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ABC LUNES 23 s 7 s 2007 Fórmula 1 s Gran Premio de Europa DEPORTES 83 El doble golpe de efecto Fernando Alonso confirmó en Nürburgring no sólo que es mejor que su compañero, sino que la lucha sigue POR JAVIER HERNÁNDEZ Dieter Zetsche, presidente del grupo Daimler- Chrysler, levanta el pulgar izquierdo, apiñado para la foto en el muro con el jefe de competición de Mercedes, Norbert Haug. Fernando Alonso acaba de cruzar el primero la bandera a cuadros. Allí, en Alemania, en el Gran Premio de Europa, las campañas de la prensa británica de si Hamilton está ya preparado para ganar el Mundial de Fórmula 1, en el año de su debut, suenan lejanas. Allí entienden de f i abi l id ad, de trabajo serio, concienzudo, y, por supuesto, de ganar. Ahí es donde el piloto asturiano les ha tocado la fibra sensible, justo en el fin de semana más desastroso de Hamilton en su corta trayectoria en el circo En realidad, el bicampeón mundial había avisado hace dos semanas en Silverstone, donde la afición británica se llevó el pequeño gran chasco de ver a Lewis Hamilton entrar tercero, pese a salir desde la pole Alonso acababa de mandar un aviso de navegantes y ayer lo confirmó en Nürburgring. El Mundial ha llegado a su momento más serio y es hora de sacar a relucir los galones. Primero, con un trabajo duro con los ingenieros para acabar de limar esas decimillas que, a su juicio, le faltaban para la victoria. Y después con una estrategia de carrera perfecta. También, cómo no, con la suerte de cara en una carrera loca Hasta ahora, la perfección en la conducción parecía pertenecer a Hamilton. El británico no cometía errores... hasta Silverstone. El nuevo icono británico- -esta semana se daba a conocer que ha sustituido a Beckham como imagen de Vodafone- -empezó a sentir esa presión del líder. Ante su público sólo pudo ser tercero, cometiendo incluso errores tan vis- tosos como el del primer repostaje, por no hablar de la configuración del coche: Me he equivocado. Me decanté por una diferente a la de Fernando y me ha causado problemas. Me di cuenta el sábado (el día anterior) pero ya era tarde para tratar de cambiarlo Empezaba a bajar sus prestaciones, aunque usara la coletilla llevo nueve podios seguidos Casi dos semanas después Alonso, crecido por su actua- ción en el trazado inglés, avisaba de sus intenciones de cara a Alemania: Tengo opciones de ganar el Mundial porque ahora me siento cómodo al cien por cien con el coche y con los neumáticos, mucho más que en las primeras carreras, en las que muchos detalles aún se me escapaban Su trabajo empezaba a dar frutos después de las soterradas críticas- -en realidad, era una forma de reclamar un poco más de cariño- -hacia su equipo, que parecía volcado en el piloto amamantado por Ron Dennis y McLaren. La rivalidad de ambos ha acabado incluso convertida en un anuncio publicitario. El spot, rodado en tierras germanas, no ha podido tener mejor efecto catártico para el asturiano. Me faltan unas decimillas insistía Alonso en la tanda de libres del viernes, donde Hamilton quedó por delante suya. El británico exhibió una cierta altivez en la jornada del sábado. Pequeños grandes detalles, como su llegada al aparcamiento del circuito, donde no hizo más que llamar la atención con su coche... Después llegó el gran accidente de la curva ocho, la salida en camilla y a la ambulancia. Oh, no, ¡he destrozado mi coche! le dijo por radio a su equipo. El domingo volvió a salirse, en la misma curva que otros pilotos. Pero no Fernando, que voló para recortarle diez puntos a su compañero y declarado archienemigo. Porque Alonso supo navegar (y nunca mejor dicho) en una carrera loca, llena de trampas Eso sí, deja unas declaraciones para la reflexión a propósito de la grúa que cogió el coche de Hamilton para devolverlo a la pista: Me sorprendió mucho. Vi por las pantallas gigantes que había seis o siete coches en la gravilla y luego vi que había varios coches en los garajes y uno estaba en la parrilla Iñaki Rueda Ingeniero de control de F- 1 La presión de ser líder EL INFIERNO VERDE ace 31 años James Hunt ganaba con su McLaren Ford el gran premio de Alemania, la carrera que en aquellos tiempos era la más temi- H da del año. Con 22,8 kms. por vuelta el trazado del antiguo Nurburgring era completamente distinto a la versión moderna del circuito y era conocido como El Infierno Verde La Fórmula 1 ha evolucionado muchísimo en los últimos 40 años y las medidas de seguridad es en lo que más ha mejorado. El que Lewis Hamilton pudiese disputar la carrera de ayer después de incrustarse en las barreras de seguridad a más de 250 km h es testimonio de ello. Para garantizar la seguridad de todos los participan- tes del deporte, lo cual es primordial, éste tiene que cambiar sus costumbres y minimizar riesgos innecesarios. El que el monoplaza salte en un cambio de rasante con árboles a ambos lados a 270 km h es un riesgo innecesario. Y por ello el nuevo trazado de Nürburgring es el típico de 5 kms. con 15 curvas, todas con inmensas puzolanas y barreras que minimizan la fuerza del impacto. Hace 40 años, Jackie Stewart se enfrentaba al Infierno Verde con un monoplaza que no era más que una estructura de acero con un motor de cuatrocientos caballos a sus espaldas. Hacer algo así hoy en día parece inimaginable. Pero para el deleite de todos los profesionales y aficionados de este deporte el antiguo nordsleife está abierto al público casi todo el año. Por unos 20 euros uno se puede dar una vuelta en su propio coche, sin límites de velocidad, así que el que de veras quiera intentar ver cómo era la Fórmula 1 de antaño no tiene mas que venir a Nürburgring para darse una vuelta en el circuito mas carismático que ha dado la historia de este deporte.