Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 OPINIÓN LUNES 23 s 7 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro VIOLADORES Y SISTEMA PENAL OS casos de violadores múltiples que han cumplido el límite máximo de permanencia en prisión han puesto de manifiesto la necesidad de introducir reformas en el sistema penal para evitar que queden en libertad delincuentes que siguen siendo objetivamente peligrosos para el resto de ciudadanos. Uno de esos delincuentes sexuales, el llamado segundo violador del Ensanche ya está en la calle, después haber cumplido en prisión dieciséis años de los 65 a los que fue condenado, pese a los informes forenses que ratificaban que no se había recuperado de su proclividad criminal. La Fiscalía de Barcelona está intentando llegar a tiempo para evitar que suceda lo mismo con un segundo caso, el del violador del Valle de Hebrón quien ha permanecido en prisión dieciséis de los 311 años que le impuso la Audiencia de Barcelona y sigue mostrando un alto riesgo de reincidencia. La Fiscalía pretende que se le aplique la llamada doctrina Parot según la cual los beneficios penitenciarios deben calcularse sobre cada una de las penas impuestas al delincuente hasta agotar el tiempo máximo de permanencia en prisión, que sería de veinte años. Esta doctrina fue elaboraba por la Sala Segunda del Tribunal Supremo para atajar la salida anticipada de etarras- -la primera iba a ser la del sanguinario Henri Parot- -que se beneficiaban doblemente del sistema penal: primero, porque sus condenas a cientos o miles de años quedaban automáticamente reducidas a una período máximo de treinta, como mucho; segundo, porque los beneficios penitenciarios- -suprimidos por el Código Penal de 1995- -se aplicaban sobre este plazo máximo, operando una nueva reducción de la condena. La iniciativa de la Fiscalía de Barcelona es muy acertada y debería ser acogida por los tribunales para actuar sobre el caso del violador del Valle de Hebrón y como antecedente para casos similares. Sin embargo, aun así quedaría pendiente un debate mucho más amplio, tan político y social como legal. Porque lo que demuestran estos violadores incorregibles es que la pena no siempre consigue la rehabilitación del delincuente. No es sólo un problema de permanecer más o menos tiempo en prisión, porque quien no se ha rehabilitado tras dieciséis años en prisión no lo va a hacer por estar cuatro más. El problema es cómo el Estado garantiza la seguridad de los ciudadanos cuando la pena fracasa en la resocialización del delincuente y éste sigue siendo peligroso. El concepto de peligrosidad no está bien visto por los penalistas, porque rememora la ley de Vagos y Maleantes, que no era franquista, sino una medida legislativa estrella del gobierno socialista de la II República. Sin embargo, las polémicas científicas no son motivo suficiente para disuadir al Estado de tomar medidas audaces, aunque supongan una ruptura con la visión tradicional de la pena como instrumento de redención social del delincuente. Cuando un preso sigue siendo peligroso- -como estos violadores- -y la pena no acaba con la amenaza, el derecho del ciudadano a vivir seguro, y no la resignación ante una excarcelación indeseable, es la prioridad que debe atender el Estado. D LA INQUIETANTE VICTORIA DE ERDOGÁN URQUÍA ha vuelto a votar por un gobierno de tradición islamista. Tayip Erdogán ha recogido los frutos de su política de reformas liberales en la economía- -que ha terminado con una larga tradición de corruptelas- -y ha ganado ampliamente las elecciones celebradas ayer. Tal como señalaban las encuestas, los turcos han dado su apoyo al primer ministro y a su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) y no a las formaciones laicas y kemalistas que organizaron las gigantescas manifestaciones de la primavera pasada. Entonces Erdogán había desafiado a los militares hasta llegar al borde del golpe de Estado, y ayer el país se expresó con claridad: si el debate era sobre la supuesta agenda islámica secreta del primer ministro, los turcos han dicho que no creen que tal cosa exista, o que si existiera no les importa, o que, incluso, les parece bien. Visto desde Occidente, el resultado de las elecciones de ayer puede ser algo turbador, porque da la impresión de que Turquía se aleja hacia sus raíces islámicas y orientales, lo que en parte resulta cierto, tanto como que Erdogán representa la versión más razonable de esa tendencia común a todos los musulmanes y que, en cualquier caso, ha demostrado su eficacia para llevar al país a las puertas de Europa y mantener un periodo de estabilidad inédito. Las estructuras del simulacro de democracia, tutelada manu militari, no han podido resistir la presión aperturista de la UE, y los que se han beneficiado de ello son los que habían sido perseguidos durante todos estos años. El Estado Mayor difícilmente podrá volver a tener el peso político que tenía: el Partido del Movimiento Nacional (MHP) que se puede considerar como de apoyo directo a los militares, ha entrado por los pelos en el Parlamento, mientras que, para mayor escarnio de los uniformados, los nacionalistas kurdos han logrado la gran primicia de aparecer en la cámara con diputados propios camuflados como independientes. T Sin embargo, a pesar de haber recibido más votos, debido a la presencia de más partidos, Erdogán tendrá algunos escaños menos, lo que le puede dejar otra vez en puertas de la mayoría de dos tercios que necesitaría para llevar a cabo sus planes de imponer un presidente de la República a los militares. Es decir, la victoria no habrá servido para resolver el embrollo político constitucional en que está sumergido el país. El Parlamento recién elegido tiene ahora un mes para designar a un presidente de la República; de lo contrario, tendrá que convocar nuevas elecciones, pese a que en octubre se celebrará un referéndum sobre la reforma constitucional que cambiará el método de elección del presidente y, en noviembre, la elección presidencial propiamente dicha. Si Erdogán fuera razonable, buscaría un candidato de consenso para el puesto de presidente en lugar de apoyar a algún dirigente significado de su partido, especialmente alguien que pudiera ser sensible a las inquietudes de los kemalistas sobre su actitud hacia las principales expresiones religiosas en la vida cotidiana. Si este Parlamento fuera capaz de tal acuerdo, Turquía se garantizaría siete años de estabilidad, periodo suficiente para comprobar cómo evolucionan las sensibilidades y poner a prueba el mecanismo de elección presidencial directa. Pero, por otro lado, el primer ministro islamista quizá prefiera mantener el órdago lanzado a los militares y seguir con sus planes, sabiendo que, de convocarse nuevas elecciones, seguirá apareciendo como víctima de los manejos de la nomenclatura kemalista para seguir ganando apoyos populares. En estas circunstancias, sería conveniente que Erdogán optase por la moderación y la prudencia antes que seguir complicando las cosas en un país cuya identidad político- religiosa es muy compleja. Los turcos necesitan todavía mucho tiempo pare encontrar su camino y, seguramente, Occidente otro tanto para comprenderlo. ESPAÑA, EN LO ALTO DEL PODIO ESDE hace algunos años, y como ayer volvieron a poner de manifiesto Fernando Alonso, Sergio García, Alberto Contador o Rafael Nadal, los deportistas españoles ocupan posiciones deprivilegio entre laelite mundial. Quedan muy atrás aquellos tiempos en los que una medalla de bronce se celebraba como un éxito, o cuando todo dependía de una figura solitaria y aislada. Los triunfos se multiplican en las pruebas individuales y las medallas olímpicas, antes inaccesibles, se cuentan por docenas a partir de los Juegos de Barcelona 92. Aunque el fútbol sigue siendo el deporte rey por tirón popular, la selección nacional no ha logrado todavía alcanzar ese éxito en la alta competición que tanto desean los aficionados. Por contraste, en deportes como el motociclismo el podio es ocupado con frecuencia por campeones españoles, e incluso competiciones minoritarias, como el golf o la vela- -en este caso, con el empuje derivado de la reciente Copa América- ocupan la atención de los medios y son seguidas por miles de espectadores. El boom del deporte de elite en España es una excelente noticia, aunque resultaría conveniente utilizar el tirón de los mejores para asentar sobre bases sólidas la educación física en el ámbito escolar y juvenil. Jornadas como la de ayer, marcadas por el éxito de nuestros deportistas, son una prueba más del proceso de modernización de nuestro país, que en un par de generaciones ha recorrido un largo trecho, hasta dejar atrás en materia deportiva a naciones europeas que hasta hace poco parecían inalcanzables. D El deporte es un fenómeno social de primer orden. La gran competición arrastra a las masas hacia los estadios y ofrece siempre resultados espectaculares en cuanto a su seguimiento por los medios de comunicación. De hecho, cambia incluso los hábitos de los ciudadanos: la gente vive cada fin de semana con el alma en vilo ante los principales eventos, ya sean las ligas de fútbol y baloncesto, los torneos de Grand Slam de tenis, los grandes premios de Fórmula 1 o el Tour de Francia, a pesar de los momentos tan delicados que vive el ciclismo. Se alteran los horarios, cambian las horas punta de salida y entrada en las ciudades y se modifican las costumbres de la vida familiar para poder seguir las retransmisiones televisivas. Las propias cadenas compiten al límite para llevar a su terreno los acontecimientos más atractivos, manejando en algunos casos cifras fabulosas y cuya rentabilidad ofrece serias dudas. Porque, en efecto, el deporte es aleatorio por naturaleza y el grado de interés para el gran público depende decisivamente- -en España como en otros países- -del éxito o del fracaso de uno de los nuestros. Es fácil acostumbrarse a ganar, pero es imprescindible ser realistas. Por eso, conviene ahora disfrutar de esta etapa de éxito y apoyar como merecen a nuestros grandes campeones, sin olvidar que el deporte debe concebirse como una escuela de convivencia y que- -por fortuna- -la victoria o la derrota no siempre se inclinan del mismo lado.