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70 40 GENTE LUNES 23- -7- -2007 ABC Paulina Rubio, durante el concierto que ofreció hace unos días en Gijón, dentro de su gira española EFE Paulina Rubio Peticiones del cantante La cantante mexicana ha solicitado, según el promotor del concierto que anoche ofreció en Vigo, dieciocho perfumes distintos, un camerino colorido y tequila. Nada del otro mundo, si la comparamos con algunos colegas suyos JULIO BRAVO n la radio, las peticiones del oyente son todo un clásico. En el mundo de los conciertos, lo que se lleva son las peticiones del cantante (aunque, para ser exactos, son más bien exigencias) Hay quien exige un número exacto de botellas de agua con gas de determinada marca y quien- -menos abstemio- -no sale al escenario si antes no ha dado cuenta de una botella de whisky que la organización ha tenido que dejar indefectiblemente en su camerino. El alcohol y las frutas frescas, a gusto del consumidor, son más que habituales, lo mismo que las flores. Luego hay peticiones más personales, que forman parte ya de la leyenda. De Luis Miguel, por ejemplo, se dice que exige en la suite de su hotel- -que debe de estar cerrada por completo y con una temperatura de 24 grados- -una bicicleta estática y pesas; a Ricky Martin le obsesionan, por lo visto, las toallas, que deben de ser completamente blancas. A Bryan Adams le atribuyen una gran curiosidad, y se dice que pide un monitor para ver al público antes de salir al escenario. Pero no sólo ocurre en el pop y el rock. La soprano Jessye Norman quería tener muchos libros en su habitación; era imprescindible que entre el colchón y el somier hubiera una tabla de madera, y exigía también varias clases de pasta sin cocer. Y de un célebre bailaor se sabe que exigía que las colchas de la habitación fueran blancas, dos alfombrillas a cada lado de la cama, tres ramos de flores blancas y amarillas y tres platos de frutos secos. Con estos precedentes, las peticiones de Paulina Rubio para el concierto que celebró ayer en Vigo resultan de lo más vulgar, y la verdad es que incluso le restan una pizca de glamour por lo sencillas. La mexicana ha exigido dieciocho perfumes distintos, un camerino colorido y tequila. Quien se ha ido de la boca ha sido el promotor del concierto, Bibiano Morón, que no ha respetado el secreto del sumario de las peticiones de Pau. Aunque, como ella misma dice en su página web, la libertad invade su cuerpo, no tiene nada que ocultar y, además, pide que se le descubra. Así que lo de Morón no debe considerarse una indiscreción, sino una atención hacia los deseos de la artista. En cualquier caso, las peticiones tienen su miga. Analicémoslas aunque sea un poco. La primera, dieciocho perfumes. No se ha dicho si especifica cuáles; es de suponer que sí, porque dejarlo al libre albedrío del organizador puede dar pie a equívocos olorosos. De todos modos, dieciocho perfumes denotan o bien que tiene una pituitaria privilegiada y le gusta ejercitarla en sus ratos libres, o que algo huele a podrido en Dinamarca (o en otro sitio) Lo del camerino colorido también tiene su miga, porque no es muy explicativo que digamos. Claro que ella misma nos da la clave en su página web. Basta con echarle un vistazo para saber los tonos con que hay que cubrir las paredes. Nada muy chirriante... O sí, depende del gusto de cada uno. Y lo del tequila... Lo del tequila no hace falta que nadie lo explique. E