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4 OPINIÓN MIÉRCOLES 25 s 7 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro MEZQUINO MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ E EL EXTRAÑO CASO DEL AGENTE DOBLE A detención por la Policía española de un antiguo miembro del CNI que vendía información clasificada a los servicios de inteligencia rusos dista mucho de ser una simple anécdota. Aunque Rodríguez Zapatero parece alérgico a la política exterior, España es un actor relevante en las relaciones internacionales como país miembro de la Unión Europea y de la OTAN que ocupa una posición estratégica clave en el sur de Europa. La noticia salta pocos días después de que los medios de comunicación del mundo entero hablaran de un resurgimiento de la Guerra Fría a propósito de los incidentes entre Rusia y el Reino Unido. El caso Litvinenko ha traído como consecuencia la expulsión recíproca de diplomáticos, e incluso un amago de conflicto sobre el espacio aéreo británico. En este contexto, la detención en nuestro país de un agente doble -a salvo, por supuesto, la presunción de inocencia- -introduce un factor de riesgo que no conviene desdeñar. No basta por tanto que el director del CNI afirme, como si fuera un dogma de fe, que la seguridad nacional no ha estado en riesgo Con la reserva propia del caso, y ya que su responsable ha comparecido en una insólita rueda de prensa, los ciudadanos tienen derecho a que se aclaren los puntos oscuros de un asunto que deja en el aire demasiados interrogantes. Ante todo, no parece lógico que el jefe de los servicios de inteligencia comparezca ante los medios de comunicación para hacer pública la detención, cuando lo razonable sería mantener el secreto hasta confirmar todos los datos. Es muy desafortunada y malintencionada la alusión de Alberto Saiz a la situación del CNI en la etapa- -entre 2001 y 2004- -en que se produjo el presunto espionaje, puesto que el punto de vista partidista es inaceptable en el titular de un puesto que debe actuar con la máxima objetividad al servicio del Estado, y no puede extender sombras de L duda sobre el anterior Ejecutivo en materia tan sensible como la que afecta a la seguridad nacional. También se podría recordar al responsable del CNI que la detención se produce después de tres años largos de Gobierno socialista, por lo que habría que preguntarle el porqué de la demora. La sombra de Irak podría planear de nuevo sobre las próximas elecciones, sin descartar que un asunto tan delicado pueda conectarse con la lucha antiterrorista y el proceso de negociación con ETA. Todas las hipótesis están abiertas, ya que el propio Gobierno no ha informado de un caso del que sólo tenemos parcial información a través de la extraña comparecencia del responsable del CNI. Lo mejor en estas situaciones es que los Servicios de Inteligencia trabajen con eficacia y mantengan una total reserva sobre sus actuaciones. Es de suponer que Alberto Saiz no actuara sin consultar a sus superiores, de modo que es probable que el Gobierno se haya creado un problema que nadie sabe hacia dónde puede derivar. En esta extraña historia del agente doble alguien podría quedar en evidencia, porque una cosa son las películas de espías y, otra muy distinta, las informaciones clasificadas que atañen a la defensa y la seguridad de todos. Muy poderosas deben ser las razones que han llevado al titular del CNI a desvelar datos e identidades que, por la propia naturaleza del departamento que dirige, han de conducirse con mesura y discreción. La sorprendente manera con la que Saiz ha trasladado información especialmente sensible en una comparecencia pública- -que ha aprovechado para verter críticas sobre el Gobierno anterior- -lleva a pensar que estamos en los albores del caso Flores Mientras, el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero mantiene un medido silencio que llama tanto la atención como la locuacidad del responsable del Centro Nacional de Inteligencia. UN COLAPSO INEXPLICABLE INGUNA gran ciudad está inmunizada frente al riesgo de un apagón, de la rotura de una tubería o de los efectos de un temporal. Incluso el hecho mismo de serlo hace que los efectos de un episodio de este tipo se multipliquen. Ahora bien, los gobiernos locales están para prevenir estas contingencias y poner los medios adecuados para repararlas. Por eso, lo que diferencia a una urbe bien gestionada de otra que no lo está es la capacidad de los servicios públicos para restaurar lo antes posible la normalidad ciudadana. Barcelona vivió el lunes un caos producido por un corte en el suministro eléctrico, causado, a su vez, por la caída de un cable de distribución, lo queprodujo un efectoen cadenasobreuna parte importante de la capital catalana. Unos 300.000 vecinos se vieron directamente afectados. Ayer aún había 80.000 vecinos sin suministro eléctrico. Las pérdidas para el comercio y las empresas son multimillonarias, los hospitales vieron alterados sus servicios y la atención a los pacientes y la circulación de vehículos sin ordenación de semáforos fue una aventura de alto riesgo. Durante las dos últimas noches, miles de barceloneses se han echado a la calle para protestar con sonoras caceroladas contra la ineficaz respuesta de los poderes públicos y de la empresa responsable. Protestas de indignación por el colapso de una ciudad, como Barcelona, a causa de la caída de un cable alta tensión. Habrá explicaciones técnicas, quizá, para esta relación de causalidad, pero a la inmensa mayoría de los ciudadanos les costará creer que, en pleno siglo XXI, N una ciudad moderna y desarrollada pueda ser tan vulnerable y estar tan desprovista de recursos para reaccionar con rapidez. Y, como no es la primera vez que sucede un acontecimiento que muestra las carencias de Barcelona, la indignación ciudadana tuvo más connotaciones, porque muchos vecinos no olvidan el desastre del barrio del Carmelo, ni los continuos problemas en la red de Cercanías, ni los bloqueos de carreteras cada vez que se produce una nevada, ni los fallos en el despliegue de la Policía autonómica. Ahí están las causas del desafecto de la mayoría de catalanes por su clase política, la más autocomplaciente de España, expresada hasta la saciedad en los comicios a los que son convocados mediante una abstención endémica. El victimismo nacionalista frente a Madrid sobra por completo, aunque algunos ya han recurrido para hacer saldos en interés propio de lo que aporta y lo que recibe Cataluña. La situación vivida en Barcelona refleja un grave problema de gestión de los recursos públicos y una urgente necesidad de fijar nuevas prioridades en una comunidad monopolizada por un inagotable discurso nacionalista, en detrimento de la atención a las necesidades de la vida cotidiana. La descentralización del Estado no sólo transfiere poder político, dinero y competencias: también incluye las responsabilidades políticas por la forma en que estos recursos se emplean, y todo va en el mismo lote, aunque sea habitual ver cómo ciertos gobiernos autonómicos aplican con soltura la ley del embudo para quedarse con el poder político y no dar cuenta de cómo lo ejerce. L nombramiento del diputado socialista español Miguel Ángel Martínez como vicepresidente del Parlamento Europeo fue un mero efecto secundario del reparto de los diferentes puestos de la Cámara cuando cesó como presidente el también socialista español Josep Borrell. En el grupo parlamentario socialista hay muchas figuras relevantes que podrían haber sido designadas para este puesto, diputados cuyo compromiso con el proyecto europeo no necesita ser probado. Sin embargo, por razones que sólo competen a quienes adoptaron aquella decisión, en el grupo socialista español optaron por proponer a Miguel Ángel Martínez para ocupar el puesto. Es justo que el oprobio por los efectos de esa decisión recaiga también sobre quienes la promovieron. Lo que ha sucedido con la obstrucción de Miguel Ángel Martínez a la creación de unas becas con el nombre de Loyola de Palacio es uno de los episodios más vergonzosos que se hayan visto en la Eurocámara. El todavía vicepresidente tuvo la oportunidad de haber reflexionado después de su primera negativa ante la propuesta de las becas, que a muchos observadores les pareció precipitada e irreflexiva. Las estructuras del grupo parlamentario y del Partido Socialista pudieron haber reconducido este debate con el eficaz procedimiento del diálogo y la negociación, pero prefirieron dejar correr el tema. Martínez habría podido darse cuenta de la gravedad del error que estaba cometiendo cuando otro vicepresidente, el popular Alejo Vidal- Quadras, volvió a proponer el asunto de las becas Loyola de Palacio en la Mesa del Parlamento, pero prefirió insistir en su obstruccionismo, bajo el chocante argumento de que la fallecida vicepresidenta de la Comisión le parecía una figura controvertida Y aun después, a la vista del grado de repudio que este asunto estaba generando, el Partido Socialista, el grupo parlamentario o el propio eurodiputado podrían haber intentado buscar una fórmula honorable de rectificación. Lamentablemente, ni uno ni otros han querido aprovechar las ocasiones, tal vez creyendo que el temporal escamparía. Han preferido aplicar- -donde no cabía de ninguna manera- -la consigna del acoso inclemente al Partido Popular, aunque fuera pisoteando la memoria de alguien que, puesto que ya no está entre nosotros, no tiene ningún papel en la política española. Pero si hay que hablar de figuras controvertidas pocos merecen más este calificativo que el mismo Miguel Ángel Martínez, que aplaude sistemáticamente a la dictadura cubana en abierta contradicción con los valores básicos de la democracia. Con su actuación mezquina y sectaria, Martínez ha demostrado que no merece ostentar el cargo de vicepresidente del Parlamento, y lo mejor que podría hacer el grupo socialista es proponerle otra ocupación en la que no cause más desdoros a la Eurocámara, por ejemplo devolviéndolo al anonimato.