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ABC SÁBADO 28- -7- -2007 El Atlético se juega hoy su presencia en la UEFA ante el Gloria Bistrita rumano 85 Los de Javier Aguirre, obligados a remontar en el Calderón el 2- 1 del partido de ida El Tour es cosa de segundos La última crono ha sorprendido, en varias ediciones, con espectaculares vuelcos y ganadores imprevistos E. LANCHO MADRID. Alberto Contador puede entrar hoy en la historia del Tour. La disyuntiva que se abre a su paso no admite vuelta de hoja. Si consigue superar a Cadel Evans, en los 55 kilómetros contra el reloj que separan Cognac de Angoulême, podrá pasearse de amarillo por los Campos Elíseos mañana e inscribirá su nombre en letras de oro junto a los vencedores de la ronda francesa. Si, por el contrario, es el australiano el que sale vencedor del duelo contra el tiempo, el español ingresará en la infausta nómina de corredores de la ronda gala que han visto cómo el triunfo final se alejaba después de la última crono de la carrera. Y es que la lista de ciclistas que rozaron la gloria con los dedos para caer justo antes del final no es nada halagüeña. Sin duda, la derrota que dejó peor sabor de boca a los aficionados españoles se remonta al Tour de 1987. El año que Pedro Delgado se quedó con la miel en los labios tras la penúltima etapa, una contrarreloj en Dijon en la que Stephen Roche le arrebató al maillot amarillo por 40 segundos. El segoviano, un mal contrarrelojista toda su carrera, fue incapaz de mantener los escasos 25 segundos que le separaban del irlandés y acabó segundo en la general. También el primer pentacampeón del Tour, el francés Jaques Anquetil, aprovechó sus excepcionales aptitudes en las etapas contrarreloj para enfundarse el maillot amarillo a dos etapas del final del que sería su tercer triunfo en la Gran Bouclé en 1962. En la etapa 20, una contrarreloj de 68 kilómetros entre Bourgoin y Lyon, Anquetil le metió cinco minutos y 19 segundos al hasta entonces líder, Joseph Planckaert, y más de cinco minutos a Raymond Poulidor, eterno segundo y máximo rival para la victoria en París. Anquetil sólo vistió de amarillo dos días, pero fue más que suficiente. Entre el reinado del francés y el posterior de Eddie Mercx se vivió uno de los finales del Tour más emocionantes que se recuerdan. Fue en la última etapa de 1968, una contrarreloj de 54,5 kilómetros con llegada en París. Un especialista contra el crono, el belga Van Springel, partía como líder y era el gran favorito. Aventajaba en 12 segundos a Gregorio San Miguel y en 16 a Jan Janssen, un holandés que no entraba en los pronósticos de victoria. Aquel año, Janssen ganó la última etapa y dejó a Van Springel, segundo, a 38 segundos. Fue el único día que se vistió de amarillo. Tuvieron que pasar diez años, hasta 1978, para poder presenciar un nuevo caso de victoria lograda en el último suspiro gracias a una etapa contrarreloj. Ese año, el jovencísimo campeón francés Bernard Hinault le robó la gloria al holandés Joop Zoetemelk en la etapa 20, una crono de 72 kilómetros que separaba Metz de Nancy. El Tejón superó en más de cuatro minutos a Zoetemelk y se adjudicó su primer Tour, el primero de cinco. Hinault portó el maillot de líder dos días. Después de la decepción por la derrota de Pedro Delgado en 1987- -el segoviano se resarciría en la siguiente edición- -llegaron los dos triunfos seguidos de Greg Lemond en las rondas de 1989 y 1990. El ciclista estadounidense, que ya había vencido en 1986, llegó a la última etapa del Tour de 1989 por detrás del entonces primero, el parisino Laurent Fignon. La contrarreloj que cerraba la carrera, de 24,5 kilómetros, unía Versalles con la capital francesa. El ciclista galo disponía de todas las ventajas para conservar la primera plaza de la general: un público de entusiastas compatriotas entregados al héroe local, un rival sin equipo y con problemas físicos- -el californiano había reicibido un disparo accidental en el pecho el año anterior- -y 50 segundos de ventaja sobre el estadounidense. Fignon se mostraba muy seguro de sus fuerzas y la victoria de LeMond ni se planteaba. Sin embargo, el norteamericano sorprendió a todos. Primero, exhibiendo la primera bicicleta aerodinámica con manillar de triatlón, diseñada exclusivamente para las contrarrelojs y, después ya en carrera, recortándole, metro a metro, los cincuenta segundos de renta al francés. LeMond recuperó en la última jornada el maillot que le había quitado Fignon en la décima etapa y el ciclista francés perdió el Tour de forma increíble por 8 segundos de desventaja respecto al americano. La diferencia más exigua en toda la historia del Tour de Francia. Al año siguiente, en 1990, y esta vez de forma más previsible, LeMond le arrebató el maillot amarillo a un valentísimo Claudio Chiapucci en la crono de Lac de Vassiviere, de 45,5 kilómetros. El italiano, que sólo gozaba de cinco escasos segundos de ventaja, no pudo oponer resistencia alguna y perdió más de dos minutos con el norteamericano, que consiguió su tercer y último Tour, como Jan Jenssen en 1968, con un sólo día con el jersey de líder. El reloj se alía con LeMond La crono más amarga 1987: 40 segundos A Perico Delgado se le escapó el Tour en la penúltima estapa, en la que le aplastó el irlandés Roche 1989: 8 segundos Contador, actual líder, no es un especialista contra el crono EFE Fignon perdió el Tour de forma increíble, por 8 segundos de diferencia con respecto a LeMond. La diferencia más exigua en toda la historia del Tour 1962: Casi cinco minutos La UCI se justifica ahora por haber permitido a Rasmussen correr el Tour La Unión Ciclista Internacional (UCI) justificó ayer haber permitido que el danés Michael Rasmussen, expulsado el miércoles por su equipo Rabobank cuando lideraba el Tour, corriera la ronda gala aunque eso contraviniera la normativa. El artículo 220 del reglamento de la UCI prohibe la participación de un corredor que en los 45 días previos no se haya presentado a un control antidopaje. Rabobank apartó a Rasmussen, que no se sometió a varios controles sin previo aviso, al sospechar que les mintió sobre su programa previo al Tour. Por su parte, el director de la Vuelta a Alemania quiere impedir la salida del equipo Astana en la carrera, que se celebrará en agosto, tras su expulsión del Tour de por el positivo de Alexandre Vinokourov. Anquetil se enfundó el maillot de líder a dos etapas del final del que sería su tercer triunfo en la Gran Bouclé 1968: 38 segundos Janssen ganó la última etapa a Van Springel; fue el único día que se vistió de amarillo