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22 ESPAÑA Una semana de caos tras el gran apagón DOMINGO 29 s 7 s 2007 ABC Protagonistas en la sombra José Montilla: El presidente de la Generalitat permaneció en silencio hasta el viernes. Según sus colaboradores, gestionó la crisis desde su despacho desde el primer momento. Sin embargo, al no comparecer en público ni hacer ningún tipo de declaración, transmitió imagen de pasividad. Jordi Hereu: El alcalde tardó 24 horas en leer una escueta declaración en la que mostraba su indignación y exigía a las eléctricas una solución. La administración local se escuda en la falta de competencias para lavarse las manos. José Luis Rodríguez Zapatero: El presidente del Gobierno también ha permanecido a la sombra durante la crisis. Defensa envió al Ejército a auxiliar a los barceloneses, pero Zapatero eludió el caos hasta el viernes. Uno de los grupos electrógenos enviados por el Ejército para paliar los efectos del apagón, en la calle Independencia de Barcelona Barcelona en penumbra El apagón de Barcelona no sólo deja maltrecha a la clase política catalana, incapaz de abordar la crisis con eficacia, sino a la propia ciudad, que afrontará el invierno con casi dos centenares de generadores- -atronadores y contaminantes- -en las calles POR MARÍA ANTONIA PRIETO FOTO ELENA CARRERAS BARCELONA. Puede que la luz haya vuelto a Barcelona, pero la ciudad tardará meses en recuperar la normalidad- -la situación de precariedad en el suministro eléctrico se mantendrá hasta febrero- -y la confianza en sus administraciones. Unos 350.000 barceloneses han afrontado, sin más recursos que su propia capacidad para la supervivencia, las consecuencias del gran apagón del pasado lunes, que dejó parte de la ciudad a oscuras hasta bien entrada la tarde del jueves. Cuatro días y tres noches durante los cuales la Generalitat desapareció del mapa- -eso sí, con el tripartito cerrando filas esta vez en torno a su silencio- mientras el Ayuntamiento se lavaba las manos arguyendo que carece de competencias. Cuatro días y tres noches de reproches improductivos entre las compañías eléctricas afectadas- -Red Eléctrica de España y Fecsa- Endesa- durante los cuales el único consuelo que recibieron los miles de afectados era la insistente afirmación, por parte de sus gobernantes, de que las únicas responsables del caos eran las eléctricas. El Gobierno catalán se ha limitado a acusar a las compañías de un accidente que, según algunos indicios, pudo haberse evitado, ignorando que es obligación de toda administración pública garantizar el correcto funcionamiento de un servicio básico, bien vía inspección, bien comprobando que las inversiones para el mantenimiento de la red son las correctas. do el empeño en delimitar a fondo las responsabilidades por el apagón eléctrico. Lo último que necesita el presidente del Gobierno es que, a ocho meses de las elecciones, el tripartito catalán, secundado por CiU, reabra el debate sobre el volumen de las inversiones públicas en esta comunidad, de forma que intentará tranquilizar los ánimos en una visita a Barcelona programada para el próximo miércoles. Pero el caso es que casi una semana después del histórico apagón, los barceloneses siguen sin saber quién es el responsable de lo sucedido. La investigación se prolongará durante varios meses. La Generalitat ha decidido que sea FecsaEndesa quien se rasque el bolsillo para indemnizar inmediatamente a los usuarios, pero si de la investigación abierta se deduce que la responsable es Red Eléctrica- -encargada de suministrar la energía a Endesa- será esta compañía quien indemnice, a su vez, a FecsaEndesa. Escaso consuelo para unos vecinos que saben que lo peor puede estar por llegar. Las eléc- Barcelona se enfrentará al invierno en precario, dado que la subestación de Maragall no estará reparada hasta febrero tricas han admitido que la red funciona en precario y que la subestación de Maragall no estará reparada hasta el mes de febrero. Queda, pues, un largo invierno por delante en el que las esperanzas quedarán depositadas en 70 enormes y atronadores generadores- -hasta mediados de agosto los barceloneses deberán convivir con 160 generadores de este tipo- -que han empezado a convertirse en una pesadilla para los barceloneses, por el ruido y el fuerte olor que desprenden. Algunos vecinos aseguraban ayer que, de forma intermitente, todavía sufren microcortes, aunque responsables de Fecsa- Endesa insistían en que el suministro eléctrico, si bien en precario, está restablecido. Los efectos económicos del apagón siguen notándose. Muchos barceloneses evitan llenar la nevera por miedo a que los cortes se reproduzcan y muchos comerciantes- -que ya cuentan pérdidas millonarias- -no logran vender los productos frescos ni congelados porque los consumidores no se fían de la calidad. Algo parecido sucede en los restaurantes. Con el Carmelo fresco en la memoria; con el servicio de Cercanías de Renfe haciendo de las suyas un día sí y otro también, y con las agoreras advertencias de quienes predicen un desastre cuando el túnel del AVE se abra paso por el centro de la ciudad, el ánimo de los barceloneses empieza a resentirse. Más información sobre el apagón en páginas de Economía y Negocios Consecuencias económicas Otro problema para Zapatero Hubieron de transcurrir cinco días para que el presidente de la Generalitat, José Montilla, diera señales de vida y tomara cartas en el asunto, al menos en público. Lo hizo el viernes y lo hizo por todo lo alto: anticipando una sanción millonaria contra las eléctricas y anunciando indemnizaciones de entre 60 y 300 euros a los afectados, las más altas que se han pagado en España por un corte de suministro eléctrico. Prácticamente a la misma hora, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, subrayaba que pondrá to- Un error de señalización vuelve a provocar retrasos en Cercanías de Renfe Coincidiendo con el segundo día de la operación salida la red de Cercanías de Renfe volvía a fallar en Barcelona. Apenas habían transcurrido 24 horas desde la última avería- -que afectó a 28.000 personas- cuando un problema de señalización en la estación de Sants volvía a provocar importantes retrasos tanto en las líneas de cercanías como en las de media y larga distancia. Las demoras afectaron también al servicio que cubre el trayecto al aeropuerto de El Prat. La incidencia se produjo a media mañana, cuando una avería hizo que el semáforo que regula la circulación de los trenes en la estación de Sants se quedara en rojo de forma fija por razones de seguridad. Adif dispuso que varios operadores dieran paso a los trenes de forma manual, lo que ralentizó el paso de los convoyes. La compañía tenía previsto investigar por la noche lo sucedido. Al menos, el aeropuerto de El Prat ayer no falló.