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ABC MIÉRCOLES 25- -7- -2007 El gran apagón de Barcelona s Persiste el caos ESPAÑA 15 Artur Mas señala que el desconcierto por lo ocurrido tiene nombre y apellidos: José Montilla y Joan Clos primer día con una declaración institucional en la que anunció que el Ayuntamiento exigirá indemnizaciones patrimoniales y aseguró que la institución estará al lado de la gente para pedir indemnizaciones Hereu anunció la apertura de un expediente informativo, que se suma al de la Generalitat, y se reservó el derecho del Consistorio a llevar ante los tribunales a las compañías. La reacción del alcalde no satisfizo ni a CiU ni al PP, que acusaron al Consistorio de falta de firmeza. El presidente del PP en el Ayuntamiento, Alberto Fernández, denunció que Barcelona paga la factura del ecologismo de Mayol y coincidió con Xavier Trias (CiU) en exigir al Consistorio que se ponga al lado de los afectados y gestione sus demandas. Trias reclamó la asunción de responsabilidades políticas y advirtió de que en Barcelona pasan demasiadas cosas porque hay un problema de absolu- ta incompetencia En este contexto, insistió junto al resto de la dirección de CiU en que los socialistas son los titulares de todas las administraciones implicadas, y exigió que dejen de taparse las vergüenzas y asuman las responsabilidades políticas derivadas del accidente. El caos provocado por el apagón tiene nombres y apellidos aseguró Artur Mas, quien señaló a Montilla, Clos, y el consejero de Economía, Antoni Castells, como responsables políticos de la situación. El primer paso para esa asunción de responsabilidades reclamada desde la oposición lo darán tanto Clos como los consejeros de Economía e Interior de la Generalitat, Antoni Castells (PSC) y Joan Saura (ICV) respectivamente, compareciendo ante el Congreso y el Parlamento autonómico. Desde la oposición se ironizaba ayer con el efecto bumerán que enlaza a los supuestos responsables políticos: Montilla, hoy presidente de la Generalitat, fue ministro de Industria; su sustituto, Clos, fue alcalde de Barcelona. Todo queda, pues, en casa. Rebelión en las calles En algunos puntos de la ciudad se vivió ayer el segundo día consecutivo sin electricidad. En estas zonas, más afectadas por la avería, la indignación entre los vecinos era creciente y las protestas desembocaron por la noche en cortes de tráfico ROGER JORRO BARCELONA. Sigo sin luz. No nos hemos podido duchar, no podemos cocinar y la insulina de mi hija, que es diabética, se está estropeando se quejaba ayer Ester Oñoro, vecina de la calle Navas de Tolosa, mientras colgaba pasquines emplazando a una nueva protesta. Que venga quien quiera, yo voy a estar advertía. Los carteles tenían un diáfano lema: Fecsa. Queremos luz. A las 22 horas cacerolada El enfado, que anteanoche ya sacó a cientos de ciudadanos a las calles, ayer se convirtió en rebelión en las calles de Barcelona. Los vecinos llegaron a cortar el tráfico en el paseo de Maragall y también protestaron ruidosamente en otros puntos de los barrios afectados, como la Meridiana o la Ronda Guinardó. En la zona cero del apagón, el día había despertado perezoso. La normalidad parecía abrirse paso en la zona, aunque era un espejismo reservado al observador distraído. El primer síntoma de que algo no funcionaba bien era la gran presencia de bomberos y policía, que seguían trabajando en el transformador calcinado del número 63 del paseo Maragall. do una serenidad que dilataba su regreso. Otros usaban generadores caseros. Todo valía. Llevo 13 años aquí y esto no había pasado nunca manifestaba apesadumbrada Carmen Cartañá. Su farmacia, aunque abierta al público, permanecía a oscuras. Hemos trasladado los medicamentos más sensibles a las neveras de nuestras casas. Apuntamos las ventas como se hacía antes, en una libreta informaba. No hay todavía recuentos de pérdidas en este establecimiento, casi en ninguno, pero las voz apagada de los vendedores cuando se les preguntab presagia lo peor. Mientras, los semáforos seguían apagados en algunos cruces del paseo. Automovilistas y viandantes rescataban las reglas del librillo de conducción para determinar quién cedía el paso a quién. Y los corrillos. Vecinos que, entre compra y compra, se agrupaban y recordaban a todo aquel que los quisiera oír que en sus casas seguían alumbrados con candelas. Que en sus neveras los alimentos se descomponían. Que llevaban más de 26 horas sin luz, Y que nadie les había informado. Generadores caseros ABC. es Vea en vídeo el apagón de Barcelona en abc. es españa Saltaba a la vista también el gran número de grupos electrógenos. Prácticamente uno en cada esquina, grandes como tanques. Rebosaban de cables y emitían un intenso zumbido. El tejido comercial, a medio gas, se dividía entre aquellos negocios abiertos y los que permanecían a la espera, con sus tenderos en el interior, esperan-