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ABC SÁBADO 28 s 7 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL CANDELABRO DE ANASAGASTI GUAL que las plantas se nutren de la luz del sol, hay políticos que se alimentan del resplandor de los focos. Fosforecen en los platós y procesan la radiación de la opinión pública como si fuera una fotosíntesis de ego. Si pasan mucho tiempo en el cono de sombra de algún eclipse circunstancial, se amustian, se ajan, se secan como flores marchitas, presos de una insondable melancolía. El paradigma más preclaro es Bono, que fuera de los focos empalidece y se agosta, pero hay muchos más a los que el ostracismo relativo del segundo plano condena a una tristeza hipocondríaca, a una depresiva IGNACIO languidez, a un abatimiento CAMACHO mohíno. Suele ocurrirles a los ex presidentes, como González y Aznar, y a algunos otros líderes prejubilados a los que la ausencia de protagonismo mortifica hasta un paroxismo crítico, pero también a quienes, desde papeles menos relevantes, se acostumbraron al jaleodela polémicay necesitan resucitarse a sí mismos de poco en poco mediante la savia vivificante de alguna salida de tiesto. Le ocurre, por ejemplo, a Iñaki Anasagasti, otrora flamígero portavoz del tronante nacionalismo vasco en Madrid, confinado en la hornacina de un Senado cuya mortecina lejanía le había deparado incluso la excéntrica rarezadeproferir ocasionalmentealgunos diagnósticos sensatos. Para suministrarse la metadona de la polémica y el exabrupto, Anasagasti ha abierto un blog en el que combate el peculiar síndrome de abstinencia del retiro forzoso, cuya última sacudida le ha llevado a apuntarse a la moda más reciente del republicanismo de salón: el zurriagazo a la Corona. Amparado en la inmunidad parlamentaria de la que no gozaban los caricatos de El Jueves el senador peneuvista ha puesto a la Familia Real como no quieran dueñas, de parásitos para arriba, comosi laactividad del Senado mantuviese un ritmo frenético y estajanovista. Esto es lo malo de la viñeta ya tristemente célebre, que ha abierto una veda de caza mayor y a ver quién la cierra; de momento ya ha sacado Anasagasti la escopeta de perdigones, y andan haciendo cola los Carod- Rovira de turno, con Llamazares y compañía en busca de munición de postas. Al menos los de El Jueves podían alegar animus iocandi pero a ver qué espíritu alega Anasagasti para tirar a bulto, con zafia aspereza dialéctica, contra la Monarquía y sus aledaños; la misma Corona, por cierto, con la que no hace tanto tiempo quería pactar un redivivo estatus neomedieval de Dios y Leyes Viejas. El ánimo de dar por saco, o como se diga en latín, no constituye, por ahora, eximente. Por supuesto que en España no es obligatorio ser monárquico, pero resulta conveniente ser cortés y agradecido, que es lo que Anasagasti ha olvidado en su afán compulsivo de volver un ratito al candelabro -Sofía Magazatos dixit- -de un debate público que tiene la milagrosa propiedad de continuar iluminado sin sus aportaciones. Lo ha conseguido a costa de un desgarrón más de ese manto de arbitraje que ha protegido también a los nacionalistas vascos cuando venían mal dadas. No pasa nada, senador, y hasta sale gratis, pero algún día nos podemos lamentar de haberle zurrado a lo poco que funciona en este país de demonios. I LOBOTOMÍA EMOCIONAL N su Tercera de ayer, Manuel Ramírez resumía así la impresión que le ha dejado la lectura minuciosa de los manuales de la asignatura llamada Educación para la Ciudadanía: Una larga serie de temas ñoños; eso sí, llenos de estampitas, cuadros y flechitas Esa es, en efecto, la impresión que nos dejan a cualquiera: ñoñería, inanidad, beatería políticamente correcta. Le faltó añadir que, de vez en cuando, dichos manuales deslizan insidias de mayor o menor calado, dependiendo de la orientación ideológica del texto; así, por ejemplo, yo he leído uno en el que se caracteriza de conservador al padre que impide a sus vástagos ciertas diversiones, les impone una hora temprana de regreso a casa, etcétera. Se trata, en definitiva, de imprimir en el disco duro del niño una consideración negativa del conservadurismo que lo acompañará de por vida y que, desde luego, orientará en el futuro sus opciones políticas. Pero aceptemos que la ñoñería de los manuales de Educación para la Ciudadanía es plena; aceptemos que tales insidias no existen, o hagamos como que nos pasan inadvertidas. En este caso, heJUAN MANUEL mos de aceptar que unos manuales DE PRADA que se instalan en la delicuescencia no pueden constituir, en sí mismos, el asunto de la asignatura. Tendrán que ser quienes la imparten quienes le den forma. Hasta hoy, cualquier asignatura estaba constituida por unos conocimientos objetivos; por supuesto, el profesor podía transmitir a sus alumnos, junto a esos conocimientos, una personal interpretación ideológica que, sin embargo, no lo eximía de la razón fundamental de su trabajo. Así, un profesor de Filosofía que profesara ideas platónicas podía tratar de atraer a sus alumnos a su particular escuela filosófica, pero ello no lo exoneraba de explicarles las ideas aristotélicas; y, a la hora de examinarlos, tenía que abstenerse de valorar si se habían o no dejado seducir por el platonismo, y evaluar objetivamente sus conocimientos. En la asignatura llamada Educación para la Ciudadanía, la E evaluación de los conocimientos resulta imposible, puesto que su misión fundamental consiste en transmitir interpretaciones ideológicas. Reparemos en los reales decretos por los que el Ministerio de Educación regula las enseñanzas mínimas de la asignatura; entre los contenidos obligatorios, bajo el título de Relaciones interpersonales y participación hallamos el siguiente enunciado: Autonomía personal y relaciones interpersonales. Afectos y emociones ¿Cómo se pueden transmitir y evaluar los afectos y emociones El Ministerio de Educación, a través del Centro de Investigación y Documentación Educativa (CIDE) ha editado manuales destinados a los profesores en los que se trata de facilitar tan ardua labor; en estos manuales leemos que es tarea de los profesores (las cursivas son nuestras) identificar qué valores conviene aprender, y comprender en qué espacios y mediante qué condiciones aprendemos mejor éticamente Para que los profesores entiendan cómo deben enseñar la nueva asignatura, estos manuales recomiendan la llamada metodología socioafectiva que actuará no sólo a nivel cognitivo, sino también a nivel emocional y empático ¿Verdad que todo esto suena más amedrentador que ñoño? Una educación que nos enseña los valores que conviene aprender, los espacios y las condiciones en que tales valores florecen (y, por tanto, también los espacios y condiciones que conviene rehuir, pues en ellos no se imparten los valores convenientes) una educación que actúa a nivel emocional y empático es, pura y simplemente, ingeniería social. Se trata de que los niños sientan según determinadas directrices; se trata de que asuman emocionalmente, de que empaticen determinados valores y de que desdeñen otros, acaso por conservadores Hubo una época en que algunos psiquiatras postulaban la lobotomía, convencidos de que extirpando tal o cual zona del cerebro se podían curar los trastornos mentales. La asignatura de Educación para la Ciudadanía postula la lobotomía emocional. Desde que el mundo es mundo, las tiranías se han distinguido por practicar la cirugía de los afectos y las emociones; es el método más eficaz para formar esclavos.