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78 CIENCIAyFUTURO Investigación LUNES 23 s 7 s 2007 ABC Los niños que nacen en invierno pesan menos y están más sanos Médicos israelíes comparan a 225.000 bebés nacidos en los últimos seis años HUGO MEDINA SERVICIO ESPECIAL JERUSALÉN. Un detallado estudio elaborado por médicos israelíes demuestra que los niños que nacen en invierno pesan menos y están más sanos que los que nacen en verano. Son las conclusiones de un equipo de doctores de la aseguradora médica Maccabi, que durante los últimos seis años han pesado a 225.545 bebés nacidos en Israel. Los científicos han determinado que los niños que nacen en verano presentan un mayor índice de riesgo debido a su peso, aunque esto no condiciona necesariamente la salud del adulto. El mes en que los recién nacidos pesan menos es enero, con una media de 3,266 kilos. En el otro extremo se encuentran los bebés que nacen en julio, cuando alcanzan un peso medio de 3,292 kilos. Entre enero y julio el peso de los bebés sube paulatinamente, para luego descender de nuevo. Los científicos explican esta circunstancia apuntando que los niños pesan más cuando sus madres sufren una mayor exposición a los rayos del sol durante los últimos meses de la gestación. se de gestación y se exponen normalmente al sol absorben más vitamina D, y esto ocasiona, entre otras cosas, una mayor secreción de hormona de crecimiento. Es una recomendación habitual de los médicos que las mujeres embarazadas eviten una excesiva exposición al sol durante los meses estivales. Las células engañan a sus genes con cebos moleculares Científicos del CSIC revelan un mecanismo que regula la expresión génica y cuya alteración está descrita en ciertos cánceres JAVIER YANES MADRID. La información cifrada que contiene un gen se expresa cuando su secuencia es traducida por la maquinaria celular, que lee el código y lo transforma en una molécula biológicamente activa: una proteína. El mecanismo traductor no lee directamente el ADN genómico, sino un intermediario desechable, una copia que se forma utilizando el gen como molde, y que recibe el nombre de ARN mensajero (ARNm) Una buena parte de la intervención sobre los sistemas biológicos, sea con fines terapéuticos o en aplicaciones biotecnológicas vegetales, busca modificar la expresión de los genes. En 1978, los investigadores de Harvard Paul Zamecnik y Mary Stephenson publicaron en la revista PNAS uno de los estudios científicos que más revuelo han levantado en la historia de la ciencia: una pequeña cadena sencilla de ADN antisentido -complementaria a un ARNm, como un negativo -era capaz de inhibir la replicación de un virus en ensayos in vitro Durante los últimos 29 años, el hallazgo de los dos bioquímicos ha generado una de las disciplinas más activas en la investigación biológica: la búsqueda de sistemas de control celular mediante esta tecnología antisentido El mecanismo de acción de esas cadenas complementarias ha resultado ser más intrincado de lo previsto, y mientras los científicos continúan profundizando en ello, hasta la fecha sólo un medicamento basado en esta tecnología- -un fármaco para el tratamiento de una retinitis vírica- -ha superado con éxito el largo y tortuoso camino desde el laboratorio hasta la farmacia. La investigación en este terreno llevó al descubrimiento de que nuestras células ya conocían esta tecnología antes que nosotros: plantas y animales disponen de secuencias en su genoma que codifican estos antisentido como parte de la regulación de los genes. Estos controladores naturales son minúsculos ARN conocidos como microARN, o miRNAs y sus alteraciones se han relacionado con diversos cánceres y patologías cardiovasculares. Las últimas noticias sobre los miRNAs llegan desde el madrileño Centro Nacional de Biotecnología (CSIC) y han encontrado hueco en el último número de la revista Nature Genetics El trabajo, dirigido por los doctores Javier Paz- Ares y Juan Antonio García, abre interesantes perspectivas sobre la función celular de los miRNAs: utilizando como sistema modelo la planta Arabidopsis los científicos demuestran que los miRNAs, moléculas trampa que se pegan a los ARNm para impedir su traducción a proteínas, son a su vez, y rizando el rizo, neutralizados por otras moléculas de ARN complementarias a ellos. Estos inhibidores de los inhibidores imitan la diana de los miRNAs, que muerden este cebo y quedan neutralizados. En resumen, todo un juego de engaños moleculares basado en moldes y contramoldes que es parte de un finísimo mecanismo de modulación celular de los genes, y cuya comprensión ayudará a combatir las enfermedades relacionadas con la expresión génica. Juego de engaños Más sol, más peso Como norma general, el peso en el momento del nacimiento sube paulatinamente hasta el mes de julio y luego desciende progresivamente, lo que permite comprobar con claridad la influencia del clima afirmó Verda Shelo, una de las facultativas responsables del estudio. Contrariamente a los adultos, que tienden a engordar en invierno, los bebés nacen más gordos en verano añadió. Un peso anormal podrá influir negativamente durante toda la infancia en la salud del niño. La naturaleza tiene sus propias reglas concluyó la doctora. En el informe, los investigadores sostienen que un peso excesivo en el momento del nacimiento puede crear problemas de salud también en la madurez, y no descartan la influencia en algunas variedades de cáncer. Los investigadores agregan que las madres que se encuentran en verano en la última fa- Más información en: http: www. nature. com ng