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ABC LUNES 23- -7- -2007 75 El Juli firmó una maravillosa e inolvidable faena. De antología. O de rabo, si no pincha Tirón de orejas a Sebastián Castella BARCELONA Monumental de Barcelona. Domingo, 22 de julio de 2007. Unas 9.000 personas. Cuatro toros de Juan Pedro Domecq y dos de Parladé (5 y 6 muy desiguales de presentación, un saldo, mansearon más de la cuenta y dieron poco juego; destacaron 5 y 6 Finito de Córdoba, de berenjena y oro. Tres pinchazos y media trasera (silencio) En el cuarto, cuatro pinchazos y descabello (bronca) Manuel Díaz El Cordobés de blanco y oro. Pinchazo, estocada y dos descabellos (ovación) En el quinto, estocada y descabello (oreja y fuerte petición de la segunda) Sebastián Castella, de marino y oro. Tres pinchazos y cuatro descabellos. Aviso (palmas) En el sexto, pinchazo y puñalada. Aviso (ovación) dos posteriores descabellos, bien hubiese valido una oreja. Ayer El Juli tuvo la suerte a favor, y no es desdoro ni demérito decirlo: el sexto también fue un buen toro, aun lejos de la transmisión del anterior. La faena fue buena, pero ya más dentro de la normalidad, sin arrebatadoras excelencias. El torero de Velilla de San Antonio no sostuvo ayer su contundencia con la espada y cogió media estocada tendida que necesitó del refrendo del verduguillo. Sumó otro trofeo que valía para abrir la puerta grande, pues con su primer toro, muy descastado, había conquistado otro con una faena importante, por encima del material que moldeó con sapiencia a su antojo. José Tomás, de entrada, puso el corazón de la plaza en un puño. En un quite impertérrito por gaoneras voló entre los pitones. El toro, por el izquierdo, ya se le había metido antes sin claridad. No importó. Ni se movió el torero. Fue fuerte la voltereta y dura la caída. Por el hueco de la taleguilla asomó un puntazo corrido. J. T. se dobló rodilla en tierra. Ofreció el medio pecho y el temple a la embestida; la pureza y el sitio, a la afición. Meció la mano derecha muy por abajo, sin un solo toque, pura suavidad y exigencia. Fue haciendo al toro, que incluso se entregó a su látigo de seda en tres naturales y una trincherilla que provocaron la intensidad de los oles. Desborda José Tomás personalidad y José Tomás sufrió una dura voltereta con el primer toro valor a espuertas. Aunque aún le falta seguridad con la espada, en esta ocasión se equivocó al entrar a matar en la suerte contraria. Firme como el ciprés de Silos recibió sin pensárselo dos veces la violencia inicial del tercero, que luego abandonaba los engaños siempre distraído. Sin una sola probatura se plantó en los medios por estatuarios, y el pase del desprecio fue un monumento. Increíble que obtuviese una faena tan notable de aquel bruto que casi no humillaba. ¡Cómo lo consintió y lo dejó llegar a su jurisdicción con la mano izquierda! ¡Y cómo le vaciaba los naturales por abajo! Ya con el zalduendo rajado, todavía le extrajo una serie estupenda y a su altura con la diestra. Apuró con las manoletinas y esta vez sí que hundió la espada a la primera y por su sitio. Pudo cortar dos orejas, pero la presidencia se puso farrucona. El alto quinto fue devuelto prematuramente tras derribar. Por cierto, qué mal enlotaron. El sobrero fue un morucho sin fuerza ni presencia, y José Tomás se arrimó como una bestia. ÁNGEL GONZÁLEZ ABAD BARCELONA. Sebastián Castella ha perdido un puñado de trofeos en sus dos tardes en la Monumental. Ayer, ante el sexto, otro faenón malogrado, otra labor señorial, excelsa por la elegancia, el valor y el buen toreo que desparramó sobre la arena. Y otra vez la cruz de la espada, y de nuevo la gloria frenada en seco. Un fuerte tirón de orejas es el premio que debió recibir de una afición que se le ha entregado sin el mínimo recelo y a la que no ha respondido totalmente como se merecía. La torería demostrada en soberbios muletazos, la naturalidad de un valor sin aspavientos, todo lo que de bueno hace el francés a los toros no puede quedar en la nada, o al menos no puede dejar de puntuar porque todo queda diluido si no llega la rúbrica de la suerte suprema. Quien sí puntuó, y bien, fue El Cordobés, que demostró que va por el buen camino. Entregado con sus dos enemigos, firme y templado con el quinto al que toreó largo en series por los dos pitones en una faena muy contenida en los alardes, pero que a la vez vino a ser un soplo de aire fresco en una tarde que se iba cuesta abajo. Manuel Díaz cambió el rumbo del festejo y lo hizo con buenos mimbres, con animosidad, con simpatía y hasta con buen toreo. ¡Sí, buen toreo! Se fue de vació, y lo triste que peor de cómo llegó, Finito de Córdoba. Sobredosis de Fino en la Monumental y un derechazo al primero, uno sólo, y un mitin con el jabonero cuarto, el único en tipo, al que el peón Juan Montiel se empeñó en guiarle las embestidas para que luego el matador naufragara lastimosamente. Demasiado poco. Se enfadaron con él, con razón porque la faena al cuarto resultó un despropósito, y los intentos con la espada una parodia. ¡Qué pena de torero! Y en capítulo ganadero, menos mal que de la destartalada corrida de Juan Pedro, se dejaron el quinto y el sexto que lucían el hierro de Parladé, porque los de la divisa titular anduvieron dando coces a todo lo que se acercaba, haciendo sonar los hierros en el caballo, pegando cabezazos. Mansos como ellos solos y ayunos de casta. Un saldo que a estas alturas tampoco tenía mucho sentido. Los aficionados acabaron gritando: ¡toros, toros! la no tiene un color especial, porque ahí se juntaban todos los colores- -políticamente hablando- -que habían acudido a apoyar la Plataforma para la Defensa de la Fiesta y admirar tan exclusivo cartel. Albert Boadella, siempre en la vanguardia y en la empalizada de la primera línea con la lanza cargada del verbo y el ingenio. Sánchez Dragó también madrugó con una de sus camisetas negras peculiares. Esta vez no ponía, como en Barcelona, no soy Dragó sino Nemo que debe significar algo en clave. O simplemente un recordatorio al pez de Disney. La duquesa de Alba entró antes que pronto. Por entrebarreras también se situó Adolfo Suárez Illana, aficionado más allá de la teo- ría. Por los tendidos se reunió por grupos todo el toreo Miguel Bienvenida, hijo del llorado Ángel Luis, reaparecía en una plaza después de su grave lesión, que aún arrastra; los ganaderos Pablo Lozano, Ricardo Gallardo, Javier Núñez, Felipe Lafita, Victorino Martín júnior al lado de su simpatiquísima hija; Raúl Gracia El Tato Íñigo Gómez Pineda, Andrés y Rocío Fagalde, Pedro Trapote, Sara Baras; el empresario de La México, Curro Leal, tierra por la que José Tomás hará campaña este invierno ¿en la Monumental también? Luis Corrales, director de la Plataforma, estaba feliz por el éxito de la convocatoria, un empujón que habrá que amortizar. Otras plazas Valencia Grata impresión de Pepe Moral Novillos de Santos Alcalde. Óscar Sanz, oreja y ovación tras aviso. Andrés González, ovación y silencio tras aviso. Pepe Moral, que hizo lo mejor, oreja y ovación tras aviso. Santander Puerta grande para Ventura y Galán Tercera de feria. Toros de Fermín Bohórquez, colaboradores. Andy Cartagena, ovación y oreja. Sergio Galán, oreja y dos orejas. Diego Ventura, dos orejas y ovación Las Ventas Oliva Soto, Pinar y Siro, finalistas del certamen de novilladas Oliva Soto, Rubén Pinar y Juan Antonio Siro son los finalistas del certamen de novilladas patrocinadas por Digital Plus. Ayer, se lidiaron novillos de El Serrano. El Sombrerero, silencio en ambos. Miguel Luque, saludos tras aviso y silencio. Siro, vuelta al ruedo y saludos. Manzanares (Ciudad Real) Ferrera y Tejela salen a hombros Toros de Martín Lorca, de buen juego. Antonio Ferrera, oreja con fuerte petición y oreja. Antón Cortés, ovación en ambos. Matías Tejela, oreja y oreja. El Puerto (Cádiz) Talavante triunfa con encastados torrealtas Toros de Torrealta, encastados, el 6 premiado con la vuelta al ruedo. Perera, saludos en los dos. Morilla, dos orejas y vuelta. Alejandro Talavante, oreja y dos orejas.