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ABC MIÉRCOLES 25 s 7 s 2007 Escándalo en los servicios de inteligencia ESPAÑA 13 Putin, o el resurgimiento del KGB POR RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. El periodo comprendido entre diciembre de 2001 y febrero de 2004, cuando el ex agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) Roberto Flórez García habría estado pasando información clasificada a Moscú, fue una época de profundas transformaciones en el seno de los servicios secretos rusos. Vladimir Putin, antiguo agente del KGB, llevaba en el Kremlin desde marzo del año 2000, aunque ya manejaba el poder desde agosto de 1999. Con Putin se reactivaron muchos mecanismos de la Guerra Fría entre ellos el reforzamiento de los servicios de inteligencia. Y ello hasta el punto de que los viejos compañeros del presidente ruso en el KGB ocupan hoy puestos claves en el Gobierno ruso y en los consejos de administración de las principales empresas del país. El KGB soviético (Comité Estatal de Seguridad) dejó de existir junto con la URSS, en diciembre de 1991. Surgieron entonces el Servicio Exterior de Inteligencia (SVR) continúa en la actualidad, y la Agencia Federal de Seguridad (AFS) Todos los intentos del entonces presidente Boris Yeltsin de convertir las nuevas estructuras en órganos al servicio de una nueva Rusia democrática fueron vanos. De esta forma, en 1992, la AFS se convirtió en el Ministerio de Seguridad y, al año siguiente pasó a ser el Servicio Federal de Contraespionaje (FSK) Yeltsin declaró entonces que el desmantelamiento de lo que había quedado del KGB era necesario por tratarse de una organización desfasada e imposible de reformar, que inhibe las necesarias transformaciones políticas y económicas El FSK fue rebautizado en abril de 1995 con su nombre actual: FSB (Servicio Federal de Seguridad) Los detractores de Yeltsin, especialmente los ultranacionalistas y los llamados silovikí (la cúpula del Ejército, los servicios secretos y el Ministerio del Interior) achacaban el debilitamiento de Rusia precisamente a los descabellados cambios habidos en los servicios de inteligencia. Bajo las presiones de aquellos sectores de la vieja guardia partidarios de recuperar por la fuerza la independizada Chechenia, fue nombrado al frente del FSB, en julio de 1998, Vladimir Putin. Fue entonces cuando se dio el primer gran impulso hacia la recuperación de la antigua estructura y funciones del KGB, sobre todo en lo referente a su labor de control social. Un año después, en agosto de 1999, Putin sería nombrado primer ministro y el FSB pasaría a manos de su actual titular, Nikolái Pátrushev, quien proclamó la necesidad de poner freno a la agresividad de los servicios secretos extranjeros y de intensificar la lucha contra quienes desde el exterior alimentan el terrorismo checheno Muchos achacan la brutal cadena de atentados que asolaron Rusia durante el otoño de 1999 al FSB, entre ellos el ex agente ruso asesinado en Londres en 2006, Alexánder Litvinenko. Con la llegada de Putin al Kremlin, el FSB, el SVR y el GRU (la inteligencia militar) alcanzaron un poder omnímodo. Sus respectivos presupuestos se triplicaron con respecto a la época de Yeltsin y aumentó notablemente el número de espías destacados en países de la OTAN. Putin culminó su reforma de los servicios secretos rusos hace tres años para hacer de ellos un instrumento digno de una superpotencia Vladimir Putin Descabellados cambios