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36 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 25 s 7 s 2007 ABC El talibán que se burló de Guantánamo Abdulah Mehsud se suicidó cuando se vio acorralado por el Ejército paquistaní. Pasó veinticinco meses en la base de EE. UU. en Cuba y su liberación fue muy criticada POR MIKEL AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL ISLAMABAD. Abdulah Mehsud predicó con el ejemplo y al igual que hacen los suicidas que ha enviado en los últimos años a hacer la yihad por todo Pakistán y Afganistán, decidió inmolarse antes de caer preso. Pese a sus treinta y dos años, era uno de los grandes comandantes talibanes en activo y su muerte supone el primer gran éxito de la campaña militar lanzada por el presidente Musharraf para acabar con el extremismo islamista. Murió en el interior de una casa de Zhob. Le teníamos localizado así que le rodeamos y pedimos que se rindiera. Comenzaron a dispararnos y después de media hora de intercambio de disparos escuchamos la explosión informó el portavoz del Ministerio de Interior, Javed Iqmal Cheema. Pakistán se detuvo durante unos minutos al escuchar la noticia y el rostro de Abdulah Mehsud empezó a salir en todas las cadenas de televisión. Era cierto, después de casi dos semanas de combates y de doscientas bajas, el Ejército había logrado acabar con uno de los líderes más importantes. Zhob se encuentra en el límite entre Beluchistán y Waziristán, uno de los siete distritos de las áreas tribales de donde era natural Abdulah, cuyo nombre original era Noor Alam. Pastún y miembro de la tribu de Mehsud, se unió al movimiento talibán a mediados de los noventa tras cursar estudios un colegio público de Peshawar. Participó en la toma de Kabul por parte de los talibanes en 1996 y pocos días antes de entrar a la capital perdió una pierna tras la explosión de una mina. Mutilado, al igual que otros grandes líderes como el mulah Dadulá, participó en las instituciones del periodo talibán y cuando llegó la hora de defender el régimen, le tocó luchar en el frente norte contra a los hombres del señor de la guerra Abdul Rashid Dostum, quien le derrotó en 2001 y le entregó a las fuerzas americanas. Abdulah Mehsud pasó veinticinco meses en la base de Guantánamo. Cumplido este tiempo fue puesto en libertad. Esta controvertida medida fue muy criticada en Pakistán, donde ayer recordaban que otros seis talibanes llegaron de la misma forma y siguen en activo. A su llegada a Pakistán ofreció entrevistas a medios como la BBC en las que dejó claro su idea no era luchar contra el Ejército paquistaní, pero al ir de la mano de Estados Unidos, no tengo otro remedio que declarar la yihad a Musharraf Sobre su puesta en libertad, Abdulah Mehsud aseguró que durante más de dos años hizo creer a sus captores que se trataba de un simple joven del interior de Afganistán Los medios locales más críticos con la alianza entre Musharraf y Bush mantienen, sin embargo, que su puesta en libertad formaba parte de un pacto entre la CIA y los talibanes para evitar nuevos ataques en suelo estadounidense. Joven, mutilado, con el pelo largo a lo Che Guevara, con experiencia en la guerra afgana y en la base de Guantánamo, el mito de Abdulah fue creciendo y se había convertido en una especie de héroe muy popular entre los jóvenes extremistas islámicos. Pacto CIA- talibanes Abdulah Mehsud, con dos guardaespaldas, en una foto de octubre, cerca de la frontera afgana En 2004 regresó a Pakistán por la puerta grande y a los pocos meses ordenó el secuestro de dos ingenieros chinos, uno de los cuales murió en la operación de rescate. Desde entonces ha sido una pesadilla para el Gobierno de Islamabad. La última acción conocida de sus hombres fue el intento de asesinato del ministro de Interior, Aftab Ahmed Khan Sherpao, el pasado abril. El último mes ha sido muy complicado para el presidente Musharraf. A la crisis abierta por la suspensión del presidente del Tribunal Superior, se le sumó el motín de la Mezquita Roja, donde hubo al menos cien muertos tras la operación del Ejército, que ha provocado una oleada de atentados. Estados Unidos ha presionado para que se endurezca la persecución de los extremistas que, según su servicio de inteligencia, se es- AP Participó en la toma de Kabul por los islamistas donde perdió una pierna por la explosión de una mina conden en las áreas tribales paquistaníes y desde allí lanzan ataques contra sus fuerzas en Afganistán. Musharraf, con la crisis de los jueces y abogados ya superada, se ha podido centrar por fin en el problema de la seguridad y ha obtenido su primera victoria. Abdulah Mehsud era uno de los primeros de la lista de las fuerzas de seguridad. Según la mayoría de analistas locales, otros líderes talibanes van a correr la misma suerte en los próximos días porque en esta guerra, después del ejemplo de personas como Mehsud, no habrá más detenciones. Líder carismático Fría acogida y escasos resultados en la visita de Blair a israelíes y palestinos HUGO MEDINA SERVICIO ESPECIAL JERUSALÉN. La desproporcionada expectación que ha despertado en Occidente la primera gira de Tony Blair por Oriente Próximo no guarda relación con las posibilidades que tiene el enviado especial del Cuarteto de obtener resultados satisfactorios, y además choca con la fría recepción que ha recibido en Israel. Es cierto que en boca de algunos dirigentes hebreos se oyeron ayer palabras dulces, pero no es menos cierto que los israelíes ven en Blair a un personaje entrometido que ahora le ha dado por meter las narices en asuntos que no le incumben. Muchos otros han hecho lo mismo y han salido espantados y con el rabo entre las piernas, y nada indica que Blair vaya a ser una excepción. Sus reuniones con Ehud Olmert y Mahmud Abbás carecieron de sustancia. El diario Yediot Ahronot no comenta la visita de Blair hasta la página siete, donde le dedica cinco miserables párrafos en la parte baja. El profético título de la crónica es desalentador: Quiere ser Clinton y va a fracasar La información se abre con el siguiente párrafo: Tony Blair ha venido a Israel y a la región para ver por dónde empieza a reparar las ruinas que han causado las políticas americana y británica, y quizás a cambiar un poquito la herencia que ha dejado después de diez años como presidente del Gobierno británico El Cuarteto, por orden de Estados Unidos, y éstos por orden de Israel, ha instruido a Blair para que no se meta en camisa de once varas, y le ha prohibido explícitamente abordar cuestiones básicas como los refugiados palestinos, Jerusalén o las fronteras. Es decir no puede hacer nada que no sea sonreír ante la cámara.