Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 OPINIÓN JUEVES 26 s 7 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro NO TAN FELIZ SECUESTRO EN LIBIA CON FINAL L ESPECULACIONES INTERESADAS A información publicada ayer en determinados medios de comunicación sobre la probable condena a los principales encausados por los atentados del 11- M no responde tanto a un conocimiento del contenido de la futura sentencia, cuanto a una interpretación, no exenta de intenciones, acerca del significado procesal que tienen ciertos trámites, ya concluidos y notorios, del proceso de deliberación previo a la resolución judicial. En todo caso, es un indicio importante que el tribunal presidido por el magistrado Javier Gómez Bermúdez haya finalizado una primera fase de deliberaciones, centrada precisamente en la situación de los acusados que están en prisión provisional, sin haber decretado la puesta en libertad de ninguno de ellos. Es usual que un tribunal, cuando considere que los acusados van a ser absueltos o, en todo caso, condenados a penas que no superarán el doble del tiempo que lleven en prisión preventiva, anticipe su excarcelación a la publicación de la sentencia, dado que la medida cautelar de privación de libertad habría perdido su función. La libertad individual es un bien preeminente a cualquier consideración reglamentista del proceso penal. Cuestión distinta es que una vez que la sentencia de condena sea firme, es decir, que haya sido confirmada por tribunales superiores o, simplemente, no recurrida, el condenado deba reingresar en prisión para cumplir el resto de la pena pendiente. No obstante, el carácter claramente inducido de estas informaciones podría responder a una táctica para condicionar la libertad de criterio del tribunal, lo que está fuera de lugar en un Estado de Derecho basado en la independencia de los jueces y magistrados. Tal presión es rechazable, aun cuando, en este caso, la probabilidad de las condenas, deducida a partir del mantenimiento de las prisiones provisionales, confirmaría el respaldo editorial de ABC a los resultados de la investigación sumarial y, sobre todo, al conjunto de pruebas practicadas ante el tribunal durante las sesiones del juicio oral. Los testimonios de acusados, testigos y funcionarios policiales, los informes periciales y los documen- L tos de todo tipo aportados a la causa, refrendaron las líneas fundamentales de las acusaciones. Este periódico, en ejercicio de su libertad de información, ha valorado siempre que el atentado fue planificado, organizado y cometido exclusivamente por un grupo islamista, con la cooperación de una trama de delincuentes comunes dedicados al tráfico de explosivos; que los islamistas querían importar la yihad a España desde 2001 y que se inspiraron en las amenazas de Al Qaida contra nuestro país con motivo de la intervención aliada en Irak, aunque luego utilizaron la coartada de Afganistán; y, finalmente, que los atentados tuvieron como finalidad propiciar la derrota del Partido Popular en las elecciones generales de 2004, a sabiendas de que el PSOE, una vez en el poder, retiraría las tropas españolas desplegadas en el país árabe. El tribunal deberá perfilar todavía los delitos que atribuye a cada acusado, su participación en los mismos y las condenas que merezca. Las acusaciones pidieron condenas por delitos comunes de asociación ilícita, tráfico de explosivos y tráfico de drogas; por delitos de integración y colaboración en banda terrorista; y por el delito de atentado terrorista, es decir, por la concreta ejecución de los atentados del 11- M. La casi certeza de que va a haber condenas superiores a siete años de prisión no despeja la cuestión principal de esta causa, que es la responsabilidad directa, en todas sus formas, de la masacre terrorista, porque sobre esta autoría, y aunque a nuestro juicio existen pruebas de cargo suficientes para atribuirla a algunos de los procesados, no caben especulaciones anticipadas ni interpretaciones aproximadas, sino sólo el conocimiento exacto de la sentencia. En definitiva, el mantenimiento de las prisiones provisionales es un dato objetivo que, por lo pronto, deja sin fundamento las descalificaciones insidiosas contra las pruebas presentadas por las acusaciones y contra la labor del tribunal. Sin embargo, tampoco justifica una campaña de presión sobre los magistrados, quienes aún tienen mucha tarea por delante y deben ejecutarla con absoluta independencia. PROMESAS SIN CONTENIDO STÁ claro que Rodríguez Zapatero es especialista en promesas de cara a la galería. Los ya famosos 2.500 euros por hijo, anunciados a bombo y platillo en el Congreso de los Diputados, no acaban de articularse de forma convincente para los ciudadanos, como ABC puso de relieve desde el primer momento. Tras una comparecencia llena de generalidades a cargo de Jesús Caldera, los grupos parlamentarios plantearon serias dudas sobre la futura ley que debe regular la materia, y todos sin excepción rechazaron la pretensión de dar efecto retroactivo a la medida desde el día del anuncio presidencial. Lo mismo ocurre en la política de vivienda. Cambian las responsables del Ministerio, pero el departamento sigue funcionando a golpe de ocurrencia. La titular anterior, María Antonia Trujillo, batió todas las marcas al ocupar durante tres años seguidos el último lugar en las encuestas de valoración. Ha dejado muy poca huella, salvo aquella singular aportación de las soluciones habitacionales una agencia pública ineficaz y una ley del Suelo que se limita a recoger los restos del naufragio de las competencias del Estado. Porque el problema principal deriva, en efecto, del error de Zapatero al crear un Ministerio cuyas funciones están transferidas a las comunidades autónomas y que, por tanto, no tiene nada que hacer, salvo lanzar al aire algunas ideas peregrinas. Carme Chacón, la nueva ministra, empezó también por el camino de la retóri- E ca al asegurar en su toma de posición que la falta de vivienda no debe ser obstáculo para ningún proyecto vital. No es ésa precisamente la opinión de muchos millones de jóvenes, de padres de familias y de consumidores que pagan a precio de oro la cuantía mensual de su hipoteca. Ahora, el presidente promete que va a facilitar viviendas de alquiler a los jóvenes con el objetivo de contribuir a su emancipación Palabras huecas, porque no dijo nada sobre cuándo, cómo y con qué financiación cuenta para poner en marcha una promesa enmarcada- -una vez más- -en la interminable campaña electoral que el PSOE ha emprendido hace ya algún tiempo. Carme Chacón ha sido incapaz de desvelar las medidas concretas que piensa impulsar el Ejecutivo, limitándose a rogar- -ante un sorprendido auditorio- -que los promotores urbanísticos colaboren en el proyecto y hagan posible que los jóvenes accedan a una vivienda. Frases vacías que reflejan una vez más que ese Ministerio resulta superfluo, y lo mejor que podría hacer el Estado es colaborar con las comunidades autónomas en busca de soluciones eficaces, dando por supuesto que no existen fórmulas mágicas. Zapatero se supera a sí mismo asegurando que piensa hacer muchas cosas en el futuro, pero los ciudadanos rechazan las promesas sin contenido que no cuentan con el consenso social y político y que carecen de medios concretos de financiación. AS enfermeras búlgaras y el médico palestino encarcelados en Libia han resistido un calvario inhumano, lo que explica que su liberación haya sido recibida con la mayor de las satisfacciones. Después de tantos años en prisión, aislados, sometidos a torturas, con la amenaza de una ejecución inminente, sus familias han tenido que sentir un alivio indescriptible. Por otro lado, el final de este episodio desbloquea una situación embarazosa en las relaciones entre el régimen libio y Occidente. Por tan gozoso acontecimiento, lo que haya pasado en estos meses últimos ha sido aceptado a beneficio de inventario, y cada cual ha vuelto a Europa con una parte de los rendimientos: las enfermeras, con su libertad recobrada; la Unión Europea, con la impresión de que las cosas se han resuelto con la fórmula mágica de sentir que se ha producido solamente porque Bulgaria ya es un miembro de pleno derecho y, por su parte, Cecilia, la esposa del presidente francés, Nicolás Sarkozy, se ha visto ataviada por fin con los laureles del éxito público. Pero la verdad es bien distinta. Cuando Libia hablaba de juicios, investigaciones, condenas, defensas, recursos de casación, estaba mintiendo. Esas enfermeras y ese médico fueron sencillamente rehenes del estrambótico presidente libio. La acusación no tenía ni pies ni cabeza, y el caso real de la muerte de los niños era tan grave que de no haber encontrado cabezas de turco tan apropiadas, habría causado una muy justificada reacción de sus familiares y de sus tribus, que habría amenazado hasta la estabilidad del régimen. En cuanto a Europa, la misma que se niega acertadamente a dirigirle la palabra a Hamás porque no renuncia a la violencia, la que se opone a la negociación en caso de secuestros y toma de rehenes, en esta ocasión ha negociado y ha pagado, aunque haya utilizado laberínticas fórmulas y mecanismos de camuflaje para que no se pueda decir que los billetes han pasado de una mano a otra directamente. Gadafi ha aprovechado la situación y se ha vengado a su manera de la humillación a la que fue sometido cuando la justicia internacional le obligó a reconocer que dos de sus agentes habían provocado el atentado contra el vuelo de Pan- Am que se estrelló en Lockerbie en 1988, y que le llevó a pagar las indemnizaciones a los herederos de los 259 muertos que causó el crimen. Se ha aprovechado de que Europa necesita seguir ampliando su cartera de proveedores de petróleo y gas y de que la normalización con el régimen libio se hace en la actualidad vital para la industria de la UE. Y aunque Gadafi no es ya el personaje influyente que fue en el mundo árabe, rebajar presión siempre es mejor que aumentarla. ¿Había otra salida? No es fácil decirlo. Pero lo que no es honesto es ocultar la verdad. porque el final de esta turbia historia tiene poco de cuento de hadas.