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4 OPINIÓN SÁBADO 28 s 7 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro LA PIRUETA INMOVILISTA DE RAÚL CASTRO ZAPATERO PREPARA LA CAMPAÑA A comparecencia semestral de Zapatero para hacer un balance de la gestión de su Gobierno no aportó ayer nada novedoso, ni introdujo en el debate político ninguna iniciativa relevante para este último tramo de legislatura. Su intervención fue previsiblemente triunfalista en lo económico, idílica en lo político y engañosa en los diagnósticos. El acto tenía como finalidad inmediata encarnar en la persona del presidente del Gobierno los últimos datos de empleo, oportunamente publicados y que, pese a sus titulares positivos, pasan por alto el elevado índice de temporalidad, el incremento del desempleo juvenil o el creciente peso de la población inmigrante en el censo laboral. Sin mejora de la productividad y de la competitividad, el descenso del paro, que es, por supuesto, un buen dato, limita el crecimiento económico al aumento de mano de obra empleada, no a las inversiones ni al desarrollo tecnológico. En este balance, Zapatero tampoco fue expresivo con la situación de las familias, de las que ya hay datos preocupantes por el encarecimiento de los préstamos hipotecarios, la pérdida de poder adquisitivo, el aumento progresivo de la morosidad y la reducción del consumo. El optimismo por los grandes trazos de la economía no se corresponde con el temor de muchos ciudadanos por sus finanzas domésticas a corto y medio plazo. Al menos esta vez, el presidente del Gobierno, cauteloso y contenido, se cuidó de profecías triunfalistas sobre el terrorismo de ETA. Zapatero alabó la eficacia policial, con plena justificación porque se están produciendo detenciones continuas e importantes, sobre todo en Francia. Sin embargo, volvió a incurrir en una de esas contradicciones que comete cuando pretende situarse por encima de los acontecimientos, pues no es el más autorizado para criticar el debate sobre si ETA está más fuerte o más débil. Lamentablemente, está más armada y organizada que en abril de 2004, cuando tomó posesión el Gobierno socialista, tal y como admiten los expertos en la materia. Pero, sobre todo, si este debate sobre la situación de ETA se está produciendo es porque el presidente del Gobierno lo introdujo en la opinión pública des- L de el primer día de su mandato. Rodríguez Zapatero no dejaba escapar ocasión de anunciar el fin de la violencia ante el agotamiento de ETA. Ahora que ETA vuelve a atentar, esa misma opinión pública tiene derecho a pedir respuestas a Zapatero sobre el fundamento de sus pronósticos optimistas, el último de los cuales tuvo lugar en una comparecencia como la de ayer, el 29 de diciembre de 2006, el día antes de que ETA volara la T- 4 de Barajas y matara a dos personas. Es evidente que hay que congratularse de que, por fin, el Gobierno haya descubierto la eficacia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, pero Rodríguez Zapatero no puede pretender que se zanje a su gusto el recuerdo de cinco años en los que su partido y su Gobierno han estado negociando con Batasuna y con ETA, sin mandato electoral ni parlamentario- -e incumpliendo éste cuando lo tuvo- -y ocultándolo al PP y a la sociedad española. Preguntarse si ETA es más débil o más fuerte no perjudica la lucha antiterrorista. Es, simplemente, seguir el argumento que inició Zapatero, pero con la vista puesta en los perjuicios políticos y de otra índole causados por estos tres años de negociación con los terroristas. Fuera del triunfalismo económico, Zapatero quiso transmitir la idea de que aún queda legislatura y eludió tratar con el necesario rigor asuntos como la polémica sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía o la mediática detención del ex espía del CNI, asunto que llevó al presidente a asegurar que el servicio de inteligencia- -secreto por naturaleza y opaco por razones de seguridad- -había mostrado su transparencia ante la opinión pública, lo que representa el enésimo lapsus, en este ocasión hasta rozar el ridículo, de quien demasiado a menudo tiende a confundir términos y valores. Tras el acelerado y selectivo repaso de ayer, no parece que Zapatero tenga equipo para grandes pulsos políticos, ni que sus alianzas parlamentarias sean capaces de resistir, sin ceder a las minorías, una negociación responsable de los Presupuestos del Estado. Por eso, ayer pudo ser la penúltima comparecencia semestral del presidente del Gobierno, tanto como el primer mitin de campaña del candidato socialista. CISNEROS, UN POLÍTICO EJEMPLAR A muerte de Gabriel Cisneros, víctima de una cruel enfermedad, ha conmocionado a la clase política y al conjunto de la sociedad española. Padre de la Constitución, brillante diputado durante muchas legislaturas y ahora vicepresidente del Congreso, Cisneros refleja en su persona y en su obra ese espíritu de la Transición que algunos cuestionan de forma irresponsable. Era, en efecto, un político de convicciones firmes, pero siempre dispuesto a defenderlas con un criterio tolerante y liberal, ajeno por tanto a ese dogmatismo mezclado con un partidismo sectario que se ha instalado por desgracia en muchos ámbitos de nuestra vida política. Como tantas gentes de UCD, supo hacer una lectura inteligente de la historia y de la realidad social para conducir a España a una instalación ya definitiva e irreversible en el mundo moderno. Continuó después su carrera política en las filas del PP, siempre vinculado al ámbito parlamentario, en el que se hallaba en su mejor ambiente. Es bien significativo al respecto el deseo de la familia de que la capilla ardiente se instale en el palacio de la Carrera de San Jerónimo, en el que desplegó sus mejores cualidades políticas y humanas. Muchas leyes importantes llevan el sello de este veterano luchador por el equilibrio y el sentido común en el funcionamiento de las insti- L tuciones. Compañeros de partido y adversarios- -que no enemigos, según la concepción liberal que practicaba- -pueden dar fe de su capacidad para negociar y ser flexible sin perder nunca de vista los valores en los que creyó durante toda su vida. Nacido en Tarazona (Zaragoza) Cisneros mantuvo el vínculo con aquella tierra y escribió hermosas páginas sobre el patrimonio cultural y las gentes de la región. Su muerte prematura trae a la memoria el emotivo acto celebrado el pasado 15 de junio en el Congreso para conmemorar el trigésimo aniversario de las primeras elecciones democráticas. Ese día, el diputado popular- -que asistió en silla de ruedas a causa de su enfermedad- -recibió un homenaje especialmente cariñoso por parte de los Reyes y del Príncipe de Asturias. No hay que olvidar que, en pleno proceso constituyente, Cisneros fue víctima de un atentado de ETA en el que resultó herido de gravedad. Se trata, en definitiva, de una vida consagrada al servicio de la España constitucional, que pierde ahora a uno de los constituyentes que gozaba de mayor prestigio y afecto. ABC contó con la colaboración de Gabriel Cisneros en diversas etapas de su larga trayectoria y se une ahora al dolor de la familia y de toda la sociedad ante la pérdida de un hombre de bien y un político ejemplar. ACIENDO buenas las teorías que le atribuyen una militancia en el comunismo más ortodoxo, el actual presidente provisional de Cuba, el general Raúl Castro, ha demostrado por primera vez y de forma abierta sus criterios personales sobre las decisiones que requiere la crítica situación en la isla. Lo único nuevo es que su hermano Fidel Castro no ha aparecido por razones que sólo el régimen cubano conoce y de las que sus dirigentes no se han dignado a informar a sus súbditos. Por lo demás, Raúl ha hecho el uso más escrupuloso posible del manual comunista que tenía más a mano- -el del Partido Comunista Chino- -y ha empezado a desempolvar la vieja dialéctica de Deng Xiaoping, que ponía el pragmatismo por encima de las formas y que permite autorizar el uso de ciertos mecanismos de la economía liberal para salvar lo que se pueda del sistema, empezando por los engranajes represivos, que son la garantía de la continuidad del monopolio político del partido sobre las legítimas demandas democráticas de los ciudadanos. Tratándose de un régimen tan monolítico como el cubano- -que no ha dado ninguna señal significativa de apertura en sus cerca de cincuenta años de existencia- -el discurso de Raúl Castro en Camaguey puede parecer una reforma trascendente. Eso es todo lo que puede decirse: se trata de pura apariencia. No hay nada nuevo que vaya a cambiar en el núcleo duro del sistema, ni se habla de introducir mecanismos democráticos o mayores libertades para sus ciudadanos. La única verdad de todo el discurso es el reconocimiento de que el régimen cubano no funciona, porque no sirve para responder a las aspiraciones y las necesidades básicas de sus ciudadanos, algo que sabía todo el mundo desde hace mucho tiempo, empezando por los sufridos cubanos. Los que no se dejan cegar por los sentimientos de complacencia hacia un régimen dictatorial también saben que el régimen cubano no puede funcionar mientras siga en manos de dirigentes insensatos que se empeñan en seguir nadando contra corriente, a pesar de todas las evidencias de que todo su esfuerzo conduce a un callejón sin salida. La fórmula china, a la que Raúl parece apuntar al introducir algunas reformas económicas que impidan que la sociedad cubana se hunda por efecto del fracaso de un sistema económico que se intenta inútilmente hacer funcionar desde 1959, sólo tiene un objetivo, que es mantener la esencia de la dictadura. Naturalmente- -y en eso ha seguido la misma afición que su hermano Fidel- -también se prepara Raúl Castro para culpar a Washington si este nuevo intento fracasa, como todos los demás. El presidente provisional cubano ha lanzado una señal hacia Estados Unidos al asegurar que no tiene nada de que hablar con el actual presidente estadounidense, como si eso fuera una amistosa tarjeta de presentación ante la próxima administración norteamericana. H