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30 INTERNACIONAL www. abc. es internacional torturados durante su detención. Son acusados también de conspirar contra el Estado libio, de adulterio, de venta ilícita de divisas, y de consumo y comercio de licores. Mayo de 2004. Los seis acusados son condenados a muerte por fusilamiento. Las sentencias son dictadas en contraposición al peritaje realizado por un equipo de expertos internacionales, que asegura que la epidemia del sida ya existía en el hospital de Bengasi antes de llegar a trabajar allí los imputados. Diciembre de 2005. El Tribunal Supremo de Casación de Libia revoca las condenas y ordena la revisión del juicio por considerar que hubo fallos en el procedimiento. Mayo de 2006. Se inicia el nuevo juicio que termina el 19 de diciembre con una nueva condena a muerte de los acusados. 11 de julio. El Tribunal Supremo libio confirma las condenas como última instancia judicial. 16 de julio 2007. El Consejo Superior de Justicia de Libia, que tiene facultades para revisar sentencias judiciales, se reúne en Trípoli pero aplaza una decisión. 17 de julio 2007. El Consejo revoca las penas capitales y las convierte MIÉRCOLES 25- -7- -2007 ABC OCHO AÑOS DE PENURIAS Febrero de 1999. Diecinueve enfermeras búlgaras son detenidas en Libia por el contagio deliberado de unos 400 menores con el virus del sida en el hospital infantil de Bengasi. Cinco de ellas, y un médico de origen palestino son acusados ante la Justicia como responsables. Febrero de 2000. Comienza el juicio contra los seis acusados, que aseguran haber sido en cadenas perpetuas después de que las familias de los niños renunciaran a la pena de muerte tras haber recibido cada una de ellas una indemnización de un millón de dólares. 24 de julio 2007. Tras la mediación personal del presidente francés, Nicolas Sarkozy y su esposa Cecilia, Libia accede a trasladar a los seis acusados a Bulgaria. La UE y Cecilia Sarkozy logran la liberación de las enfermeras búlgaras presas en Libia Persiste la incógnita sobre las posibles concesiones políticas y económicas en torno a la solución del caso RAFAEL ALVARADO CORRESPONSAL SOFÍA. Poco antes de las nueve de la mañana- -hora española- -volvían a Sofía las cinco enfermeras y el médico palestino condenados injustamente en Libia a pena de muerte, sentencia que posteriormente les fue conmutada por la de cadena perpetua. Llegaron a bordo del avión presidencial francés en el que estuvieron acompañadas por la esposa del jefe de Estado galo, Cecilia Sarkozy, y la comisaria europea de Asuntos Exteriores, Benita FerreroWaldner. Los familiares de Cristiana, Nasya, Valentina, Valya y Snezhana se habían desplazado al aeropuerto de madrugada, ansiosos de poder recibir a sus seres queridos, aunque aún no podían creer la veracidad de la noticia. Fue el ministro de Exteriores búlgaro, Ivailo Kalfin, quien acudió a la escalerilla del avión para saludarlas aunque, en contra de cualquier medida de seguridad y rompiendo el protocolo, sus familiares no pudieron ser contenidos y se lanzaron a la pista para abrazarlas. En el salón VIP del aeropuerto se hallaban las máximas autoridades búlgaras, muchos políticos y diputados. En un acto sin precedentes, Kalfin daba a conocer en el propio aeropuerto la noticia de que el presidente búlgaro, Gueorgui Parvanov, había firmado, poco antes, el decreto en virtud del cual indultaba a los injustamente condenados, entre ellos al doctor Ashraf, palestino nacionalizado búlgaro, Una de las enfermeras búlgaras, Valentina Manolova, con un ramo de flores y rodeada de familiares, saluda en el aeropuerto de Sofía lo que permitía que los seis fueran realmente personas libres al pisar suelo búlgaro. La absurda acusación de que los condenados habían contagiado con el virus del sida a más de 400 niños en un hospital de Bengasi fue refutada por muchos científicos citados como testigos por la defensa. El embajador español en Libia, Joaquín Pérez Villanueva, declaraba ayer a ABC que en Europa en general y España en particular, siempre hemos sido muy críticos con la forma en que los tribunales libios han estimado los argumentos presentados por la defensa ya que el propio Luc Montaigner, descubridor del virus del sida, había señalado que la epidemia se desencadenó antes de la llegada de las enfermeras a Libia y se debía a la falta de higiene en el hospital. El feliz desenlace de este drama pudo ser posible tras las arduas negociaciones que en los últimos dos días mantuvo en Trípoli la comisaria de Exteriores, a la que acompañaba la esposa del presidente francés, Este es un momento magnífico para la UE y para Bulgaria comentaba Ferrero- Waldner AFP Indulto del presidente en el aeropuerto. La comisaria anunció que Bruselas, dentro del paquete de ayudas a Libia para la lucha contra el sida, abrirá un fondo para reponer el dinero que las autoridades del país tuvieron que abonar en indemnizaciones a las familias de los niños infectados. Sin embargo, se mantiene el hermetismo sobre las posibles concesiones políticas y econó-