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ABC MIÉRCOLES 25- -7- -2007 Todos los grupos critican el electoralismo del Gobierno por la paga de los 2.500 euros Jesús Caldera, ministro de Trabajo y Asuntos Sociales 11 evitar alertar al espía traidor, sino también al servicio de inteligencia al que vendía la información. Le pagaban bien en dólares y esa fue la motivación precisó. A las ocho y media del pasado lunes, Roberto Flórez García fue detenido en Tenerife. Sus dos casas fueron registradas y en ellas la Policía halló importantes informes relacionados con la actividad que entre 2001 y 2004 realizó. Se le atribuye un delito de revelación de información clasificada tipificado en el artículo 584 del Código Penal, que prevé penas de hasta 12 años. Saiz agregó que el Servicio Secreto receptor de los datos de Flórez, de 42 años, se iba a enterar de los hechos por la rueda de prensa, ya que desde el CNI no se ha dado ninguna comunicación Admitió que este episodio repercutirá en el método de relación con este servicio. Espero que las áreas más delicadas no sufran merma Pese a lo ocurrido, definió al traidor como un individuo aparentemente normal que hacía su trabajo con brillantez Estuvo en el CNI hasta 2004, año en que pidió la baja voluntaria, que le fue reconocida el pasado febrero. Antes fue suboficial de la Guardia Civil. Durante los doce años que estuvo en el CNI, tuvo varios destinos tanto en el mismo Centro como en el Exterior. Saiz precisó que nunca jamás tuvo relación con la sección de terrorismo internacional. Admitió que una de sus principales preocupaciones fue que Flórez tuviera colaboradores en el Centro. No fue así porque suspendió su relación el día que se dio de baja y desde entonces dejó de tener información Saiz justificó su comparecencia en la transcendencia del caso y para evitar especulaciones Rusia no quiere hablar de su relación con Flórez RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. En Moscú nadie quiso dar explicaciones sobre la relación de los servicios secretos rusos con el que fue agente del CNI, Roberto Flórez. La agencia Interfax reproducía las palabras de un portavoz del Servicio Exterior de Inteligencia (SVR) señalando que de acuerdo con el uso habitual en la práctica internacional, nos abstenemos de comentar informaciones de tal naturaleza El Servicio Federal de Seguridad también aseguraba no poder facilitar ninguna información al respecto El GRU, la inteligencia militar, era inaccesible a la prensa. Un funcionario del departamento de comunicación de la Embajada de Rusia en Madrid negó cualquier vinculación entre Flórez y la legación diplomática, lo que no quiere decir que no haya podido haberla con los servicios secretos rusos. El portavoz diplomático calificó de puramente mediática la información. Quienes también guardaban silencio eran las autoridades gubernamentales. Ni siquiera los diputados del Parlamento ruso hicieron comentario alguno. Mientras tanto, los medios de comunicación rusos especulaban con la noticia augurando posibles perjuicios para las relaciones entre Madrid y Moscú y también para la seguridad, no sólo de España, sino también de otros países pertenecientes a la OTAN. El espía conocido El agente ahora detenido fue acusado en 2000 de utilizar su destino en la embajada de España en Lima para espiar al partido Perú Posible, del entonces candidato a la presidencia Alejandro Toledo. Flórez regresó entonces a España D. M. J. P. MADRID. El nombre de Roberto Flórez García ya trascendió hace siete años, incluso su caso llegó al Congreso, después de que el partido Perú Posible de Alejandro Toledo le acusara de espiarle y pasar información a las Fuerzas Armadas de ese país suramericano. Flórez trabajaba desde finales de 1999 como adjunto del entonces agregado de Información de la Embajada de España en Lima, Juan Coll Rea. Sin embargo, durante las elecciones presidenciales, Flórez hizo un paréntesis en su actividad oficial y se prestó a colaborar como experto en imagen y comunicación con Perú Posible. Pero, según publicó entonces el periódico La República la verdadera misión del agente español infiltrado en el partido del candidato a la presidencia Alejandro Toledo consistía en recabar información abierta para el Gobierno español, aunque otros medios matizaron que el destino era las Fuerzas Armadas peruanas. Fuera uno u otro el destino de la información, el caso es que consiguió ganarse la confianza del entorno de Alejandro Toledo como periodista simpatizante de la ideología que inspiraba al partido. Paso a paso, el agente español se situó como estrecho colaborador del candidato a la presidencia de Perú. Incluso para acumular la máxima confianza, en ocasiones trasladaba al partido información acerca de cómo los militares recibirían un triunfo de Toledo. No obstante, traía dos datos y se llevaba diez comentó en su día un alto dirigente de Perú Posible, que no dudó en atribuir a Flórez el papel de agente secreto. Su presencia en el partido de Alejandro Toledo coincidió con el aumento de la popularidad del candidato en los sondeos y fue mucho más evidente cuando Toledo pasó a convertirse en el rival de Alberto Fujimori en la segunda vuelta. Al parecer, el primero en sospechar de su condición de espía fue el asesor de prensa de Perú Posible, Gustavo Gorriti Ellenbogen. Flórez optó entonces por retirarse no sin antes advertirle: Que sepas que voy a volver Según la versión dada por el propio Gorriti, mientras le lanzaba esas advertencias, el agente español le hizo con una mano la señal de la cruz, como si anunciara la muerte del periodista. Otros lo han intentado y no lo han podido le respondió éste, quien había sido secuestrado durante el autogolpe militar de 1992 dado por el asesor presidencial Vladimiro Montesinos, por investigar los casos de corrupción gubernamental. De acuerdo con esta versión, la Embajada, a fin de frenar un posible escándalo de espionaje político, apartó de sus responsabilidades a Roberto Flórez, que fue obligado a regresar a Madrid. Al parecer, funcionarios de la legación española enviaron a Madrid un informe reservado, donde se aseguraba que Flórez se habría excedido en sus funciones Sin embargo, el agente aseguró entonces que había renunciado a su trabajo en Lima porque su relación con su jefe era incómoda El escándalo llegó a la sede del Parlamento cuando en junio de 2000 el diputado socialista Rafael Estrella preguntó al Gobierno si conocía que Flórez trabajó como voluntario en la campaña del candidato Toledo y que fue despedido por supuesta colaboración con el servicio de Inteligencia Militar Peruano El Ejecutivo de José María Aznar, tras aclarar que su postura ante aquellos comicios era de escrupulosa neutralidad no entró en el fondo porque la labor informativa del Servicio de Inteligencia debe ser objeto de la máxima reserva, al tratarse sobre aspectos que no podrían ser ni afirmados ni negados sin vulnerar la ley de Secretos Oficiales Amenazas antes de irse Nunca jamás Flórez se hizo pasar por experto en imagen y comunicación para ganarse la confianza de Alejandro Toledo