochenta, cuando el Gobierno, entonces del PSOE, comenzó la privatización de las grandes empresas públicas. El temor a que, una vez cotizando en Bolsa, las compañías fueran objeto de acercamientos no deseados llevó al Ejecutivo a buscarles unos accionistas institucionales solventes y comprometidos con el desarrollo de la compañía privatizada en cuestión. El caso más llamativo fue el de Telefónica, cuyo núcleo duro inicial estaba integrado por el Banco Bilbao Vizcaya, Argentaria y La Caixa. Fusionados los dos primeros bancos, la operadora cuenta con dos accionistas de referencia que han dado estabilidad a su gestión desde hace casi dos décadas. En estos momentos, según los datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el BBVA tiene un 6,961 de Telefónica y La Caixa un 5,019 Ambas entidades cuentan con importante representación en el consejo de administración, que en total controla un 12,044 del capital. La presencia del banco y la caja ha sido determinante para esta compañía en algunos momentos de su historia. Por ejemplo, cuando ambas bloquearon los planes de Juan Villalonga de fusionar Telefónica con la operadora holandesa KPN, operación a la que se oponía el Gobierno de José María Aznar. Los analistas, sin embargo, coinciden en asegurar que la situación de los mercados ha cambiado mucho en los últimos años y que en la actualidad, ni siquiera un núcleo duro como el de Telefónica, con una participación por encima del 12 es una garantía contra opas hostiles. Casos como Endesa o ABN Amro han puesto en evidencia la facilidad con la que un grupo de empresas pueden reunir 80.000 millones de euros y plantear una operación que hace diez años sería impensable. La única forma de no llevarse sorpresas desagradables es tener un proyecto de negocio claro y ambicioso, saber vendérselo a los analistas e inversores y mantener una velocidad constante de creación de valor para el accionista. Y aún así, nada está garantizado. Telefónica y KPN Francisco González, presidente del BBVA, en la última junta general de accionistas celebrada por la entidad TELEPRESS La entrada de Jove en el BBVA reabre el debate sobre los núcleos duros La decisión del empresario gallego de no reclamar un puesto en el consejo de administración del banco es considerada en el mercado como una excepción F. CORTÉS MADRID. La entrada del empresario gallego Manuel Jove en el capital del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, del que tiene previsto comprar hasta un 5 ha reabierto el debate sobre los núcleos estables accionariales y la posición que deben ocupar, en las grandes empresas, los administradores frente a los propietarios. El fundador de la inmobiliaria Fadesa ha anunciado públicamente que no quiere intervenir en la gestión del banco y renuncia incluso a reclamar un puesto en el consejo de administración. Una postura que ha merecido encendidos elogios por parte del BBVA, pero que en los mercados es considerada como la excepción que confirma la regla. Por lo general, el osado que se gasta 3.200 millones de euros (532.000 millones de pesetas) en una participación de una compañía, suele exigir un trato especial por parte de la misma, incluido un sillón en el consejo, desde el que poder vigilar su inversión. Francisco González, presidente del BBVA, ha defendido con uñas y dientes la idea de un consejo formado por ejecutivos e independientes, ajeno a las presiones del capital, al más puro estilo de las grandes corporaciones norteamericanas. Los accionistas dejan la gestión en manos de un grupo de profesionales que una vez al año deben rendir cuentas ante la junta general y que cuando lo hacen mal son despedidos sin más miramientos (con un buen cheque, eso sí) Este modelo da lugar a un reproche que se escucha de forma recurrente en las intervenciones de los accionistas minoritarios en las juntas de este tipo de empresas: Ustedes toman decisiones como si fueran los dueños de la compañía; pero, en realidad, los dueños somos nosotros Lo cual tampoco es del todo cierto, pues ahora los verdaderos propietarios de las cotizadas son los fondos de inversión internacionales, que no intervienen- -ni lo pretenden- -en la gestión y que ACCIONES CONTROLADAS POR EL CONSEJO En porcentaje %59,309 12,044 5,050 0,057 BBVA Telefónica Inditex Santander cuando no están de acuerdo con los administradores se limitan a deshacerse de su participación. Extremos opuestos Los miembros del consejo de administración del BBVA controlan entre todos un 0,057 del capital del banco. Un porcentaje que se antoja pequeño, pero que no difiere demasiado de lo que se ve en otras grandes corporaciones internacionales. En el extremo contrario al del BBVA, dentro del Ibex 35, se encuentran compañías como Inditex o ACS, en las que la presencia del capital en el consejo de administración es abrumadora. En el grupo textil, por ejemplo, su presidente, Amancio Ortega, controla más del 59 de las acciones, mientras que Florentino Pérez, presidente de ACS, posee un 11 Ambos imprimen un sello muy personal a la gestión de sus respectivos grupos. La capacidad para gestionar de forma adecuada no es, sin embargo, directamente proporcional al tamaño de la participación accionarial. Así, fuentes del sector financiero señalaban a ABC que es lógico que Jove no quiera intervenir en la gestión del BBVA, porque el hecho de sea un exitoso empresario del ladrillo no quiere decir que también sea un buen banquero A medio camino entre el BBVA y, por ejemplo, Inditex, se encuentra el Banco Santander. La participación de la familia Botín en el capital del banco- -directa e indirecta- -supera el 2,5 con un precio de mercado, según las cotizaciones actuales, de 2.150 millones de euros (casi 360.000 millones de pesetas) En conjunto, el consejo del Santander- -donde también están representadas la Mutua Madrileña y la aseguradora italiana Generali- -posee el 5,05 del capital, valorado en más de 4.300 millones.