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6 OPINIÓN VIERNES 27 s 7 s 2007 ABC AD LIBITUM IGLESIA Y ÍDOLOS DE LA CUEVA DESCONFIANZA VIEJOS Y NUEVOS TÍOS GILITO dios del noroeste, ahí lo tienen ahora, en el octavo luESDE que sabemos que el monstruo del lago gar entre las grandes fortunas del mundo: todo un peNess- -como el Dios de Zaratustra- -ha muerriplo desde Busdongo de Arbas (León) hasta el paraíto, y teniendo en cuenta que no tenemos (por so de papel de Forbes. ahora) ningún Caudillo de España que capture atuPor cierto que la célebre revista me informa de nes de 200 kilos (como hacía aquel gallego y celebraba que ya hay, distribuidos a lo largo de nuestro sufrido unánime la prensa) los dos ingredientes imprescinplaneta, 946 billonarios es decir, personas que dibles de las modernas páginas veraniegas han pasacuentan con fortunas superiores a los 1.000 millones do a ser el sexo y el dinero, por ese orden. Fíjense, por de dólares. Y que cada año hay más y son más ejemplo, en la calenturienta sección 40 de ricos. Y, tranquilos, no es que me vaya a poner este diario correspondiente al pasado miércoen plan Abimael Guzmán (el de Sendero Lules: estoy seguro de que las fotos de doña Jenminoso ni a herir las exquisitas sensibilinifer López y de la espatarrada actriz Marie dades de mis (improbables) lectores, pero Baeumer que en ella se publicaron (y que eleayer, mientras almorzaba (esas cosas siemvaron la temperatura del papel hasta los 451 pre las da la tele a la hora de comer) se me volgrados Fahrenheit) adornan desde entonces vieron a atragantar los gnocchi mientras condiversos talleres de reparación de automóvitemplaba a un bebé de Darfour intentando les y cabinas de camiones de largo recorrido, MANUEL succionar algo de una teta vacía. Qué mundo, dos de los ámbitos en los que, tradicionalmenRODRÍGUEZ coño. te, más se aprecian esa clase de iconos. RIVERO Los ricos de hoy siguen siendo seres difeEn cuando al dinero, qué quieren que les direntes a nosotros, como le explicaba Hemingway a ga. En mi caso, y según decía Marx (Groucho, faltaScott Fitzgerald, cuyo personaje Jay Gatsby, por cierría más) lo único que he hecho en la vida es proseto, figura en octavo lugar en la lista de las más acauguir con obstinación mi camino desde la nada a la daladas criaturas de ficción, que también elabora más absoluta miseria. Mi principal intento de salirForbes. El cuarto en esa nómina- -el primero es Santa me de él fue cuando lo de la burbuja informática: ceClaus- -es el entrañable tío Gilito, que nació el mismo gado por una culposa ambición de matriz marioconaño que yo y fue creado (por el magnífico Carl Barks) diana, compré terras (en lugar de tierra urbanizasegún el molde de Ebenezer Scrooge, el supertacaño ble) y acabé comiéndomelas sin patatas (bueno, lo hide Canción de Navidad, de Dickens. Claro que el verzo Telefónica por mí) Pero ese no es el caso de mudadero modelo en el que se inspiró el dibujante fue el chos españolitos. Leo en ABC que este país nuestro magnate Andrew Carnegie (1835- 1919) un tiburón de cuenta con 157.800 ricos que poseen más de un millón los años gloriosos del capitalismo supersalvaje y desde dólares (activos financieros aparte) lo que no está regulado. De tío Gilito recuerdo su sótano repleto de nada mal, a pesar de la actual chuchurriez de la divimonedas de oro y billetes verdes sobre los que el viejo sa imperial. Y entre estos compatriotas existen basse lanzaba como un saltador desde el trampolín. Paul tantes capitanes de la industria y las finanzas. Getty solía decir que si uno podía contar el dinero Uno, por ejemplo, acaba de adquirir el 5 por ciento del que tenía es que no era verdaderamente rico. Eso es BBVA por la fruslería de 3.200 millones de euros, y lo que les pasa a los auténticos tíos Gilito. A los de aneso que empezó de carpintero. Y otro, que inició su cates y a los de ahora. rrera vendiendo batas de boatiné por los minifun- A Iglesia Católica y las compañías multinacionales, ex aequo, ocupan el último lugar de la tabla que, según un estudio de la Fundación BBVA, marca el nivel de confianza que las instituciones merecen a los ciudadanos españoles. Incluso podría tratarse de una redundancia porque católico no es otra cosa que universal y, al margen de cuestiones de fe, la Iglesia es una multinacional, la decana de todas ellas, con las características de personal, reglamento y operatividad que son comunes entre las verdaderamente grandes y duraderas. Tan escaso es el nivel de confianza que, aquí y ahora, inspira la Iglesia que M. MARTÍN está aún más bajo que el FERRAND del Gobierno de España. Supongo que una parte de tan sorprendente situación viene de lejos, de los siglos en que, con muy cortas interrupciones, el Estado y la Iglesia tendieron a ser una misma cosa y, con tan poca deseable promiscuidad intelectual, conformaron un mecanismo de poder en el que uno utilizó a la otra y ésta se sirvió de aquél. Así hasta llegar, bajo palio, al esperpento del nacionalcatolicismo que todavía, ya con treinta años de Constitución, colea, opera y está en el sustrato de muchos de los problemas básicos que nos afectan; desde el territorial, ya que los nacionalismos tienden a ser devotos, al educativo, en donde la inercia dificulta una praxis laica y los radicalismos tratan de impedir la natural influencia de la Iglesia frente a sus fieles. El hecho de que las Universidades, masificadas en profesorado y alumnos y distantes de la pretensión de excelencia que marcó su pasado, ocupen el primer puesto de esa lista de confianzas nos invita a considerar que aquí somos poco confiados y muy recelosos. La experiencia lo justifica, la Historia lo acredita y, escaldados, estamos dispuestos a huir hasta del agua fría; pero algo habrá hecho la Iglesia, en la dimensión local que se concreta en la Conferencia Episcopal Española, para que el tiempo no difumine el pasado y sigan vivos y pujantes las notas del anticlericalismo con el que nuestros abuelos, algunos, se separaban, ya que no de Cristo, de sus ministros terrenales. La visita al más pequeño pueblín español, como también ocurre en Francia e Italia, nos ofrece el espectáculo artístico y el síntoma social de que, salvo alguna excepción militar o nobiliaria, el más importante edificio del lugar, el más rico y sólido, el de máxima preeminencia, es siempre la iglesia del lugar. ¿Se trata de un testimonio de religiosidad pasada o es una reliquia del poder caducado? Por otra parte, el decaimiento de las bien formadas y sólidas órdenes religiosas en beneficio de las más ligeras congregaciones de fieles ha invertido una polaridad que acarrea, por lo que se ve, disposiciones sociales distintas, distanciamiento de lo que fue próximo y desconfianza ante lo que resultaba incuestionable. Doctores tiene la Iglesia que os lo sabrán explicar, pero sus grandes púlpitos mediáticos están ocupados en tareas más prosaicas y concretas. L D