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Martes 24 de Julio de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.459. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Edurne Uriarte Catedrática de Ciencia Política de la UPV 17 TORPES A extendida fe en que las mejores creaciones artísticas e intelectuales llegarán tarde o temprano a la sociedad tiene, en realidad, una base empírica bastante frágil. Es deseo más que realidad. Lo ha vuelto a demostrar ese avispado británico que envió una obra copiada de libros de Jane Austen a 18 editores y recibió el rechazo o el silencio de 17. Sólo uno la reconoció. Los demás devolvieron el libro por su falta de interés. Como si Samuel Huntington se me presentara disfrazado a un examen de ciencia política y le pusiera un cero. O como si Roberto Alagna hiciera una audición en el conservatorio de mi pueblo y lo rechazaran por falto de interés Podríamos alegar algunos eximentes como no haber leído con detenimiento el examen o que era una soprano lo que en realidad querían, pero el bochorno y el problema seguirían siendo los mismos. El artista o el intelectual excepcional habrían pasado desapercibidos a nuestro torpe discernimiento. Como le ha ocurrido a Jane Austen y me temo que a otros cuyo talento nunca vio la luz pública. Quizá porque el descubrimiento de la excepcionalidad está sometido a un endiablado círculo vicioso. La inteligencia y la creatividad del juzgado son, en estos casos, mayores que las de los juzgadores lo que plantea un espinoso problema de desequilibrio de niveles para el reconocimiento de los unos por los otros. Y todo talento extraordinario tiende, además, a ser rupturista. Crea nuevas ideas, adelanta el futuro, provoca, inquieta. Tiene que abrirse paso entre la fuerza de la costumbre, la vulgaridad, el miedo a lo nuevo. Lo singular es que lo consiga. L El soldado español Juan Antonio Serrano y la libanesa Dunia Atallah, el día de su boda REUTERS El amor en tiempos de guerra Juan Antonio, un casco azul granadino, entró un día en una tienda de Maryayun, al sur del Líbano. Detrás del mostrador, dos ojos verdes lo hechizaron de tal forma que el domingo dio el Naam el sí quiero TEXTO DOMINGO PÉREZ Fue a por ropa y salió enamorado. Hechizado. Fue un flechazo reconoce. Se lanzó al vacío de los ojos verdes de Dunia sin paracaídas. Y, desde ese día, cada minuto de holganza lo dedicó a rondar el comercio del señor Atallah, el padre de la muchacha. Ni él hablaba árabe ni ella español, pero el amor no necesita palabras, bastan las miradas, aunque bien es cierto que el inglés ayudó. En febrero de 2007, Juan Antonio debía regresar a España y se despidió de Dunia con una promesa: Volveré para casarme contigo ¿Cuántos guerreros a lo largo de los siglos habrán realizado el mismo juramento? y... ¿cuántos cumplieron la palabra? Juan Antonio, en contra de lo habitual en su gremio, sí lo hizo. La distancia no se alió con el olvido, sino que reavivó el recuerdo. A golpe de correo electrónico el amor creció y se produjo la esperada ciberdeclaración Un e- mail para pedir la mano de Dodo como él la llama cariñosamente. Y otro de vuelta con la respuesta esperada. Ya sólo quedaba dar el sí quiero en la iglesia. Tenía prisas Juan Antonio para pronunciarlo. Regresó al Líbano. Cambió su uniforme por un frac y se plantó en la catedral greco- católica de San Pedro de Maryayun. Allí las cosas han cambiado mucho. Tanto que ni sus allegados, ni el capellán del contingente español ni sus colegas de armas pudieron asistir, por las precarias condiciones de seguridad que hay en la zona. La novia, su familia, un solitario amigo que ejerció de padrino y él. Nadie más. La ceremonia se ofició en árabe, y en ese idioma, el soldado exclamó un convencido Naam (sí) Luego llegó la fiesta, bailes y felicitaciones, pero el jolgorio se quedó cojo, En Jun, un pequeño pueblo casi pegado a Granada capital, aguardan impacientes su turno para celebrar la feliz unión. Les queda poco. Los esposos llegarán el 4 de agosto y Dunia descubrirá cómo se festeja una boda en Andalucía, en España, en su nueva casa, porque la pareja fijará aquí su residencia, para desespero de su madre, una llorosa Fadura que promete rezar noche y día para que Dios devuelva la paz al Líbano y así puedan regresar algún día A unque a Zapatero no le guste, en el Líbano hay una guerra. Seis tumbas sirven de recordatorio permanente. Seis soldados españoles fueron asesinados allí hace un mes. Pero no todo es sangre y dolor en ese país. Juan Antonio Serrano, un casco azul granadino, inició su misión en octubre de 2006. Eran tiempos de guerra, pero nadie quería darse cuenta. El ambiente era relajado y en sus primeras salidas decidió visitar una tienda de atuendos militares en la localidad de Maryayun.