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76 40 CULTURA Y ESPECTÁCULOS SÁBADO 28- -7- -2007 ABC Melendi, de gira con su nuevo disco, Mientras no cueste trabajo LUIS MIGUEL GÓMEZ MADRID. Canalla y gamberro. Lo reconoce, y a sus fans les encanta. Melendi, sabinero hasta las trancas recorre la geografía nacional con su último disco, Mientras no cueste trabajo (2006) Hoy actúa en Villalba (Madrid) Y a Melendi, ¿qué le cuesta trabajo? Pues levantarme todas las mañanas; soy bastante vago. El título es toda una declaración de intenciones. Hay que trabajar para vivir y no al revés. Es mi filosofía Cantar, no canto bien Cualquiera lo diría. Lleva más de 300.000 copias vendidas, toda una proeza teniendo en cuenta la situación que vive la industria discográfica, amenazada por el top manta. Define su música como rock- rumba canalla y canta historias con las que la gente de a pie se siente identificada. La historia puede estar en una terraza, en una conversación... Tiras del hilo y lo encuentras Este cantautor callejero se inspira a su manera, cogiendo la guitarra e intentándole arrancar las notas precisas, sin saber cuáles son, pero cuya armonía le suena bastante bien. Ha cambiado de compañía de discos e intenta iniciar su carrera internacional: La anterior Carlito Records también lo hacía muy bien, pero no llegaba a todos los sitios Ahora se dispone a cruzar el charco de la mano de EMI. La idea es expandirnos por Suramérica. El disco se acaba de editar en México y Argentina. En otoño comenzaremos la promoción Está expectante ante su aventura americana, aunque quiero ser prudente. Hay que ir despacito, con humildad, pues se trata de hacer el trabajo de tres años en unas semanas Tres discos en el mercado, un personaje de videojuego inspirado en él Gangs of London publicidad... y pronto lo veremos en la gran pantalla. El proyecto está encauzado, pero el problema es que es muy costoso en cuanto a mi tiempo, y ahora con la gira y la promoción es imposible. Quizás el próximo año empecemos el rodaje No quiere revelar ni un solo detalle. Insistimos. El título será Vuelvo a traficar imagínese, con eso se lo digo todo Marlena Smalls y The Hallellujah Gospel Choir, anoche en el Conde Duque DANIEL G. LÓPEZ Noche de gospel Espectacular catarsis sagrada Veranos de la Villa Feeling, Freedom Fun Noche de gospel con Marlena Smalls The Hallellujah Gospel Choir y The Campbell Brothers. Patio del Conde Duque. 27 de julio LUIS MARTÍN o ha sido el Conde Duque una plaza habitual para el gospel, y sí lugar de citas excepcionales. Razón de más para que esta noche cierren su programación del mes de julio los veteranos del funk Kool The Gang, y anoche fuesen los espirituales afroamericanos los que ocuparon su escena. Y, además, por partida doble, que así nadie se marcha sin cumplida ración evangelizadora. El Hallellujah Gospel Choir, primero en salir a escena, se alinea con las grandes formaciones de gospel, que tanto lustre y proyección planetaria han dado a la música sacra estadounidense. Se trata de una banda de dieciséis cantantes y un cuarteto instrumental que, dirigidos por Marlena Smalls, presentan una entrega fasciculada de la música afroamericana en varios lugares de nuestra geografía. El espectáculo tiene nombre, This is my story y cuenta con un vestuario especialmente diseñado a mayor gloria del artista plástico estadounidense Jonathan Green. Lo que anoche vimos es, no obstante, una variación de dicho espectáculo, convenientemente aquilatado merced a la incorporación en la segunda parte de la velada de la fascinante paleta guitarrística de los Campbell Brothers. El sacred steel es la expresión que mejor define lo que estos hermanos fabrican con sus guitarras steel, una técnica interpretativa que, como la del botleneck de los bluesistas, alarga la vida de las notas. Algo parecido ya lo disfrutó el pasado mes de diciembre la afición barcelonesa cuando los Campbell se unieron al Harlem Gospel Choir en el Palau. El resultado es un gospel poderoso cuya imparable garra hace mella donde va. Para el caso de los Hallellujah de Marlena Smalls, se salta además la celosía de la ortodoxia tiñéndolo todo con una estimulante coloratura folclórica llegada de la cultura gullah. Esta tradición, procedente de las islas de Carolina del Sur, es responsable de un preparado rítmico de comportamientos próximos al calipso y al zouk antillano, toda una ofensiva contra la acogotante cultura blanco- estadounidense. La implicación del grupo de Marlena Smalls con esta clave es tan enorme que no puede sino convencer. Una energía interpretativa pareja a la frescura mostrada más tarde por los Campbell Brothers. Las composiciones de estos tres guitarristas con sede en la Casa de Dios de la Keith Dominion Church, tienen un nivel altamente imaginativo, aunque yo, particularmente, me quede con la recreación instrumental de A change is gonna come que hiciese famosa Sam Cooke, y del momento en el que una de sus plegarias a Dios formó el rumbón en clave de coreográfica celebración del baile en el patio del Conde Duque. Tanta hermosura hubiese sido más disfrutable, sin embargo, sin los cegadores fogonazos de luz que, estúpida y pertinazmente, los técnicos lanzaban hacia el público en las gradas. América le espera N