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ABC MARTES 24 s 7 s 2007 Tribuna Abierta OPINIÓN 7 Stephen e Irfán Al- Alawi Director ejecutivo del Centro del Pluralismo Islámico de Washington y presidente de la Fundación Herencia para el Pluralismo Islámico, respectivamente EL TERROR ES REPARADOR OS coches- bomba de Londres y Glasgow demuestran que una contraofensiva global contra la guerra, contra el terror está bastante encaminada. Aunque Irak sea la zona principal de conflicto, los radicales wahabíes de financiación saudí- -conocidos entre los periodistas occidentales políticamente correctos como insurgentes sunníes -pretenden exportar Al Qaida en Irak a todo el mundo. Pero con la campaña británica de coches- bomba ha emergido un nuevo elemento. Por primera vez en Europa hay facultativos entre los sospechosos. Uno de ellos, Mohammed Asha, es descrito como neurocirujano brillante procedente de Jordania; otro, Bilal Abdalá, es un médico iraquí. El fenómeno del profesional radicalizado extiende un campo de investigación para los detectives del terror hasta la fecha limitado. Nuestra organización, el Centro para el Pluralismo Islámico, ha difundido recientemente un estudio, Formación científica e Islam radical en el que analizamos cómo un buen número de disciplinas científicas son transformadas en radicalismos sangrientos. PARA EL DOCTOR ISLAMISTA L Para el personal médico y científico occidental, al que se enseña a proteger la vida humana y a basar sus investigaciones y remedios en la razón, la violencia y el desprecio a la vida mostrados por al Zawahiri y sus colegas de Al Qaida son tan aterradores como desconcertantes. ¿Cómo, se plantea, puede una persona formada para curar según una disciplina científica, comportarse con un desprecio tan absoluto a la vida? que Hamás ganó su fuerza en las urnas a costa de sus servicios sociales. La Hermandad Musulmana egipcia y sus grupos escindidos, incluyendo la Yihad Islámica egipcia, alcanzaron la prominencia entre los pobres proporcionando cuidados sanitarios a cambio de oportunidades de reclutar a los jóvenes del vecindario en la ideología extremista. Al Zawahiri es un producto de la Yihad Islámica egipcia; el camino desde su concepción de la atención médica islámica gratuita a Al Qaida no es largo. Osama bin Laden utilizó su fortuna personal para construir escuelas y hospitales en Sudán, y así logró credibilidad como benefactor y proveedor de servicios sociales. Pero también debería observarse que, en contraste, la organización musulmana de Indonesia Nahdlatul Ulama, una entidad sufí y tradicionalista de cuarenta millones de miembros, controla redes enormes y exitosas de escuelas, hospitales y proyectos de rehabilitación de comunidades sin el recurso de la ideología extremista. Las buenas obras de la Nahdlatul Ulama son islámicas, pero no islamistas, y merecen mayor atención por parte de aquellos en Occidente hipnotizados por los programas públicos de ayuda social de grupos como la Hermandad Musulmana egipcia o Hamás. ntretanto, sin embargo, los profesionales y otras personas privilegiadas juegan un papel más importante en la contraofensiva islamista contra Occidente que la calle musulmana En el mundo musulmán, el campesino o trabajador común está preocupado sobre todo por mantener a una familia y obtener estabilidad económica; solamente es después de haber obtenido cierta seguridad económica que el musulmán puede que recurra a la religión radical. Occidente ha entendido mal el Islam radical: no es tanto un producto de la miseria y de la sensación de opresión, como de las aspiraciones frustradas de la clase media musulmana. Hay muchos más facultativos asesinos en el mundo del Islam fundamentalista. En nuestro estudio hemos documentado casos notables en Estados Unidos, donde el fenómeno de los médicos musulmanes radicales es bien conocido. Estos individuos sufren de mentalidad dividida, en la que sus deberes profesionales chocan frontalmente con sus fantasías ideológicas. No están conducidos por la fe o la formación, o la posición o las aspiraciones profesionales, sino por una ideología de separatismo fundamentalista. La ideología les une, pero están alienados de la realidad de la religiosidad auténtica tanto como de la ética personal y del desempeño profesional. E N o hay duda del papel especial jugado por profesionales radicalizados- -principalmente médicos e ingenieros- -en el ascenso del extremismo islámico. Este primer caso llegaba a la atención del mundo con la infiltración en asociaciones profesionales y médicas egipcias de la Hermandad Musulmana, culminando en los años 90. Sin duda el más infame representante de esta tendencia es el egipcio segundo de abordo de Al Qaida, el doctor Aymán al- Zawahiri- -un médico procedente de una familia de médicos y farmacéuticos- Pero la Hermandad Musulmana también tiene una influencia desproporcionada entre los palestinos a través de su vástago, Hamás, así como en Jordania y hasta en Irak, donde su fachada, el partido islámico de Irán, forma parte del Gobierno de Bagdad. Por qué los médicos de países musulmanes sacrifican sus largos años de rigurosa educación en la ética de no hacer ningún daño y apoyan conceptos tan salvajes como muerte al infiel Para el personal médico y científico occidental, al que se enseña a proteger la vida humana y a basar sus investigaciones y remedios en la razón, la violencia y el desprecio a la vida mostrados por Al Zawahiri y sus colegas de Al Qaida son tan aterra- dores como desconcertantes. ¿Cómo, se plantea, puede una persona formada para curar según una disciplina científica, comportarse con un desprecio tan absoluto a la vida? Nuestro estudio, que se centra en los médicos árabes y paquistaníes (estos últimos, tanto en casa como en el extranjero) revela que a través de gran parte del mundo islámico, la medicina y la religión están atadas de una manera que ha desaparecido casi por completo de Occidente. Para los médicos occidentales, la medicina se puede basar en la ética religiosa; pero para los médicos musulmanes, se extrae de la ética religiosa y de la visión islámica del universo. Además, muchos musulmanes asocian curar con sus líderes religiosos, y en los países islámicos más tradicionales el imán es típicamente la primera persona (y con frecuencia la última) consultada por el enfermo, y la oración y las recetas de penitencia religiosa son las únicas tera- pias. La literatura de la Hermandad Musulmana, como los trabajos de Sayyid Qutb (1906- 66) propagan la visión de que el Islam y la ciencia son inseparables entre sí, y de que una visión fundamentalista de la religión conducirá a un renacimiento de la ciencia musulmana, como la que existía en la edad dorada islámica hace más de medio siglo. Por este motivo la Hermandad Musulmana está poniendo ahora sus miras en los profesionales. demás, el éxito político de la Hermandad egipcia, Hamás y Hezbolá es considerado en algunos sectores como producto de su capacidad para proporcionar servicios médicos y otros servicios sociales en países en los que los presupuestos estatales son grotescamente inadecuados o corruptos. Los islamistas han sido rápidos en comprender esta dinámica como medio de manipular a las masas. Muchos observadores afirman A