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ABC VIERNES 27- -7- -2007 40 69 César Antonio Molina Poeta, periodista, ministro de Cultura vo una gran autoridad en la vida pública y como intelectual se situó en el helenismo. Su pensamiento es de gran contemporaneidad y uno se asombra de su actualidad. Soy consciente de que estamos en la vieja sede del Circo Price TULIO DEMICHELI o quiere hablar de política hasta septiembre, así que subimos a la terraza del Ministerio para hacerle un retrato soleado. Cuando le señalamos una bolsa y le pedimos que se ponga la toga romana que le traemos, se defiende como gato panza arriba aunque no sea madrileño. No me hagáis esto implora y le perdonamos. -Algunos intelectuales le han precedido en el cargo, como Semprún, que venía de un campo de concentración, o Solé Turá, que cambió la Bandera Roja de Mao por la Bandera Blanca del PSUC... N -El Ministerio de Cultura fue un invento de De Gaulle, donde instaló a un intelectual de izquierda como Malraux. ¿Sirve hoy día para algo? -Pues yo vengo de trabajar toda la vida y de tratar de ayudar a que la cultura española tenga una presencia cada vez mayor en el mundo. El presidente del Gobierno me dijo, citando a Azaña, que la política era una de las más altas expresiones de la cultura. -Todos los niños sueñan con ser algo de mayores, toreros, astronautas... ¿Alguna vez soñó con ser ministro? ¿Qué le toca ser, ministro incendiario o ministro bombero para apagar los fuegos de su predecesora? -Toca ser ministro con imaginación. Un ministro que conoce el mundo al que representa y que se considera uno más de los representados. -No, yo siempre soñé con ser sólo un escritor. -Ya, el gran escapista... ¿Cuál es su héroe literario preferido? -Soy muy conciente de que aquí estaba el viejo Circo Price porque, además, a mí el circo me gusta mucho. Y he escrito sobre Houdini y sobre gente que aparecía y desaparecía... ¿Es consciente de que este edificio antes era... -Son muchos. Don Quijote, el primero, quizá porque representa la realidad y la imaginación, pero también, el saber, el afán de conocimiento, de progreso, de buscar siempre la parte buena del ser humano. -Más al Capitán Trueno porque siempre me ha gustado la ficción histórica. El Capitán Trueno me metía en un mundo remoto. Nunca he creído en Superman, sino en que todos los hombres somos iguales y tenemos la capacidad de ser mejores y de mejorar a la sociedad. -Eso parece deformación profesional viniendo del Instituto Cervantes... ¿Qué ha leído más, los cómics de Superman o las historias del Capitán Trueno? -Su jefe, el emperador Zapatero, es del Barça... ¿Usted no será del Madrid, verdad? -Mucho en la forma de trabajar. Trabajo escuchando al equipo que siempre he formado. Siempre estamos en alerta permanente, como los periodistas, que a diario se enfrentan con la realidad y con muchas páginas que hay que escribir y hacer bien. Mi experiencia, mucha y larga, como periodista, me ha valido para desarrollar mis actividades anteriores en el Círculo de Bellas Artes y en el Cervantes. Eso me hace no ser un extraño sino una persona pública. -Usted ha tenido grandes responsabilidades en el periodismo... ¿Qué tanto hay de periodista en el ministro? -Hace falta una institución que ayude a la creación artística, al pensamiento, a la literatura, pero no para dirigirlos, sino para animar a sus protagonistas; no para que te escuchen sino para escuchar y trabajar junto a ellos con los recursos y los resortes de los que disponemos para fomentar la creatividad. En nuestro país, que tiene una lengua universal, hay miles de personas que viven de la creación, alrededor de la cual ya existe una gran industrria. El Ministerio debe ser un foro donde se intercambien ideas para que todo ello florezca. -La época de Augusto fue la de los grandes poetas y escritores. Augusto es el emperador que, además de tomar las rien- ¿Su emperador predilecto? das de Roma en un momento muy complicado, coincidió con Ovidio, que es uno de mis poetas preferidos, y con Virgilio, el autor de la Eneida Augusto amparó un fortalecimiento muy grande de las artes. Roma necesitaba a la literatura para buscar sus raíces legendarias y reinventar su propia historia. Luego está Marco Aurelio, un gran filósofo por el que Ma- ría Zambrano sentía una gran admiración. Curiosamente, es un gran emperador que gobernó con acierto el Imperio aunque él era algo nihilista, tenía un ascendente senequista. Tu- -Yo soy poco futbolero; mis aficiones van por el cine, la música, la literatura, el teatro... pero, no siendo aficionado, todos los domingos me entero de cómo va el Depor. Sólo por enterarme... ¿Sabe? Mi niñez se desarrolló en torno a Luis Suárez, Veloso y Amancio, que tenían una gran trascendencia en una ciudad pequeña. El Deportivo de La Coruña es uno de los equipos más antiguos de España.