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ABC LUNES 23 s 7 s 2007 Tribuna Abierta AGENDA 49 Rosa Carazo Catedrática de Lengua y Literatura Españolas ITE, MISSA EST C No hacer ostentación del rostro ni del gesto es una suerte de contribución al acto de fe. Igualmente, el uso del latín, la lengua sagrada, realza el misterio y la solemnidad, resucita textos, salmos e himnos que en la nueva liturgia han sido relegados al olvido ONSOLADORA y extraordinaria es la noticia. Benedicto XVI hace posible que la misa, acto central de la liturgia católica, se pueda oír y escuchar en latín, resucitando el rito tridentino. Se había rumoreado, ya desde el inicio de su pontificado, que el Papa alemán era un enamorado del latín y que posiblemente su uso se impondría de nuevo en los actos litúrgicos. Cuando no hace dos años todavía de su acceso a la silla de san Pedro, cumple ese proyecto que puede hacer el milagro de que muchos católicos acudan de nuevo a la iglesia y asistan, con mayor o menor devoción, al santo sacrificio. Y no hago esta aseveración a humo de pajas. Son muchos los amigos y conocidos que han abandonado el deber de ir a misa, en estas últimas décadas, porque no soportaban el cariz folklórico y, a veces, hasta plebeyo, que se había adueñado del acto que conmemora la Última Cena y que algo que sublime y enaltezca la fe. El sacerdote celebra de espaldas a los fieles porque es el mediador entre ellos y el Misterio y participa de modo directo en el Sacrificio. En algunas antiguas religiones, el oficiante se escondía tras una máscara para ocultar su rostro a los creyentes. constituye el fundamento del catolicismo. Si la fe consiste en aceptar como cierto lo que no ven nuestros ojos o no entiende nuestra razón, la misa, como todos los grandes misterios, ha de tener algo de críptico e insondable, tro ni del gesto es una suerte de contribución al acto de fe. Igualmente, el uso del latín, la lengua sagrada, realza el misterio y la solemnidad, resucita textos, salmos e himnos que en la nueva liturgia han sido relegados al olvido, por ejemplo, el lavabo inter innocentes manus meas et circumdabo altarem tuum, Domine. Ut audiam vocem laudis et enarrem universa mirabilia tua... La música de la lengua de Virgilio es tal que, aunque muchos no la entiendan, la sienten como una melodía celeste y tranqui- Nohacerostentacióndelros- lizadora. Así lo experimentaba Aldous Huxley- -que no era precisamente católico- -quien, según cuenta en una de sus obras, creo recordar que en Contrapunto, un libro en el que ataca con sarcasmo otras virtudes cristianas, se sentía tan atraído por la belleza del ceremonial católico que se colaba en las catedrales e iglesias para sumirse en la doble música del latín y del órgano, en lo fastuoso de los ornamentos sagrados, en la belleza deslumbrante del ceremonial. Si el rito tridentino puede ejercer esa fascinación en un descreído, ¿cómo no va a emocionar hasta lo más profundo a los creyentes? nos ha hecho una hermosa donación: devolvernos algo que era y es consustancial con nuestra formación religiosa y con nuestras convicciones estéticas. Será gozoso y gratísimo que, al término del Sacrificio, el celebrante se vuelva a los fieles y les diga: Ite, missa est BenedictoXVIsehahechoy María Osuna Ballester Escritora UNA ESTRELLA EN EL CIELO DE SAHAGÚN ACE tan sólo dos meses, la noticia de la última voluntad de una anciana saltaba a los periódicos. La memoria de esta mujer jamás recibirá un premio Príncipe de Asturias ni un Cervantes de Literatura. Su juventud transcurrió entre fogones, la nevera que se deshiela y el cuarto de la plancha. Se llamaba Alicia del Valle Díez y era una simple muchacha de servicio. Hija de un pastor asalariado, antes de que estallara la guerra, Alicia tuvo que abandonar su casa arrancando de cuajo el marco de su puerta y se marchó a servir a Madrid. Tan sólo con su nombre y una pequeña maleta, buscó trabajo en la capital de España lejos de Pozo de Urama, el pueblo de Palencia que la viera nacer. Fruto de sus esfuerzos y su dedicación a su oficio como empleada de hogar, es el pequeño piso que, al casarse, Alicia pudo comprar en el madrileño distrito de Vallecas. Sus vacaciones transcurrían en Sahagún, un pequeño municipio leonés en el que Alicia veraneó de niña durante años con sus padres, y posteriormente con su marido: Miguel Moral. Un ferroviario que se convirtió en su compañero de viaje hasta que falleció en el año 1999. Tiene Sahagún el olor de la fruta fresca en verano, las En la biografía de San Juan de Sahagún, escrita por el padre Cámara, agustino de Salamanca, hay un párrafo que la propia Alicia había subrayado en el que puede leerse que es grato a los ojos del Señor que cuando un matrimonio no tiene hijos, sus herederos lo sean los pobres H sombras de los árboles con sus cúpulas verdes amparándolo todo; sus parajes... Sobre el río Cea, el Puente Mayor, Puente de piedra o puente Canto es todo un hito y paso histórico en la villa de Sahagún (J. L. Luna. gusto o quizá incluso de una posible estafa, por lo que pidió que se le remitiese información por fax, que acreditase la noticia. Cuando comprobó que todo era efectivamente cierto, empezó los trámites para la aceptación de la herencia. la biografía de San Juan de Sahagún, escrita por el padre Cámara, agustino de Salamanca, hay un párrafo que la propia Alicia había subrayado en el que puede leerse que es grato a los ojos del Señor que cuando un matrimonio no tiene hijos, sus herederos lo sean los pobres. Alicia y Miguel no los tuvieron. En 1962, 37 años antes de que falleciera Miguel, de común acuerdo, los benefactores de la villa de Sahagún firmaron su última voluntad. A su muerte, su fortuna debía ser legada a los sahagunenses más necesitados. En cidas. En fecha 15 de junio de 2007, tras bastante tiempo de demora, el ex alcalde de Sahagún ha podido proceder, al fin, a hacer efectivo el reparto de la herencia. Lora, a quien en su día le surgieran serias dudas acerca de la información que le llegaba de un estudio jurídico fiscal de Madrid, hoy se siente satisfecho por haber podido contribuir a aliviar las dificultades económicas de algunas familias. Todas lo necesitan -dice- pueblo la festividad de San Juan de Sahagún: un religioso que predicó en favor de los más necesitados. La devoción que Alicia sentía por el santo, es lo que le confiere a la historia su significado. Todo comienza en noviembre del año 2004 cuando, el entonces alcalde de Sahagún, José Manuel Lora, recibe una llamada de un estudio jurídico fiscal de Madrid en la que se le anuncia que ha sido designado albacea del testamento de un matrimonio de ancianos sin hijos, en cuyo patrimonio, valorado en 410.000 euros figura: un apartamento de 37 metros en Madrid, acciones de Endesa y dinero en diversas cuentas bancarias. La herencia, como se hacía constar en el testamento, había sido legada a los más necesitados de la localidad. Aunque el ex regidor admitió haber oído hablar de que en el siglo XIX algunas personas al morir dejaban su herencia a los pobres, creyó en un principio, sin embargo, que pudiera tratarse de una broma de mal El 12 dejuniosecelebraenel nicipal entendió como necesidades básicas a la hora de asignar entre 400 y 500 euros por solicitud teniendo en cuenta las particularidades de cada caso, cosas tales como: catástrofes sobrevenidas, ropa y manutención, rehabilitación de viviendas, pago de implantes dentales y ayuda a hipotecas. Los principales beneficiados iban a ser, en su mayoría, mujeres viudas o separadas con familiares a su cargo, jubilados que cobran una pensión mínima y familias de etnias poco favore- LaanteriorCorporaciónmu- nos de los beneficiados con la herencia del matrimonio de ancianos, ya han visto ingresadas en sus cuentas bancarias las cantidades convenidas. A María Peña Ochoa, oriunda del lugar, quien hasta hace poco cobraba 85 euros mensuales por trabajar en una casa, le reconforta el hecho de pensar que, el próximo invierno, podrá poner la calefacción de vez en cuando. Otra vecina de Sahagún, cuya identidad no podemos revelar por petición expresa de la interesada, destinará los 400 euros que le han asignado a pagar parte de una deuda que contrajo tras un grave accidente sufrido por uno de sus familiares más directos. Yo le hablo con el corazón -explicaba la mujer- Mi vida se había convertido en un pozo sin fondo del que hoy, con esta ayuda, parece que estoy empezando a salir. -aseguraba- Mientras la contemplan, Alicia y Miguel sonríen desde el cielo. Adía 2 dejuliode 2007, algu-