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84 DEPORTES www. abc. es deportes Peyresourde. A dos manos: entre Boogerd y Menchov, retirado por su equipo de la escapada. Todos con Rasmussen. La pleamar de la afición caldeó la subida. La cuesta se cocía a fuego lento. Y cuando se terminó la fronda, cuando la sombra dejó de salpicar el asfalto, Contador comenzó a mirar a Rasmussen. En una secuencia prodigiosa. El chaval de Pinto, nada indeciso, imitaba a los pilotos de Fórmula 1 en la parrilla. Aceleraba sin soltar el freno. Retaba. Al primer guantazo, Rasmussen dejó de cruzar miradas. Los ojos se le bajaron al suelo. A sufrir. A perseguir. Otra vez, como en Plateau de Beille, los dos solos. Un Tour a dúo. Detrás, los otros dorsales explotaban como burbujas de jabón. Primero Mayo y Popovych, y luego los demás: Evans, Leipheimer, Klöden, Sastre, Astarloza y Valverde. En el Peyresourde sonaba el gong Contador agrupó en ese puerto sus hachazos. Uno tras otro. A la base del tronco danés. A Rasmussen la asfixia le coloreaba el rostro. Por primera vez cárdeno. Congestionado. Humano. Entonces, la cima, cercana ya, le pareció remota al líder. Casi no aguanto Pero lo hizo. Contador seguía afilando su ametralladora. Hasta en cinco ocasiones salió a romper la sombra amarilla que lleva dos días persiguiéndole. Sudaba su ambición. El Tour, el público, se lo agradecía. Rasmussen ya no miraba. Sólo pensaba. Maldecía. Ceder un metro era alejarse de su Tour. Contador tenía por delante a Hincapie, que le hubiera esperado en el descenso se decía. Guardaba un gramo de fuerza para la táctica. Frío. Matemático. Estaba a punto de echarse a la cuneta, con el capó abierto y el radiador echando hmo. Estiró su motor hasta el vértice. Se salvó. Del Peyresourde y del sexto ataque. De Contador, claro. El maillot blanco desplegó su útimo abanico muscular ya en el repecho de Loudenvielle. El madrileño no dejaba de mirar. Le pareció ver en su rival un gesto de concesión, de renuncia. El líder casi no bombeaba. Con los pulmones en suspenso. No me vale con ser segundo. Si puedo, voy a ir a por el Tour anunció en la meta. A este Tour ya sólo le quedan un par de cortinas por levantar: la etapa reina del MARTES 24- -7- -2007 ABC El destello Contador El madrileño trató hasta seis veces de dejar al líder, Rasmussen, que a punto estuvo de entregarse J. GÓMEZ PEÑA, ENVIADO ESPECIAL LE LOURON. Todo el Tour cambia por obra de Alberto Contador. El destello blanco. Fue en el Peyresourde. Entre curvas que agarraban las ruedas. Ahí se giró. Le miró. A Michael Rasmussen. Quería desafiarle confesó. Sus ojos eran el guante en el rostro mecánico del líder danés. De repente, le asestó veinte pedaladas. Giraba las bielas a la velocidad de la victoria. De la ambición. Rasmussen parecía por fin ablandarse. De líder de bronce a líder de cera. Pero no. Es un tipo difícil de roer. Por cinco veces repitió Contador su mirada. Su muelle. Piernas de cohete. El puerto, colmado de banderas, asistía al duelo de este Tour. Entre un danés viejo de rostro aséptico, incoloro, y un madrileño nuevo que siempre está dispuesto a jugársela en un salto mortal. Ni pestañea. El miércoles saldré a por todas. Esto va a ser un mano a mano avisa. Hizo dudar a Rasmussen: He estado a punto de ceder reconoció el nórdico. Con las reservas a ras de asfalto. Entró pegado a la rueda de su único rival, pero con la mirada baja. Bizqueaba. Que no me mire Contador. Los ojos rojos de este Tour. Los que miran de cara hacia París. Contador hizo honor a la historia que palpita en esta esquina de los Pirineos. Entre gargantas de piedra y de miles de aficionados. Ayer pasó por el alto de Mente, por la curva sonora donde aún se escucha el eco de Ocaña. El grito. Por la caída. Por la derrota ante Merckx en un Tour, el de 1971, que parecía suyo. Aquí también se descorchó en 1991 la era de Miguel Induráin. Y aquí, ayer, Vinokourov se soltó sus grapas. Nadie como él sabe conciliar fuerza y sufrimiento. Coraje. Kazajo terco. Construyó una gran escapada con Menchov, Landaluze, Garate, Arroyo Kirchen, Cobo, Hincapie, Navarro, Vila, Rubén Pérez... Y Zubeldia, renovado. Agresivo al fin. El guipuzcoano del Euskaltel perdió su invisibilidad. La etapa de ayer Foix y Loudenvielle- Le Louron. Decimoquinta etapa del Tour de Francia sobre 196 kilómetros. 1 2 3 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. Alexandre Vinokourov (Astana) 5 h 34 28 Kim Kirchen (T- Mobile) a 51 segundos. Haimar Zubeldia (Euskaltel) m. t. a 58 seg. a 2: 14 a 3: 23 a 4: 25 m. t. a 5: 16 a 5: 31 m. t. a 5: 47 a 6: 27 m. t. m. t. J. José Cobo (Saunier) J. M. Gárate (Quickstep) David Arroyo (Caisse) Bernhard Kohl (Gerolsteiner) Christian Vandevelde (CSC) Ludovic Turpin (Ag 2 r) A. Contador (Discovery) M. Rasmussen (Rabobank) G. Hincapie (Discovery) Cadel Evans (Lotto) M. Astarloza (Euskaltel) Michael Boogerd (Rabobank) GENERAL 1. M. Rasmussen (Rabobank) 69 h. 52: 14 2. A. Contador (Discovery) a 2: 23 3. Cadel Evans (Lotto) a 4: 00 4. Levi Leipheimer (Discovery) a 5: 25 5. Andréas Klöden (Astana) a 5: 34 6. Carlos Sastre (CSC) a 6: 46 7. H. Zubeldia (Euskaltel) a 7: 27 8. Andrey Kashechkin (Astana) a 7: 54 9. Kim Kirchen (T- Mobile) a 8: 24 10. M. Astarloza (Euskaltel) a 9: 21 MONTAÑA 1. M. Rasmussen (Rabobank) 2. J. M. Soler (Barlo. 3. Y. Popovych (Discovery) EQUIPOS 1. Astana 2. Discovery 3. CSC 142 p. 140 p. 104 p. Contador intentó varias veces despegarse de Rasmussen (detrás) mañana y la contrarreloj del sábado. A Rasmussen le salvan de Contador 2 minutos y 23 segundos. O quizá un par de miradas. En Alemania, las cadenas públicas ARD- ZDF han sustituido el Tour por la serie Inspector Derrick No quieren ver a Rasmussen y los otros. En Francia es peor. La audiencia ha crecido. Ven, pero no creen lo que corre por las pantalla. Patrice Clerc, dueño del Tour, lo anunció el domingo: Lamento la presencia de Rasmussen en el Tour Hace sólo unos días, le había avalado. Ahora, ya en pleno escándalo, hubiera preferido verle excluido por su equipo, el Rabobank, antes de iniciar la Grande Boucle. Expulsado por no cumplir el requisito de especificar su localización a los controlalores antidopaje de la Unión Ciclista Internacional. Por esquivar a los vigilantes. En el mismo tono que su propietario, que Clerc, el diario L Equipe era tajante: A una semana del final del Tour, Rasmussen es un líder firme. ¿Es un aspirante creíble? No Esa autorespuesta puede marcar el final de esta edición. Y ha tatuado definitivamente con la sospecha al corredor danés. L Equipe cubre de dudas al líder de su carrera. Por sus reticencias a firmar la carta antidopaje de la UCI. El presidente de este órgano internacional, Pat McQuaid, no quiere verle ganador. Tendrán que aguantarse. Por lo menos hasta mañana. El eco de Ocaña 209 h. 52.24 a 2: 53 a 15: 01 Se mostró. Eliminó su velo. No pudo soportar a Vinokourov en el Peyresourde, pero sí brincar hasta la séptima plaza de la general. Entró con Kirchen, a 51 segundos de la segunda victoria de etapa de Vinokourov, el candidato que había perdido el Tour en una caída. Ese Tour, el que no ganará el kazajo vendado, venía por detrás. A pasos cortos. El Rabobank de Rasmussen amortiguaba la subida a Balés, un puerto con perfil de tapia. Con bufanda de niebla. Todos al ritmo de Boogerd. Y así fue también el inicio del El líder cuestionado Un puerto con perfil de tapia