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Jueves 26 de Julio de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.461. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Irene Lozano UN JUEVES DESPUÉS P El empresario y narcotraficante chino Zhenli Ye Gon y los doscientos cinco millones de dólares que le han sido requisados AP El chino de la montaña de dólares Un misterioso empresario chino- mexicano, Zhenli Ye Gon, ha sido detenido en EE. UU. implicado en un turbio caso de narcotráfico y corrupción que la Policía ha bautizado ya como el Chinogate POR EUGENIO RIVERA das al país por el Pacífico. Supuestamente la sustancia se iba a destinar a fabricar antigripales, pero una investigación por presunta corrupción que tiene en jaque a los servicios de aduanas condujo hacia un misterioso empresario chino, Zhenli Ye Gon. Poco se sabía hace cuatro meses de este hombre de 44 años, propietario de la empresa farmacéutica Unimed. Tras la incautación se había esfumado. El caso dio un vuelco el 2 de julio pasado, cuando se difundió una entrevista al chino- mexicano en la que éste acusó al Partido Acción Nacional (PAN) el del presidente Felipe Calderón, de haberle pedido que les guardara un dinero que supuestamente procedía de la campaña electoral de 2006. Comenzaba así el Chinogate un caso turbio, confuso y con alto riesgo político para Calderón. Su ministro de Trabajo, Javier Lozano Alarcón, fue señalado por Zhenli Ye Gon como quien indujo al chino a guardarle el dinero. Bajo amenazas ¡Cooperas, o cuello! el chino afirma que supuestos enviados del PAN le obligaron a guardar el dinero. El partido rechaza las acusaciones. El propio ministro Lozano lo niega todo y el fiscal general Eduardo Medina Mora tildó de fantasiosas las aseveraciones de Zhenli. Los abogados del chino, nacionalizado mexicano en 2003, citaron a la prensa en Washington el 18 de julio para dar a conocer que su cliente era víctima de una conspiración. No obstante, se presentaron sin un solo vídeo, foto o documento comprometedor. En México el caso está en boca de todos. El presidente Calderón se refiere a él como un cuento chino resultado de una estrategia desesperada de Zhenli para recuperar el dinero que le fue incautado. El pasado lunes el empresario chinomexicano fue arrestado por la Agencia Antidrogas de EE. UU. en Wheaton, Maryland, cerca de Washington. El destino del rey de la metanfetamina es incierto, pues podría ser juzgado en EE. UU. o extraditado a México para afrontar cargos de narcotráfico, posesión de armas, manejo de recursos de procedencia ilícita y contrabando. E n marzo pasado la Policía mexicana no daba crédito a la mayor incautación de dinero en efectivo realizada en el mundo. Más de 205 millones de dólares habían sido hallados en armarios, tras falsos muros y en dobles fondos de una mansión localizada en un lujoso barrio de Ciudad de México. Tirando del hilo el caso se desenredó. En diciembre de 2006 la Policía antinarcóticos de México había encontrado 19 toneladas de pseudoefedrina llega- odría resultar ofensivo para los Príncipes haber sido caricaturizados en una postura coital que practican miles de españoles los sábados. Lo encuentro extraño, pero admito que podría ocurrir. La ofensa es un sentimiento subjetivo y cada cual lo siente a su manera. Lo que procede en un caso así es comunicar al dibujante el disgusto causado y que éste se disculpe, no por haberla publicado, sino por haber ofendido. Apretón de manos, y a otra cosa. El problema surge cuando se ponen los medios humanos y materiales del Estado- -desde el Fiscal general hasta la policía pasando por los jueces- -para impedir la difusión de esa publicación, porque con ello se está dando rango de objetividad al sentimiento subjetivo de la ofensa. Y presumiendo ese consenso, se cree que hay que proteger a los ofendidos del agravio; y a la comunidad, del viñetista. Considero más injurioso para la Corona que, en su nombre, se haya tomado una decisión tan grave como secuestrar una publicación: una suspensión temporal de las libertades, no conviene olvidarlo. Ante esto no cabe perderse en disquisiciones sobre el mal gusto del dibujante. A los que pensamos que el humor bufonesco de El jueves carece, en general, de la imprescindible sutileza, nos basta con no leerla. Pero su zafiedad no habría inquietado a nadie de no haber mediado la portada de marras, una clara señal de que no es el talento del dibujante lo que se está ventilando. Lo que está en discusión son los límites de la libertad de expresión. Existen, desde luego, aunque no sean expresables mediante una fórmula matemática. Por eso, porque son interpretables, han de dirimirse en los tribunales, no mediante un proceso sumario celebrado en los quioscos.