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ABC DOMINGO 29 s 7 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA TERRITORIO COMANCHE HORA que es tiempo de vacaciones, quienes han propiciado el retorno de Batasuna a las instituciones deberían aprovechar para visitar esos pueblos vascos en los que ETA vuelve a gobernar por mano interpuesta o en los que la presión radical ha bloqueado el funcionamiento democrático. Oyarzun, Hernani, Pasajes, Ondárroa, Lizartza. Turismo veraniego por territorio batasuno. Se come bien, se potea mejor, el paisaje es verde y hermoso y el clima fresco y agradable, si se entiende por clima estrictamente el aspecto meteorológico; IGNACIO la atmósfera social es otro CAMACHO asunto. Un ambiente opresivo, tenso, eléctrico; una violencia latente, un recelo cortante, un miedo visceral, un silencio espeso. Nada que se parezca remotamente a la libertad. El Estado no existe en esas localidades que el Gobierno, y su Fiscalía adjunta, han entregado de nuevo a los terroristas para que las administren como ínsulas baratarias a través de entramados de títeres legalmente bendecidos por la benevolencia complaciente de los últimos estertores del naufragado Proceso de Paz Territorios comanches abandonados por quienes jamás se atreverán a pisarlos, ni siquiera en sus coches blindados provistos de inhibidores y rodeados de escoltas. Lugares donde una parte del vecindario vegeta bajo la opresión de la amenaza, el boicot o el amedrentamiento. Escenarios de excepción, microcosmos aislados de las normas democráticas, granjas de lucha armada, tubos de ensayo de la siniestra utopía del terror. Nadie irá por allí este verano. Nadie de entre los que dieron luz verde al simulacro pactado del reparto de una suerte de reserva al margen de la ley común. Se está mejor en la serena Andalucía clientelar hormigueada de turistas, en el cálido Levante orillado por la brisa del Mediterráneo, en la Mallorca de calas escondidas en las que navegar sobre las olas de la autosatisfacción, en todos esos pueblos alegres y confiados de una España en cuyas fiestas estivales no suena el Eusko Gudariak sino Paquito el chocolatero Donde no llega el eco dolorido de unos ciudadanos asfixiados por la presión sin tregua de la coacción y del chantaje. Sin embargo, deberían darse una vuelta para ver lo que han hecho. Para ver y contarlo, como decía aquel antiguo Eslogan de la Consejería vasca de Turismo que gestionaba- -las vueltas que da la vida- -Rosa Díez. Ni siquiera haría falta que lo contasen; podría bastar con que lo viesen, lo sintiesen, siquiera al otro lado de los cristales oscuros y blindados; con que notaran al paso de sus protegidos vehículos el denso aire enrarecido de animadversión y beligerancia antidemocrática, y se hiciesen conscientes de lo que han provocado. Para que al volver al Madrid efervescente y fúlgido del septiembre preelectoral, supiesen que cuando bajaron el pulgar con la displicencia blindada del poder, trazaron la geografía de un silencio ominoso de cuya responsabilidad no les puede salvar la ignorancia que engaña a las conciencias autocomplacientes. A EL RECUADRO MONTILLA, BENI Y EL APAGÓN UNQUE no quiero ponerme pesado con la ucronía recurrente del eterno bolero político de Machín, lo que pudo haber sido y no fue, ¿se imaginan que el PP gobernara en Cataluña y en Barcelona y en Madrid y que se hubiera producido el apagón de la Ciudad Condal? ¿Qué no habría largado el PSOE con todo su aparato de propaganda, sus terminales mediáticas y sus entornos sociales y culturales repitiendo como loritos las consignas recibidas por correo electrónico y por fax esta mañana con el insultario del día y el broncario de la jornada? ¿No están viendo a Pepiño Blanco, a Rubalcaba, a la Fernández de la Vega largando por esas boquitas sobre el apagón de Barcelona en plan Prestige o guerra de Irak? Y de las plataformas de artistas e intelectuales, ni te cuento. Qué pagetinas más lindas habrían impreso, con qué lemas más ingeniosos: Que te paguen por el apagón El que lo apaga, lo paga Pero, como siempre, No Passsa Nada. Yo he escuchado con estos escamondados oídos al tal Montilla o Moriles por la radio y no me lo he creído. ¿Cómo es, Moriles o Montilla? Bueno, ANTONIO ese presidente charnego de la GeneraBURGOS lidad al que, a diferencia de Tarradellas y de Pujol, nadie le llama honorable ni por equivocación. Este tal Montilla o Moriles dijo, y yo se lo oí por la radio, que la Generalidad no se dedica a producir kilovatios ni a transportar energía eléctrica. Y que, por tanto, nadie le puede reclamar nada del apagón a la Generalidad, ni exigirle responsabilidades políticas. Que la culpa es de Fecsa- Endesa y de Red Eléctrica. Esto es como si cuando el Prestige el PP hubiera dicho que ellos no se dedicaban al transporte de crudo ni eran armadores de barco alguno, que por tanto fuesen con las reclamaciones directamente al maestro armero. Con un añadido: con sus grupos electrógenos de emergencia, el Ejército ha sacado las castañas del fuego de la ardiente oscuridad del apagón a Barcelona. Al A Ejército le quitan Montjuich y le arrían allí la bandera de España, pero mira cómo a la hora de la desesperación lo llaman los que no quieren ser españoles ni servir a su honrosa bandera. Y me ha extrañado no ver en Barcelona los uniformes negros y las boinas amarillas de la recién creada Unidad Militar de Emergencias (UME) La que desfiló el Día de las Fuerzas Armadas. La que ya tiene sus Batallones de Intervención acantonados en Morón, Gando, Torrejón, Bétera, Zaragoza y San Andrés de Rabanedo. ¿Para qué nos hemos gastado una fortuna en la tal UME, si a la zurrapa de los dos primeros tapones, el chapapote del Don Pedro en Ibiza y en el apagón de Barcelona, no han aparecido los boinas amarillas, amarillas además, con la mala suerte que trae el amarillo? ¿Es que la UME sólo sirve para los incendios forestales? ¿Para qué esta duplicidad de bomberos militares, con la de bomberos civiles y guardas forestales que hay? Mas volvamos a Moriles o Montilla o como se llame el gachó que aunque es presidente de la Generalidad no tiene nada que ver con el apagón, a él que lo registren. Me recuerda la vieja historia de la Marina mercante que se cuenta por todos los mares y con todas las compañías eléctricas españolas. Me quedo con la versión histórica del Beni de Cádiz, que la aplicaba a la motonave Poeta Arolas a su capitán Don Fernando, a Agustín el Melu como electricista naval de ocasión, a un viaje a la Meca para llevar a moros notables del Protectorado para cumplir con el precepto coránico y a un apagón que sobrevino a bordo a la altura del estrecho de Mesina. El capitán llamó a Agustín el Melu, enrolado de electricista sin tener ni idea. Agustín hizo como el que miraba la instalación, el cuadro, los fusibles, y dictaminó rotundo: Don Fernando, le juro por mis niños que esta avería no es del barco, que este apagón es de la calle, de Sevillana Agustín el Melu de sí mismo, Montilla ha dicho igual: Este apagón no es del barco, esto es de Fecsa- Endesa Lo que pasa es que El Beni lo contaba con mucha más gracia que el malage de Montilla, un vino que viaja tan mal que cuando llega a la Generalidad, se remonta y nunca tiene la culpa de nada.