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30 INTERNACIONAL VIERNES 27 s 7 s 2007 ABC Rafael L. Bardají LA PARADOJA DE FINULAH ícese de la creciente colaboración entre las fuerzas de la FINUL e Hizbolah, el grupo terrorista creado en el Líbano por Irán allá por 1982, causante de la guerra del año pasado con Israel y para cuyo desarme se desplegó hace nueve meses un nuevo contingente bajo la ONU. Mientras que en Nueva York, en la sede de las Naciones Unidas, Londres y París redactan un borrador de resolución que condene el tráfico de armas a través de la frontera Siria hacia Hizbolah- -exigiendo que Damasco e Irán respeten el embargo internacional adoptado por la resolución 1701- las tropas sobre el terreno se acercan a Hizbolah tanto para pedirle información como garantías para su propia seguridad. La semana pasada se publicaba en el Líbano que patrullas españolas iban acompañadas de militantes armados de Hizbolah en funciones de escolta. Hasta la fecha nadie en el Ministerio de Defensa español ni en la ONU ha desmentido la noticia. No deja de ser paradójico que quienes tenían que ser desarmados pasen a ser los guardianes de los encargados de desarmarlos, pero es que la misión de la FINUL está llena de paradojas. Por ejemplo, sus integrantes pueden patrullar por el campo, caminos y carreteras, pero no en los pueblos y ciudades que es, precisamente, donde Hizbuláh esconde sus misiles y armas. La FINUL ha sufrido dos ataques en el último mes, el coche bomba donde murieron seis soldados del Ejército español, y una trampa bomba contra unos soldados de Fidji. Su vuelco hacia Hizbolah en busca de ayuda para esclarecer los hechos y para evitar que se repitan no sólo pone de relieve la falta de inteligencia y el desconocimiento del terreno donde se opera. También un grave error estratégico, venderse al enemigo. Más valdría que nuestros militares viajaran a Tel Aviv y aprendieran de quienes más saben de lo que se cuece en el Sur del Líbano. Depender de la buena voluntad de Hizbolah y de sus servicios significa, de hecho, renunciar a la misión para la que se ha ido. Y por la que, no lo olvidemos, se muere. D La actriz Jessica Biel en un fotograma de Home of the Brave que narra la historia de tres soldados tras prestar servicio militar en Irak ABC Irak, en versión Hollywood La industria del cine de Estados Unidos no espera a una eventual retirada, ni atiende a las peticiones de paciencia de la Casa Blanca, para plantear su visión crítica del conflicto iraquí con un maratón de nuevas películas a partir de septiembre PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. En lo referente a las guerras de Estados Unidos, Hollywood no ha sido nunca muy puntual. Desde la Segunda Guerra Mundial, la industria del cine ha tenido por costumbre demorarse una media de cinco años a partir del cese de hostilidades para llevar a la gran pantalla las tribulaciones de sus soldados. Pero dentro de un llamativo fenómeno de aceleración- -con implicaciones que van más allá de éxitos de taquilla para adentrarse en cuestiones de opinión pública, elecciones presidenciales y plazos de estrategia militar- -la fábrica de sueños prepara un maratón de nuevas películas sobre la pesadilla de Irak. Este ataque cinematográfico al uso de la fuerza en Irak por parte de la Administración Bush va a comenzar el próximo 14 de septiembre con el estreno de In the Valley of Elah un drama dirigido por Paul Haggis, que ganó en 2006 el Oscar a la mejor película por Crash La trama se centra en la historia real de un grupo de soldados que tras ser destinados en Irak asesinan a un compañero de 33 puñaladas y queman su cadáver. En el reparto de esta producción de Warner Independent Pictures figuran Tommy Lee Jones, Susan Sarandon y la preciosidad de Charlize Theron. Pero como destacaba ayer el New York Times, lo verdaderamente importante es que algunos en Hollywood quieren que los aficionados al cine decidan si el asesinato del soldado Richard Davis simboliza una guerra terriblemente equivocada. Lo que supone reconducir hasta el entretenimiento de masas toda una serie de contenidos hasta ahora más bien restringidos a documentales o provocaciones al estilo Michael Moore. La ofensiva crítica de Hollywood contra la guerra de Irak se centra también en los enormes sacrificios realizados por los miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y sus familias. En octubre se espera el estreno de Grace is Gone producida por la compañía Weinstein y dirigida por James Strouse. Ese melodrama detalla cómo John Cusack y sus dos hijas hacen frente a la muerte de su esposa y madre en acto de servicio. Mientras que Stop- Loss dirigida por Kiberly Peirce y que Paramount prevé lanzar en octubre, se centra en la historia de un veterano, interpretado por Ryan Phillippe, que se niega a otro destino en Irak. Scott Rudin, productor de Stop- Loss ha reconocido que su película deliberadamente va a ser estrenada en mitad de la campaña presidencial en Estados Unidos. Argumentando que si la inmediatez domina la comunicación de masas, porqué el Séptimo Arte va a resultar una excepción, a pesar de toda esa tradición de grandes películas estadounidenses sobre veteranos de guerra cuyos rodajes dejaron pasar respetuoso tiempo desde la rendición de Berlín o la caída de Saigon. En octubre, New Line Cinema estrenará Rendition en la que Reese Witherspoon busca desesperadamente a su esposo, nacido en Egipto y secuestrado por agentes secretos en búsqueda de terroristas. Para diciembre, Magnolia Pictures piensa lanzar Redacted dirigida por Brian De Palma y cuya trama gira en torno a un grupo de militares estadounidenses en persecución de una familia iraquí. Además de otros adicionales proyectos en desarrollo que garantizan una especie de gala de los Goya contra las decisiones de la Casa Blanca tras el 11- S. Paul Haggis, cuyas credenciales cinematográficas incluyen los guiones de Cartas desde Iwo Jima y Million Dollar Baby ha insistido en que su película no aspira a imponer su particular punto de vista contrario a la guerra de Irak, a su juicio uno de los momentos menos brillantes para la historia de Estados Unidos Haggis insiste en que su ambición creativa con In the Valley of Elah es fomentar un debate. Aunque para el profesor Robert Thompson, especialista en la cultura popular de la Universidad de Syracuse, Hollywood juega con bastante ventaja en todas estas producciones por su habilidad para contar historias mejor que Washington y el mínimo respaldo que la guerra de Irak y la Administración Bush tienen en la opinión publica de Estados Unidos. Debate y ventaja La cartelera en EE. UU. irrumpe en cuestiones de opinión pública, elecciones y plazos de estrategia militar